• El mecanismo central de la economía desapareció, la renta petrolera se esfumó y la posibilidad de recuperarla en términos relevantes es mínima en medio de una transición energética global

Durante 80 años la frase “sembrar el petróleo” condensó la discusión sobre economía en Venezuela, la gran pregunta era qué hacer para convertir el océano de reservas en el subsuelo en otras fuentes de riqueza y esa era la respuesta. Hoy, este credo es inservible, el petroestado agoniza y las consecuencias son dramáticas: gobierno en bancarrota, economía enana, salarios destruidos y colapso de las pensiones.

Arturo Uslar Pietri explica su popular expresión “sembrar el petróleo”

Tras años de mínima inversión, fallas de gerencia y corrupción rampante, la producción de petróleo comenzó a caer velozmente en 2017 y en 2019 las sanciones de Estados Unidos aceleraron la debacle. La consecuencia es que el país produce, de acuerdo con las cifras entregadas por el gobierno a la OPEP en julio, 392.000 barriles diarios, el nivel más bajo desde 1935 y 87% menos desde que en 1999 Hugo Chávez inició la era de la “revolución bolivariana”.

El ingreso proveniente del petróleo se esfumó y las perspectivas de recuperarlo en términos relevantes lucen mínimas con Pdvsa, la empresa petrolera del Estado, en situación deplorable y una transición energética a escala global que implica un declive gradual en el consumo de combustibles fósiles.

La vieja normalidad

Luis Zambrano Sequín, miembro de la Academia de Ciencias Económicas, afirma que “el mecanismo central a través del cual se organizaba esta economía desapareció”.

Explica para El Diario que la renta petrolera se distribuía a los venezolanos a través de distintos mecanismos como la excesiva cantidad de trabajadores en el sector público y subsidios que, entre otras cosas, incluían la gasolina a precios ínfimos.

“En el sector privado la renta petrolera permitía que las empresas operaran con energía, comunicaciones, combustibles y dólares muy baratos. Además, el Estado era el principal cliente de muchas empresas y tenían un mercado interno cautivo. Este sistema dejó de existir, el Estado ya no tiene renta para redistribuir y tampoco puede asegurar servicios y equipamiento”, dice Luis Zambrano Sequín.

En Liliput

Unicon es la principal empresa metalmecánica de Venezuela. Sus plantas en Puerto Ordaz, Barquisimeto y La Victoria ocupan 435.000 metros cuadrados y cada año pueden transformar 700.000 toneladas de acero en tubos que el sector petrolero utiliza para perforar pozos y armar gigantescos oleoductos. Además, fabrica tubos que las constructoras utilizan en acueductos, techos y rejas. Hoy, tras la drástica caída de la demanda del sector petrolero, estas costosas plantas funcionan al 0,5% de su capacidad.

blank
Industrias Unicon

Unicon es filial de ArcelorMittal, la compañía líder en los mercados siderúrgicos de Europa, Asia, África y América. El sol no se oculta en sus negocios.

blank
Nos hemos esforzado en reducir la actividad de la empresa sin que pierda uno solo de sus atributos, es algo que hemos caracterizado como meter un elefante en una caja de fósforos, pero sin que deje de ser un elefante. Se mantiene la infraestructura industrial y el conocimiento, estamos listos para responder a las oportunidades cuando lleguen”, dice Héctor Rodríguez, CEO de Unicon.

Las empresas del plástico también reflejan la nueva normalidad. La industria del plástico transforma insumos provenientes de la petroquímica y en 2006 el expresidente Hugo Chávez anunció faraónicas inversiones para ampliar la capacidad de la petroquímica en el país. Además, los empresarios del plástico recibieron créditos y divisas baratas con las que importaron máquinas para competir con Brasil, Alemania y Japón en el mercado global.

En caída libre. Las últimas cifras publicadas por el BCV registran que, al cierre del primer trimestre de 2019, la producción industrial sufrió un desplome de 82% respecto al mismo período de 2014.

Pero el gobierno no concretó la ampliación de la petroquímica; Pequiven, la planta existente, opera precariamente y la demanda en el país de los productos elaborados con plástico se desplomó. Actualmente, las enormes máquinas de la industria del plástico trabajan al 5% de su capacidad.

La pérdida de la palanca petrolera ha dejado a la industria venezolana con un tamaño desmesurado para las nuevas dimensiones de la economía. Un estudio elaborado en 2003 por Efraín Velásquez, presidente del Consejo Nacional de Economía, afirma que al tomar en cuenta el impacto que tiene la actividad petrolera en otros sectores de la economía como la metalmecánica su importancia “podría alcanzar casi 40% del PIB”.

El Estado pobre

La caída del ingreso petrolero dejó al Estado sin recursos para cubrir el aumento de los gastos y la cuantiosa deuda que contrajo durante la época de altos precios del barril. Para cubrir el agujero en las finanzas públicas, la administración de Nicolás Maduro recurre a la creación de dinero y el resultado es una hiperinflación que pulveriza la moneda.

blank

El índice elaborado por Macroconsultores para medir la inflación en los alimentos básicos refiere que el precio de una cesta con harina de maíz, harina de trigo, pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún enlatado, azúcar y granos aumentó 504% en los primeros ocho meses de este año.

Además, el petróleo era la principal fuente de dólares y la ruina del sector se traduce en menos ingreso de divisas. Durante los últimos tres años el Banco Central ha recortado continuamente la oferta de dólares. Como consecuencia, la cotización de la moneda estadounidense aumenta a un ritmo febril.

