• En El Diario conversamos con los ingenieros que han decidido ser los pioneros en la implementación de un sistema bioseguro en el país. Dichas cabinas son capaces de eliminar bacterias y virus en solo 20 segundos, incluyendo los causantes del Covid-19 

El mundo ha cambiado. Quienes pudieron, se encerraron en casa. Los horarios perdieron formalidad, se distorsionaron, de modo que la percepción del tiempo mutó. El insomnio y la ansiedad aumentaron, la incertidumbre se apoderó de los planes a futuro, y la pandemia por Covid-19 trastocó todos los aspectos de la vida humana. Sin embargo, los venezolanos, aun cuando sufren los embates y el maltrato de una crisis política y económica agravada por el virus, ven su ingenio aflorar en busca de soluciones. Incluso en un panorama casi imposible para el avance tecnológico en el país.

En la isla de Margarita, estado Nueva Esparta, un grupo de ingenieros creó un proyecto que inició con la investigación de los prototipos de respiradores artificiales de contingencia ante el rápido avance del Covid-19. Los papeles sobre el escritorio de la oficina de Alfonso González registraron intentos fracasados, esfuerzos fallidos que se ejecutaron intentando el éxito durante más de un mes. La idea, comentó, estaba plasmada en el papel: un sistema automatizado dentro de una cabina capaz de desinfectar a una persona en tan solo 20 segundos. 

El diseño de estas cámaras de desinfección, explicó el ingeniero, poseen una técnica donde se combinan cuatro tecnologías, las cuales se complementan para eliminar bacterias y virus, incluyendo el Covid-19.

“Una de las tecnologías, el ozono, es capaz de destruir las bacterias que causan el ébola y la hepatitis. Las cuatro tecnologías aplicadas se encargan de continuamente eliminar los virus en un período de tiempo de 20 segundos”, afirmó González en entrevista para El Diario.

Foto: AFP

Las cabinas funcionan con la apertura de sus puertas a través de sensores de movimiento. Además, tienen incorporado un termómetro digital para medir la temperatura de la persona. Posteriormente, la cápsula se mantiene bajo un sistema de presión para evitar la contaminación cruzada entre el ambiente exterior e interior.

La idea es implementar este sistema de bioseguridad en espacios públicos y cerrados. Es decir, instalar cabinas de desinfección y la implementación de este sistema en los conductos de aire acondicionados de aeropuertos, supermercados y centros comerciales con la finalidad de que la persona tenga que pasar por dos anillos de desinfección: las cabinas y el estar expuesto continuamente a la purificación del aire. 

Cabe destacar que distintos gobiernos no recomiendan las cabinas de desinfección por los efectos adversos que puede causar a personas asmáticas, o ciudadanos que padezcan problemas en la piel. Por ello, Rodríguez mencionó que las cabinas, llamadas Biovitale, fueron diseñadas con estándares del regulación de ozono a 0.5 partes por millón (ppm), para garantizar que los ciudadanos no desarrollen efectos negativos en su organismo.

Foto: AFP
Nosotros no hacemos aspersión porque puede causar daño a la persona. La aplicación de las cuatro técnicas dentro de ese recinto produce un ambiente seguro a través de la ozonización calibrada, y de esa manera estamos contribuyendo a realizar un escudo para detener la propagación en cualquier tipo de espacio”, aseveró.

El ingeniero afirmó que el sistema de bioseguridad podría ser instalado en casas, hoteles, incluso el sistema se puede adaptar a escaleras que sean utilizadas por las aerolíneas en el país. Actualmente, los ingenieros han desarrollado cuatro cabinas de tamaño estándar que se integran en función a la arquitectura presente en Venezuela. “No es una caja que estorbe, sino que pasa a ser un elemento más en una determinada estructura”, finalizó.

El primer respirador de contingencia 

Fabricar un ventilador mecánico conlleva una serie de pasos, por ello, el mismo grupo de ingenieros, mecánicos y diseñadores pudieron hacer posible el prototipo. El mismo fue diseñado con un sistema de motor de un vehículo, el cual inicia el movimiento bajo un sistema de cigüeñal, levas y balancines que surte oxígeno al paciente que lo requiera.

“No ha sido un proyecto nada fácil. Estamos adaptando los últimos detalles de estructura de nuestro respirador, el cual está siendo evaluado por un equipo de médicos asesores. El Oxygen Pro es un equipo bastante complejo y fue desarrollado en acero negro, donde todas las piezas fueron creadas por el equipo. Además, fue diseñado para funcionar con corriente de 110 voltios y corriente de 12 voltios, pensando en que este equipo también pueda ser utilizado en ambulancias”, dijo Raúl Rodríguez, director de diseño, mecánica y construcción del respirador, para El Diario.

Foto: Alfonso González

Actualmente, el ventilador mecánico está en fases finales para su comercialización. Los ingenieros aseguran que el primer prototipo fue modificado al menos hasta 10 veces para optimizar el rendimiento de la máquina. Añaden que la estructura es capaz de lograr que electrónicamente se pueda regular la cantidad de oxígeno que requiera el paciente. 

En caso de que una persona lo necesite en su casa, lo puede utilizar. En el caso de los hospitales lo único que hay que hacer para que la máquina pueda funcionar es conectarlo a la línea de oxígeno”, explicó.

Aeropuertos: cabinas desinfectantes y robots contra el Covid-19

Los aeropuertos se están preparando para iniciar su actividad dentro de estrictas medidas de seguridad mientras llega la vacuna contra el Covid-19.

El Aeropuerto Internacional de Hong Kong ya está probando implementar ese proceso mediante una cabina desinfectante que cumple funciones de detección y eliminación del coronavirus de Wuhan.

También están probando robots para limpiar áreas específicas como los baños y demás instalaciones dentro de los aeropuertos y centros comerciales.

Por el momento, esta cabina no está siendo usada en pasajeros, sino en los trabajadores del aeropuerto, especialmente el personal de salud encargado de mantener en cuarentena a pasajeros sospechosos de estar contagiados.

Sin embargo, la empresa aclara que las cabinas no sirven como tratamiento contra el Covid-19, y que si ya hemos sido infectados realmente no sirve de mucho; por lo tanto, siguen siendo necesario el uso reiterado del lavado de manos.

Este proyecto es solo el inicio. Un gran grupo de voluntarios en el mundo, incluyendo a este grupo de venezolanos, han creado proyectos pioneros y con planos replicables para ser parte de la solución contra el Covid-19. Los esfuerzos de coordinación en este grupo de ingenieros, médicos y diseñadores es una manera de contribuir de manera digital y con recursos locales para impulsar esfuerzos que puedan aportar una ayuda ante la crisis del país.

Este artículo de El Diario fue editado por Irelis Durand | Yazmely Labrador.

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