• El compositor acaba de estrenar su disco Kosmic Flow, un encuentro con músicos de la cultura hip hop y el pop con el pianista. Durante la cuarentena no ha dejado de trabajar | Foto: María Fernanda Lairet

Solo salgo si es necesario. Me pongo mi tapaboca y mis guantes. No entro a lugares donde se junten muchas personas. Tampoco tengo mucho tiempo. Doy ocho horas diarias de clases por Internet. La primera es a las 7:00 am.

Estoy en constante evolución espiritual de una manera sorprendentemente intensa. Tengo una teoría. Esta pandemia tiene dos aspectos que hay que tener en cuenta. Para la gente negativa, es una desgracia. En cambio, para las personas positivas, todo esto representa una bendición que nos permite reflexionar y conocernos a nosotros mismos. Es una oportunidad para detener el trompo desenfrenado de consumismo y producción, y así llevarnos a la reflexión y a la meditación.

Mucha gente seguramente ve el planeta Tierra como una gran prisión, yo en estos momentos veo el planeta como un gran monasterio en el que estamos obligados a meditar. (Risas).

Descubrimos que somos mortales, egoístas e inconscientes. No hablo de ti como lector u oyente, sino grosso modo, me refiero a que nos hemos desvinculado de la meta principal que debe ser espiritual. Nos convertimos en seres tan materialistas y ahora es que estamos viendo el resultado.

Los artistas y pensadores libres siempre hemos tenido la tendencia a buscar el lado hermoso de la vida, para así recordar lo bendecidos que somos. En este caso, estamos conectados a la máxima expresión del universo que es la música.

Soy uno de los afortunados. La música ha sido mi salvavidas, mi razón de vivir, mi profesión y mi mensaje a la humanidad. Hoy, que soy un niño más crecido, de 80 años de edad, a punto de cumplir 81.

Acabo de lanzar un disco. Se llama Kosmic Flow, en el que hago sentir lo que el universo pone en mí.  No me gusta la palabra comercial, prefiero decir que es una producción más user friendly, que le puede llegar a mucha más gente, no solo a los puristas fanáticos del jazz.

En Kosmic Flow toco el piano mientras otros cantan o rapean, hasta yo rapeo. ¿Y qué es el rap? Es tan solo ritmo y poesía, rhythm and poetry, y yo aprendí a rapear.

El disco de Gerry Weil, Kosmic Flow
Foto: Cortesía

Invité a personas como Apache, Trina Medina, Afreeka, Chipi Chacón, Free Convict, Hana Kobayashi, Jhoabeat, Sibilino, Laura Guevara, Rafael Antolínez, Onechot, Liana Malva, McKlopedia, Orestes Gómez, Henry D’Arthenay. Son solo algunos.

Cuando nos podamos reunir, me imagino ese concierto cósmico. (Risas). Imagínenme en la tarima con Apache y empiezo a cantar esto:

Robot like people stare across the street,

Their conscience bewildered by the funky beat,

Their faces seem bitter and cold like ices,

So, they look at me and stunned surprise.

And while they hide in their plastic shells,

Every time they see a hip cat they yell:

¡Burn this mon, he´s touching my pride!

 ¡Ojalá, ojalá! Necesitaremos a un inversionista con mucho dinero para traer a toda esa gente de distintas partes del mundo. (Risas).

Gerry Weil ha sido maestro de música de distintos artistas venezolanos
Foto: María Fernanda Lairet

Este proyecto comenzó en octubre de 2018 en Viena, donde surgió «Live en Vienna», uno de los discos que grabé el año pasado cuando viajé a Austria, el país donde nací el 11 de agosto de 1939 y al que regresé en 2018. Yo llegué en un barco a La Guaira una mañana de 1957.

El año pasado también se publicó Gerry Weil & Simón Bolívar Big Band Jazz, que está nominado a los Pepsi Music.

Ahora, volvamos a Kosmic Flow. Es un proyecto donde están todos estos cantantes. Yo les entregaba la pieza, y les decía que la estudiaran. Ellos me preguntaban qué quería que hicieran, me decían que necesitaban saber lo que yo buscaba, pero les contestaba que no para que así se apropiaran de la obra. Y mira cómo funcionó.

Tomé partes de otros trabajos. Para “La trampa” usé una de las pistas de Makunaima, un proyecto de hace 18 años, un trabajo que hice con Héctor Di Donna sobre los cantos chamánicos de los indios pemones. Makunaima es uno de los héroes de la mitología pemona.

Hicimos ese disco, pero quedó engavetado. Héctor hizo varios videos que están en Youtube, pero el álbum no salió a la calle. Típico de Venezuela, que se hacen grabaciones que no se conocen.

