• Jesús y Valeria llegaron al país a principios de 2017. Durante ese año crearon su canal de YouTube y comenzaron a compartir, entre varios temas, la cultura y los destinos turísticos de Ecuador

La ciudad es más que un espacio que se habita. En ella confluyen tradiciones, cultura y una serie de elementos que también caracterizan a sus habitantes. Observarla con una mirada atenta la hace distinta de quienes que la ven desde la rutina. Con esa curiosidad Jesús y Valeria, dos jóvenes venezolanos, empezaron a documentar su estadía en Quito luego de partir de su país de origen.

Recién casados y con expectativas en sus equipajes, la pareja venezolana migró a principios de 2017. Como lo explica Valeria, publicista de profesión, el motivo por el que comenzaron a hacer videos fue para mostrarles a sus familiares, a modo de pasatiempo, los lugares que iban conociendo.

De acuerdo con la sexta edición de la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), en Venezuela “19% de los hogares reportan que al menos uno de sus integrantes emigró a otro país en el período 2014-2019”. Conforme a dicho estudio, durante 2017-2019 el mayor porcentaje de personas que migraron tienen edades comprendidas entre 15 y 29 años y “han interrumpido su trayectoria educativa o se han graduado, en ambos casos buscan afuera las oportunidades que no encuentran en Venezuela”.

Un recorrido por el Parque Bicentenario, ubicado al norte de la ciudad de Quito, se convirtió en el primer video que subieron a su canal de YouTube en abril de 2017. Luego de poco más de tres años, específicamente el 4 de julio de 2020, alcanzaron la cifra de 100.000 suscriptores en su canal. Algo que ambos aseguraron para El Diario no haber imaginado lograr.      

“Cuando llegamos a 100 suscriptores nos emocionamos como si hubiese sido un millón. Cuando llegamos a 10.000 dijimos ‘wow, algo estamos haciendo bien”, agrega con una sonrisa Jesús, quien se desempeña como diseñador gráfico.

Las sorpresas de un pasatiempo

Conforme iban pasando los meses, Jesús y Valeria, provenientes del estado Falcón y Zulia respectivamente, comenzaron a mostrar en su canal lugares turísticos fuera de la ciudad de Quito.

La imponencia del volcán Cotopaxi, las corrientes de las cascadas de Baños, así como la inmensidad de la laguna del Quilotoa, con su característico color azul aguamarina, han sido algunos escenarios de sus videos. Que también acompañan con la melodía de los clásicos pasillos o la emblemática música indígena de la serranía ecuatoriana.

El turismo es una actividad de interés para el país andino. Como lo indican cifras del Ministerio de Turismo, durante 2019 aumentó 4% la visita de turistas extranjeros a Ecuador respecto al año anterior. De igual forma, durante ese año se registró un ingreso de 965.000.000 de dólares por concepto de turismo, dicho monto representó 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB).    

Además de lugares, la pareja venezolana ha mostrado actividades tradicionales de Ecuador, como la quema del Año Viejo y el Paseo del Chagra. Igualmente, los sabores de las frutas típicas y platos emblemáticos han ocupado un lugar en su canal de YouTube. Un espacio que incluso para muchos emigrantes ecuatorianos se ha convertido en un lugar de encuentro con el país que dejaron años atrás.

En el informe Ecuador: la migración internacional en cifras, realizado por el Fondo de Población para las Naciones Unidas (Unfpa por sus siglas en inglés) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), señalan que durante el cambio de siglo Ecuador se convirtió en el primer país de la Región Andina con emigración hacia Europa y Estados Unidos. Esto ocasionado, principalmente, por la crisis financiera que ocurrió en 1999 y que precedió el cambio del sucre como moneda oficial. 

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A nosotros nos empezaron a ver personas que migraron, ecuatorianos en España o en Estados Unidos. Por lo menos eso fue lo que nos dejaron saber, que eran emigrantes igual que nosotros, pero en otros países”, explica Jesús.

