• Con motivo del Día del Padre, en El Diario conversamos con Israel Labrador, quien tuvo que cumplir la función de padre y madre desde hace 24 años, cuando quedó viudo

En Venezuela hay hombres que se hacen llamar padres porque engendran, pero que no cumplen con la responsabilidad de criar, amar y velar por sus hijos, considera Israel Labrador, quien tuvo que desempeñar su rol de papá y mamá a la vez debido a que quedó viudo cuando su primera hija, Yazmely, tan solo tenía un año de vida.

Convertirse en padre fue algo que se tomó como un reto, dice, se hizo la promesa de que nunca le iba a faltar nada a su retoña. En la actualidad, Israel le cuenta a Yazmely que él y su madre la planificaron, decidieron traerla al mundo. Hasta tenían una póliza de seguros para que ella naciera en una clínica.

Yo crié a mi hija con mi mamá. Ella es su mamá-abuelita. Mi ex esposa, la madre de mi otra hija, no tuvo mucho que ver en eso. Sí me ayudaba, pero no como mi mamá. ‘Yazme’ siempre me preguntaba por su madre. Ese amor que ella necesitaba de pequeñita se lo dimos mi mamá y yo. Uno trató de llenar ese vacío, pero no es lo mismo”, expresa Labrador en exclusiva para El Diario.

Cuando su primera esposa falleció, a causa de un tumor cerebral, él no sabía qué hacer. Fueron momentos muy difíciles, confiesa. Su hermana y sus compañeros de trabajo le brindaron apoyo ante semejante pérdida. Él se halló desesperado. Además, en ese entonces solo se acordaba de la existencia de Dios cuando se encontraba mal, pero cuando estaba bien ni le pasaba por la mente.

“Tres días antes de que la mamá de ‘Yazme’ partiera de este mundo, recuerdo que ella estaba en la clínica y le dijo por teléfono a mi madre que si le llegaba a pasar algo se encargara de ayudarme con nuestra hija. Fue un golpe muy duro, durísimo. Yo en ese momento no conocía a Dios, pero resulta que él estuvo ahí conmigo”, relata con determinación.

Luego de 24 años de quedar viudo, Israel se transformó en un hombre de fe. Explica que Dios tiene un propósito para cada ser humano. Entendió que la mamá de Yazmely cumplió con una misión. Además, cuando el país no se veía golpeado por la crisis económica, tenía la posibilidad de recibir ingresos suficientes para pagarle el bachillerato y luego la carrera universitaria a su hija.

“Tengo una anécdota de cuando llevaba a mi hija a McDonald’s. Como yo iba con ella pa’ arriba y pa’ abajo, entraba a cualquier baño que estuviera vacío y cerraba la puerta. La gente me tocaba la puerta o algo por el estilo y yo les decía: ‘Ay, disculpe, es que estaba cambiando a la niña’”, cuenta entre risas.

El sueño de Yazmely era estudiar Comunicación Social, profesión que la joven ejerce en la actualidad. Él le decía que se trataba de una carrera muy costosa, aún así la inscribió en la Universidad Católica Santa Rosa y se puso a sacar cuentas de la cantidad de dinero que iba a desembolsar por la educación superior de su hija mayor.

“Aproximadamente iba a gastar 130.000.000 de bolívares de ese tiempo. Yo pelé los ojos porque no sabía de dónde iba a sacar toda esa cantidad plata, y resulta que mi hija me dijo: ‘Papá, esa es una inversión’. Entonces le prometí que iba a cumplirle hasta el día de su graduación, y así fue. Gracias a Dios se hizo su voluntad”, declara.

Devoción por Jesucristo

Israel es cristiano evangélico. Responde con carisma y elocuencia. Metafóricamente hablando, opina que su corazón estaba hecho de piedra, lleno de odio, rabia y rencor; pero el Señor Jesucristo llegó a su vida para limpiarlo, sanarlo y así iniciar un nuevo camino en su vida. Es consciente de que el ser humano peca todos los días, pero eso sí: pecado hecho, pecado confesado. 

“El Señor es como el papá de uno: nos endereza. Con él todo, sin él nada. Yo no considero esto como una religión. Mi actual esposa y yo tenemos una relación directa con Jesucristo. Yo no creo en los pastores, porque sencillamente ellos son una guía. Si me hablan de la palabra o me dan una opinión, la puedo respetar. Hay muchos fanáticos. Nada hacemos con ser religiosos, vestirnos como tal y tener la biblia debajo del brazo si no tenemos a Dios en el corazón”, reflexiona.

El hombre de 50 años de edad cree que en Venezuela son muy pocos los padres que también son madres, porque generalmente es la mujer quien desempeña esa función. El consejo que le da a los hombres que son mamá y papá es que conozcan a Dios y le pidan ayuda, para que tengan esa fortaleza de cumplir ambos roles.

Los hijos necesitan el amor de sus padres. Hay que evitar caer en desesperación, porque de allí viene la depresión. Lo que tú siembras es lo que recoges. Pido que Dios los ayude a salir adelante con sus hijos y se forme una cadena para el bien, en la que ellos se sientan orgullosos de todo lo que han hecho sus papás”, concluye.

Da la sensación de que Israel Labrador dignifica al género masculino. Se muestra como un padre ejemplar, que brinda amor, comprensión y valores a sus hijos, independientemente de la situación que se presente. Es una buena razón para pensar que el Día del Padre es una fecha que no solo se debería conmemorar en Venezuela el tercer domingo de junio, sino también todos los días.

Noticias relacionadas