Kosmic Flow tiene un mensaje de amor, de convivencia, respeto, esperanza y buena vibra. Impresionante cómo todos los invitados captaron lo que buscaba. Ahí está la prueba.

¿Han visto lo que han opinado en Instagram personas como Ilan Chester o Yordano sobre Kosmic Flow? Ahí tienen, músicos de gran talla, que les llegó el disco. No es cualquier cosa.

El álbum comienza con una canción que se llama “Cinematic 77” en la que se canta que Venezuela se despierta. Necesitamos despertar. Es un mensaje indirecto. 

Conexión divina

Es verdad que una de las razones por las que no salgo tanto es porque trabajo ocho horas todos los días. Como dije, doy clases por Internet. Mis alumnos están en Irlanda, Croacia, Argentina, Francia, Estados Unidos, México, Colombia, Ecuador… Creo que se me olvidan algunos países. Todos mis estudiantes de Venezuela también ven clases en línea.  

Pero también es cierto que estoy muy ocupado estudiando a Bach. Si Dios me lo permite, tengo previsto vivir hasta los 120 años para estudiar.

Gerry Weil suele pasar horas en su estudio de su apartamento en Sabana Grande
Foto: María Fernanda Lairet

Bach se conectó con el ser supremo, con la divinidad, ponle el nombre que quieras Krishna, Alá o Cristo. Dios guió la pluma de Bach. Después de Bach lo que queda es estudiarlo e imitarlo. Su música viene del cielo. 

Por supuesto, mi religión es la música. Leo todos los libros la Biblia, el Corán, lo que venga; pero la música es la que me dice todo. La música es mi rezo. No necesito pertenecer a ningún grupo religioso ni ir a misa los domingos ni vender incienso en Sabana Grande. Respeto a todos, pero mi religión la practico las 24 horas del día.

Lo primero que le enseño a un músico es a no tener miedo. Luego les digo que deben amar lo que hacen, por lo tanto, les infundo amor por la música, por la vida y los semejantes. Mis clases son dirigidas a que sean seres felices.

¿Cómo uno puede ser feliz? No hay que dejar de ser niños. ¿Qué les gusta a los niños? En sánscrito jugar se dice lîlâ, que es el gran juego cósmico de Dios. En inglés tocar música se dice play. En español usamos la torpe palabra tocar. Jugar música para ser felices y para hacer felices a los que nos escuchan.

Me preguntas si todo el músico es buena persona. Bueno, depende de la evolución de cada alma. Hay almas que están confundidas y no han encontrado su verdadera naturaleza. Esas almas pueden obrar erróneamente y ser malas personas. Pero están también aquellas que descubren su verdadero ser.

El disco tiene como músicos invitados a figuras como Rodner Padilla, Juan Ángel Esquivel, Freddy Adrián, Carlos “Nené” Quintero, entre otros
Foto: Cortesía

El ser humano, sin corrupción, es bueno por naturaleza. Nos perdemos porque el sistema nos confunde. No es tan difícil ser bueno. Claro, les está hablando un joven de 80 años de edad. El camino de la vida es de resta y no de suma. En vez de tener hay que ser. Cada día debes tener menos para ser más feliz. Suena abstracto, ¿no? Pero es el trabajo de quien me lea o escuhe. Si logras vivir solo con respirar, inhalar y exhalar, tres o dos comidas al día, un techo y música, ¿qué más necesitas? ¿Qué más puedo decir? Estoy sumamente feliz de estar vivo y poder compartir con ustedes en este momento.

A los músicos jóvenes les digo que escuchen todos los géneros. Es mi recomendación. Hay que abrir el espectro auditivo como melómanos a toda la música que existe en el planeta. Y les voy a decir algo, panas, nunca antes ha habido tanta buena música a la disposición del ser humano. Internet es la enciclopedia infinita de todo lo que hay. Todo lo que tú quieres lo puedes tener en un segundo. En todas esas plataformas está la música de la humanidad.

Si quieres escuchar música de William Byrd, uno de los compositores de la época de la reina Elizabeth I cuando vivía William Shakespeare, lo encuentras ahí. Esta mañana escuché a monjes japoneses que hacen hip hop. Lloré de la alegría. Vi a un monje budista que hace beatbox. ¡Una vaina arrechísima!

No se queden dónde están, sí, están haciendo cosas excelentes, pero ábranse que hay mucha música por escuchar todavía. 

Mi mensaje es inhalar, sonreír y exhalar. Inhalar, sonreír y exhalar. En un rato mi hijo Gerhard me vendrá a buscar para hacer una diligencia. Faltan como 30 minutos. A ver si me conocen. ¿Qué creen ustedes qué haré mientras espero? Sentarme al piano y practicar un poco las obras de Bach.

No revolution, we want peace and solution.

La paz es la solución lo digo yo…

No revolution, we want peace and solution

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