Es falso. Dorángel Vargas, conocido como “el Comegente”, no está en libertad y continúa preso en las cárceles de Politáchira, en la región andina. 

Los rumores de su supuesta liberación han circulado desde mayo de este año y se intensificaron en los últimos días. Los supuestos reportes indicaron que personas habían visto deambulando a Vargas en la plaza La Concordia, en Táchira. Incluso que lo habían visto en Guanare, estado Portuguesa. En ese momento, Jesús Arteaga Simancas, director de Politáchira, desmintió esta información y aseguró que no ha habido cambios con respecto a su caso. 

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El "Comegente" sigue detenido

Dorancel, también conocido como Dorángel, fue detenido en el año 1999 acusado de antropofagia, pero hasta la fecha no ha sido sentenciado.

Ha permanecido aislado en un calabozo de Politáchira, en una planta distinta a la que se encuentra el resto de la población penitenciaria.

Por su condición mental, requiere de medicamentos que, hasta hace más de cinco años, se los suministraba un único familiar que se trasladaba desde el estado Monagas, sin embargo, se desconoce en este momento su situación de salud debido a la pandemia del covid-19.

El nacimiento del “Comegente”

José Dorancel Vargas Petro nació el 14 de mayo en el año 1957 en El Vigía, en el estado Mérida. Su historia comenzó en el año 1999, luego de una serie de desapariciones que alertaron a la población y a las autoridades en San Cristóbal, estado Táchira. Los familiares de algunos corredores y obreros que frecuentaban un parque, ubicado en Táriba, pidieron investigar sus posibles muertes.

Fue el 12 de febrero de ese año que personal de Defensa Civil, en medio de un rastrillaje, encontró los restos de dos personas. Luego, los restos de otras seis personas que también se encontraban desaparecidas.

Los habitantes de la zona alertaron que cerca de la zona de los hallazgos se encontraba la vivienda que habitaba Vargas. En el interior de su choza, relatan, había recipientes con restos humanos que serían preparados para ser consumidos. 

Vargas fue detenido tras el allanamiento y en su confesión afirmó no haber hecho nada malo. Reconoció que lo que había en los recipientes eran restos de otras personas y que era para comer. Ese día lo trasladaron a prisión, quedando a cargo del Ministerio Público, en el estado Táchira.

Fue en el año 2010 que una sentencia determinó que esa prisión “no era el mejor lugar” para un hombre diagnosticado con esquizofrenia paranoide, lo que lo convierte en inimputable. Pese a eso, las autoridades consideraron que tanto para su resguardo e integridad, como la de terceros, lo mejor era que siguiera allí donde desde hace 21 años.