• El ingeniero mecánico, oriundo de Valencia, decidió entregar un pedido cuando la lluvia amenazó su camino. No sabía que había sido fotografiado, y gracias a ello, su acción quedó enmarcada en las redes sociales

El silencio que acompaña el camino de Arturo Guillén es interrumpido por la intensa lluvia que cae sobre él. El agua cubre las ruedas de los carros que se encuentran a su alrededor. Tampoco puede ver sus zapatos. Quedaron arropados por la inundación de la que intenta hacerse un espacio mientras camina a una zona residencial. El aguacero solo deja ver el bolso verde que lo identifica como repartidor. En ningún momento se detuvo cuando decidió trabajar a pesar de las tormentas que se precipitan sobre la ciudad de Panamá.

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Foto: @chamosnoticiaspanamá

«Soy ingeniero mecánico graduado con honores de la Universidad de Carabobo», dice Guillén al presentarse durante una entrevista para El Diario. En la foto que se hizo viral en las redes sociales sociales, lucía un poncho (abrigo) y un casco de motocicleta rojo. Detrás de sí llevaba su sustento: la maleta verde con la que trabaja haciendo delivery en ese país. Él asegura que está acostumbrado a una vida de estrecheces y al ser testigo de la violencia constante en Venezuela decidió emigrar hace tres años.

“Me vine a Panamá cuando empezaron los problemas en el país. Trabajo como repartidor desde junio del año pasado, pero nunca me había pasado algo como lo que pasó el viernes. Cuando vi que el agua estaba muy alta decidí entregar igualmente el pedido. La persona que lo tenía que recibir estaba muy confundida porque no entendía cómo había llegado ahí con la lluvia”, explicó.

El ingeniero relató que fue preparador de la materia Transferencia de Calor en la universidad. Es decir, los profesores le asignaron la tarea de ser tutor de otros estudiantes y prepararlos académicamente para los respectivos exámenes. Además, agrega, que obtuvo una mención honorífica en la presentación de su tesis de grado. También ocupó el primer lugar en promedio de su promoción. Pero solo se trató de una carta de presentación que tuvo que empacar en su maleta. Le tocó despedirse e iniciar desde cero en un nuevo país.

“Empecé trabajando en un taller de mecánica automotriz, y en la noche hacía delivery. Pero en marzo de este año decidí empezar el trabajo a tiempo completo para intentar buscar un empleo en mi área de estudios. En caso de que me llamaran para entrevistas podría asistir, algo que en el taller se me dificultaba”, expresó.

Covid-19 en Panamá

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El venezolano de 27 años de edad agregó que con la expansión de los casos de Covid-19 los pedidos fueron en aumento y las horas de trabajo se multiplicaron. A esto se le sumó la amenaza de lluvia constante y la cuarentena. Pero, a pesar de esto, Arturo decidió salir para cumplir su trabajo, completar las entregas y volver a confinarse en su hogar.

Y es que Guillén recibe al menos 10 dólares cada tres semanas para comprar artículos de higiene en UberEats, una de las empresas para las que trabaja. Agrega que otra compañia, Appetito24, le ofrece a sus trabajadores guantes y tapabocas cada vez que los repartidores acudan a la oficina.

El día de la inundación

Guillén se preparó para lo que se avecinaba a través de los pronósticos del clima. Lluvias fuertes caerían sobre la ciudad. Su poncho, su casco y su tapaboca estaban en su bolso. Su turno había comenzado cuando recibió una alerta en su celular: le avisaba que había que recoger un pedido cerca de su ubicación. Eran las 2:00 pm cuando llegó a la residencia donde había que entregar los productos, pero la lluvia había desaparecido las calles.

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Foto: Arturo Guillén

El agua le llegaba más arriba de la cadera. Él caminó a ciegas. No sabía con qué se podía encontrar mientras intentaba pisar fuerte con la intención de encontrar la sensación de un piso. Lo único que lo identificaba era la maleta verde de UberEats.

“Ese día tenía que completar todos los pedidos porque quería ganarme una bonificación. Yo vi que todo estaba inundado. Sabía que podía parar, pero decidí entregarlo. La persona me estaba esperando abajo y, de lo mojado que estaba, le pedí que sacara el pedido del bolso”, afirmó.

Delivery en pandemia Autoridades panameñas informan que de 245 repartidores, 70 y 75 se mantienen activos desde las 7:00 a.m. hasta las 11:00 p.m desde la llegada del Covid-19

Solo pasaron dos horas para que la foto de Guillén caminando y haciéndose paso en el agua se hiciera viral en las redes sociales. Una cuenta de Instagram de venezolanos en Panamá publicó la fotografía que recibió centenares de felicitaciones por lo que había hecho. “Como a las 5:30 pm un señor me detuvo y me preguntó si era el de la foto. Me alegré mucho y se la mostré a mi familia”, agregó.

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Foto: Arturo Guillén

Él es uno de los integrantes de este grupo de trabajadores silenciosos que continúa llamando a las puertas en tiempos de confinamiento. Están sobreviviendo en las calles desoladas. Los describen ataviados con guantes, mascarillas y botellas con alcohol que cuelgan en sus medios de transporte. No tienen miedo de salir. Les da más temor quedarse en casa y no producir. Arturo agradece el apoyo de cada una de las personas que lo felicitó, confiesa que, por unos minutos, tantas palabras de aliento lo hicieron sentir en casa.

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