• Este 1° de junio inició el nuevo esquema de suministro de gasolina en Venezuela. Desorganización, fallas y largas filas marcan la jornada en Caracas

El comienzo del mes de junio no podía ser más caótico. Largas filas de vehículos para surtirse de  “gasolina subsidiada” rodean la mayoría de las estaciones de servicio de Caracas y del resto de Venezuela. El desconocimiento y la desinformación también abundan. 

Desde este lunes 1° de junio hay un nuevo esquema de costos y suministro de la gasolina venezolana; sin embargo, la distribución del combustible subsidiado inició en medio de un mar de fallas y dudas en el que los ciudadanos incluso desconocen si están habilitados los puntos de biopago que el régimen de Nicolás Maduro dispuso para realizar los pagos. Tampoco conocen los horarios en los que podrán surtir a lo largo del día.

Los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), de la Guardia Nacional (GNB), y del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) se encuentran en cada estación de servicio instalando los equipos para el cobro del servicio; mientras que la incertidumbre y el desespero se apodera de cada uno de los usuarios, quienes salieron de sus casas muy temprano en el primer día de la flexibilización de la cuarentena, con la esperanza de que regresarán a sus hogares con el tanque lleno.

Ni idea de cuándo va a comenzar. Dijeron que iba a surtir en media hora porque no podían instalar el sistema ese de biopago, pero como todo, es un desastre. Creo que tendremos que pagar en dólares o bolívares en efectivo”, dijo para El Diario un ciudadano que se encontraba en la fila de la estación de servicio de Los Ilustres, en Caracas, y que decidió resguardar su identidad.
Racionamiento de combustible. Durante 30 días el suministro de combustible se hará de acuerdo al terminal del número de placa. Este lunes se surtirán de gasolina a los vehículos con placas terminadas en 1 y 2.

Algunos ciudadanos conversan afuera de sus vehículos, varios con el tapabocas puesto en el cuello o sin él; otros deciden fumarse un cigarrillo mientras esperan. El panorama es el mismo que ha se visto en cada rincón del país los últimos meses: cansancio, dudas y calles repletas de carros con tanques vacíos.

Los vecinos de la zona se asoman cerca de las estaciones para observar la situación como si de un espectáculo se tratase. “Puro efectivo”, dice uno de los funcionarios cuando le preguntan cómo se realizará el cobro de la gasolina luego de que no lograran instalar el sistema de biopago de forma exitosa.

La estación de servicio de la avenida Roosevelt ha sido una de las pocas donde el sistema de biopago sí ha funcionado. Los carros avanzan uno tras otro, mientras que los motorizados se amontonan en la bomba al ver que no son atendidos. Varios funcionarios de la GNB intentan controlar la situación, pero la tensión pareciera que solo va aumentando con el pasar de las horas.

Tensión en aumento

En otras estaciones de servicio de Caracas, como ocurre en La Castellana, los funcionarios militares piden paciencia a los motorizados que aguardan desde la madrugada esperando para surtir. La calma se va desgastando a medida que transcurre el día, sin ninguna certeza de que podrán llenar el tanque.

La odisea de llenar el tanque

Leonardo Gil* es uno de los ciudadanos que salió este lunes en su carro con la esperanza de surtir combustible. Estaba haciendo fila en una de las estaciones de servicio de la avenida Victoria desde las 6:30 am, sin saber a qué hora comenzaban a surtir o a qué precio tendría que pagarla.

A medida que fue transcurriendo la mañana, la cola no se movía. Pero él esperaba, se mantenía escuchando y hablando con personas que decían que en cualquier momento comenzaban a surtir. Sin embargo, la estación en la que él se encontraba nunca empezó con el suministro. 

Leonardo tuvo que irse a otra bomba de gasolina e iniciar una nueva fila. Le quedaba menos del cuarto de tanque disponible.

La estación de la avenida Roosevelt era la que se encontraba más cerca y sí estaban surtiendo. Tuvo que esperar, pero a medida que fue cayendo la tarde la fila iba avanzando. Cuatro horas después, finalmente se acercaba su turno. 

Esperanzado, cansado y emocionado vio que ya le tocaba a su vehículo; sin embargo, un funcionario de la Guardia Nacional le ordenó que se detuviera y esperara, porque un hombre que caminaba con un bastón -y que se hacía llamar líder de consejo comunal-, ordenó que primero pasaran carros que se encontraban en una fila aparte.

Leonardo Gil comentó que el sujeto incluso tenía más poder que incluso algunos de los funcionarios que se encontraban en la estación, y era el que decidía quién pasaba primero y quién no.

Pero Leonardo lo logró, aunque cuando logró llenar el bombero le dijo que solo le permitiría surtir 30 litros de gasolina. Eso sí, aclaró, “si corres con suerte” te tocará el tanque lleno. El trabajador de la estación le explicó que eso de la suerte dependía de que el “líder comunitario” no estuviera monitoreando. De esa forma el bombero podría reiniciar la máquina y llenar los 20 litros restantes. 

“Cuando comenzó a llenar justo el supuesto líder comunitario se descuidó y el bombero reinició la máquina, pude llenar completo el tanque. Luego le pagué con un billete de un dólar y le di las gracias”, dijo Gil, en exclusiva para El Diario.

Este es solo el primer día del abastecimiento con el nuevo sistema de gasolina anunciado por Nicolás Maduro, en el que solo quedan reflejados la mala organización, el desconocimiento y la desesperación de un país, que ahora junto a todas las fallas en los servicios públicos, se agrega la crisis de la gasolina.

*El nombre fue cambiado para proteger la identidad del entrevistado

Este artículo de El Diario fue editado por: Génesis Herrera | Irelis Durand.

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