Para 2013 el BCV le vendió al sector privado un promedio de 2,6 millardos de dólares al mes y de acuerdo con las proyecciones de la firma Síntesis Financiera esta cifra se ha reducido hasta el insignificante monto de 28.700.000. En este entorno, la cotización del dólar en el mercado oficial acumula un salto de 540% en lo que va de año.

Nómina pesada

La disparada del dólar y la hiperinflación destruyen el salario y las pensiones, incluyendo a la clase media profesional, que en el pasado disfrutó de una vejez apacible.

Oscar Rodríguez es economista y trabajó durante 28 años para el Banco Central de Venezuela, donde alcanzó el rango de jefe de departamento y explica que su pensión prácticamente ha desaparecido: “mi pensión al tipo de cambio actual equivale a 8 dólares y el promedio de las pensiones en el Banco Central es de apenas 5,9 dólares”.

El petroestado chavista duplicó la cantidad de trabajadores en el sector público y elevó cinco veces el número de pensionados, por lo tanto, en este momento 7.700.000 de trabajadores y pensionados dependen de un Estado en bancarrota que les paga con una moneda que cada día compra menos.

Una deuda impagable

Entre 2004 y 2014 Venezuela disfrutó del boom petrolero más largo de su historia, pero el expresidente Hugo Chávez disparó el gasto con tal intensidad que la lluvia de petrodólares quedó pequeña y la deuda en divisas se quintuplicó a una velocidad centelleante. Hoy, tras la debacle de la producción petrolera y el declive de los precios del barril, la carga es inmanejable.

Divisas o dólares

El informe de coyuntura elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) estima que el monto de la deuda en dólares se ubicará al cierre de este año en 141 millardos, una cifra descomunal para una economía que tras el descenso de la producción petrolera y el declive de los precios del barril perdió su principal fuente de divisas.

Informe de Coyuntura V8 by El Diario

Los cálculos señalan que este año el país obtendrá 7,4 millardos de dólares por exportaciones, 10% de lo que ingresó en 2014. El informe de la UCAB agrega que al considerar el ingreso por exportaciones y el monto de la deuda en dólares, “Venezuela es, sin duda, la economía relativamente más endeudada no solo de Latinoamérica sino del mundo”.

Cambio energético

El pasado 10 de septiembre BP, la trasnacional petrolera británica, anunció una alianza con el grupo noruego Equinor para comprarle la mitad de las acciones de dos de sus proyectos de energía eólica marina en Estados Unidos, en las aguas de Nueva York y Massachusetts.

blank
El petróleo de la Faja del Orinoco es extrapesado, costoso. Esto quiere decir, dado los escenarios de precios, que buena parte de esas reservas son inviables porque los costos de producción son mayores a los precios esperados”, explica Sequín.

Bernard Looney, consejero delegado de BP, afirmó que “este es un paso anticipado importante en el cumplimiento de nuestra nueva estrategia y nuestro viraje hacia ser una compañía de energía integrada”.

La estrategia de BP refleja un cambio profundo: comenzó una transición energética donde el petróleo perderá preponderancia y ganarán espacio las fuentes de energía limpias y renovables, a fin de evitar el calentamiento global y preservar el medio ambiente.

Esta tendencia comienza a acelerarse a medida que el coronavirus apaga la economía global e impacta la demanda de energía, al punto que las grandes compañías petroleras europeas como BP y la francesa Total ya incluyen en sus proyecciones que reservas de petróleo y gas con un valor de miles de millones de dólares quedarán obsoletos en el subsuelo.

Para Venezuela la consecuencia es que luce difícil que las grandes trasnacionales estén dispuestas a realizar las inversiones que permitirían reactivar la industria petrolera y recuperar en parte el ingreso perdido por el declive de la producción.

El miembro fantasma

Hay un proceso de transición energética irreversible, estamos ante un cambio estructural que se está acelerando y en Venezuela ni siquiera hablamos de este tema. La visión es esperar un cambio político para reactivar la industria petrolera, pero las inversiones se están reduciendo y nadie está esperando precios elevados del petróleo a largo plazo”, dice Luis Zambrano Sequín.

Agrega que “Venezuela tiene otros problemas para atraer inversiones, como pérdida de capital humano, inestabilidad política, fragilidad institucional, deterioro de la infraestructura. Es bien difícil hacer que Venezuela sea competitiva, las perspectivas no son alentadoras, aunque cambiáramos al gobierno. Los costos del chavismo no son de corto plazo”.

El Plan País, diseñado por partidos políticos de oposición, contempla que para elevar la producción petrolera hasta 2.000.000 de barriles diarios -un tercio menos que en 1999- se necesitarían ocho años e inversiones por el orden de 120 millardos de dólares.

Carlos Mendoza Potellá, exembajador de Venezuela en Rusia y Arabia Saudita, coincide en que la idea de que el país puede recuperarse explotando las reservas en la Faja del Orinoco tiene poco fundamento.

blank
Tengo una posición crítica al optimismo exagerado sobre la explotación acelerada de unos recursos que representan más del 90% de los crudos extrapesados y más de la quinta parte de todo el petróleo que existe sobre el planeta, pero que no son reservas en su gran mayoría por el simple hecho de que su producción no es económicamente factible a los precios actuales y previsibles en las próximas décadas”, escribe Carlos Mendoza Potellá en un análisis reciente.

La medicina indica que cuando un miembro es amputado se sigue sintiendo durante un tiempo como si permaneciera en su sitio, es lo que se conoce como sensación del miembro fantasma: ¿los venezolanos atraviesan por un período similar y aún no reconocen del todo que les fue amputada la palanca petrolera?

Noticias relacionadas