En ese sentido, Valeria agrega que para ellos también es un orgullo la receptividad que han tenido de quienes viven en Ecuador. “Siempre nos dicen que es bueno que personas que no son de acá le den ese valor a lo que para ellos es totalmente normal”.   

Encender la cámara y editar clips se ha vuelto parte de las actividades indispensables de Jesús y Valeria. Incluso comentan entre risas que ahora para ellos “hacer videos es como cepillarse los dientes todos los días”. Sin embargo, aseguran que no se consideran youtubers. “Hacemos videos y ya”, comenta Jesús, quien además explica que suelen grabar los fines de semana y editar de lunes a viernes. Esto al menos unas dos horas al día, luego de terminar sus jornadas laborales.

El crecimiento de YouTube sigue aumentando vertiginosamente, como lo indica el portal de estadísticas alemán Statista. Para abril de este año YouTube ocupaba el segundo lugar como la red social más popular del mundo con 2.000.000 de usuarios activos.

Con gracia, la pareja venezolana recuerda que sus primeros videos los grabaron con un teléfono y con una cámara usada marca Canon que les costó 50 dólares. No fue sino hasta dos años después de haber creado su canal que recibieron su primer pago de YouTube por 100 dólares. Valeria recomienda a quienes deseen iniciar en esta plataforma encontrar una pasión que los motive a crear contenido.

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Como en todo lo que tú quieras lograr hay que tener constancia y disciplina”, resalta.

Por su parte, Jesús comenta que más allá de compartir un video para obtener vistas, es más importante sentirse conformes con el material que realizaron. “Los videos de turismo son los videos con los que nosotros nos sentimos más orgullosos, pero no son nuestros videos más vistos”, expresa.

Un camino labrado

Los constantes cortes eléctricos y la fallas en el servicio de Internet que se presentan en el interior de Venezuela afectaron el trabajo de Jesús. Se desempeñaba como diseñador gráfico de forma remota desde su casa. Migrar se volvió una necesidad y Ecuador se convirtió en su destino. Principalmente porque en Quito se ubicaba una sede de la empresa para la que trabaja en su país.

Sin nada más que un par de maletas y el dinero justo, Jesús y Valeria llegaron a Quito en 2017. No hubo familiar que los recibiera. En Venezuela quedaron sus afectos. La primera noche en la mitad del mundo durmieron en una hostal. Y al día siguiente, gracias a un compañero de trabajo de Jesús, pudieron conseguir un pequeño anexo donde vivieron por más de un año.

No ocultan que sus primeros meses en el país implicaron un gran cambio, “porque hasta los platos eran prestados”, menciona Valeria. Y como también lo mostraron en uno de sus videos, el ahorro y la planificación han sido parte de su estadía para alcanzar sus objetivos.

“Ese video que hicimos en la casita donde vivíamos antes lo hicimos por el hecho de que muchas personas creen que van a llegar a cómo quieren estar desde un principio. Si nosotros hubiésemos empezado a vivir donde vivimos ahorita, qué fácil, pero la realidad es que no fue así”, explica Jesús.

Sin presunción al hablar, rememoran que luego de dos años pudieron ir por primera vez a un restaurante en Quito y pedir lo que querían. No hubo excesos. Solo comieron una pizza, pero para ellos estar sentados allí era lo que verdaderamente contaba.

“Fue en el cumpleaños de Valeria, por eso lo hicimos”, añade Jesús.

El futuro se sigue mostrando incierto ante la pandemia por el coronavirus. No obstante, Jesús y Valeria comentan con emoción que siguen ahorrando para visitar las Islas Galápagos. Aquel lugar prístino que robó la atención de Charles Darwin y se convirtió en el centro de sus teorías.

Mientras llega ese momento, con la misma curiosidad que los impulsó a encender su cámara, siguen compartiendo videos sobre Quito. La ciudad rodeada de volcanes que se convirtió en el domicilio de sus propios descubrimientos y que, aseguran, no deja de impresionarlos.  

Este artículo de El Diario fue editado por: Irelis Durand |Génesis Herrera |José Gregorio Silva.

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