• Cada municipio que forma parte de Caracas tiene su normativa. En Libertador, los camiones operan con restricciones de horario, mientras que en Chacao están prohibidos los mercados a cielo abierto

La nueva realidad, surgida como consecuencia de la pandemia de covid-19, modificó la dinámica de los vendedores de hortalizas, comúnmente conocidos como “los gochos”, quienes lidian con alcabalas de seguridad y semanas de cuarentena radical para distribuir su mercancía en diferentes sectores de Caracas.

Antes de la llegada del coronavirus, muchos de estos comerciantes se apostaban en la capital entre miércoles y sábado, para luego recoger los implementos de trabajo y emprender un agotador trayecto de hasta 14 horas por tierra.

Gentilicio. En Venezuela el término “gocho/a” se emplea para referirse a las personas de Táchira, Mérida o Trujillo.

Actualmente, se adaptan a los lineamientos de cada municipio para poder trabajar, entre los que se encuentran la obligatoriedad en la aplicación de medidas de bioseguridad que garanticen la protección de los comerciantes y de la clientela.

“Revisión detallada”

Un trabajador de un camión de “gochos” apostado en la avenida San Martín contó a El Diario que el recorrido hacia el Distrito Capital es “una lotería» porque en cada alcabala son sometidos a rigurosas revisiones por parte de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

“Nosotros llevamos nuestra ruta, un documento autorizado por el ministerio para poder trabajar en orden. Allí está detallada toda la mercancía que trasladamos y eso debe coincidir con lo que dice el papel. Dependiendo de la alcabala nos hacen bajar todos los sacos y huacales, los perros antidrogas pasan y los guardias ven que todo esté bien. Esas medidas ahora son más estrictas porque consiguieron a un rutero llevando droga”, relató.

Indicó que trabajan en un toldo desde las 7:00 am hasta las 6:00 pm y en la noche guardan la mercancía en un galpón cercano. “Atendemos de miércoles a sábado, este día salimos a final de la tarde rumbo a La Fría, en Táchira. Descansamos, reponemos mercancía y el martes en la noche estamos de regreso”.

Mientras que en la Zona F del 23 de Enero, la venta de productos se hace conforme a la semana que corresponda en cuarentena.

“Si hay semana de flexibilización el camión se instala a las 6:00 am hasta las 8:30 pm. Si hay semana radical, trabajan desde las 6:00 am hasta las 3:00 pm. Están de miércoles a viernes”, comentó Oriana González, vecina de la zona.

Panorama distinto

En el municipio Chacao, el panorama es opuesto al de Libertador. En la jurisdicción se prohibieron los mercados de cielo abierto tras la entrada en vigencia del decreto de cuarentena, situación que obligó a las autoridades locales a buscar alternativas para garantizar la venta de verduras y hortalizas.

La presidenta del Instituto de Mercados Autónomos de Chacao, Caterina Macario apuntó que desde marzo los camiones no están en los lugares donde tradicionalmente se encontraban.

“Para evitar la expansión del virus se decidió que estos comerciantes no estén de forma ambulante, sino que vendan sus productos en establecimientos comerciales. En el caso del camión que estaba frente a la plaza El Indio, se decidió que la mercancía se venda en un local del frente que antes funcionaba como centro hípico, mientras que en el caso de El Bosque, fueron reubicados en un abasto de la calle Alboreda”, precisó.

La funcionaria detalló que de esta manera se tiene un control “y se avanza hacia la formalización de estos comerciantes, quienes están obligados a cumplir con las normas de bioseguridad».

En Chacao, la actividad de estos comerciantes inicia los miércoles y se extiende hasta el sábado en la tarde.

En El Hatillo, los gochos conviven con comerciantes locales

El director sectorial de Gestión Social de la Alcaldía de El Hatillo, Eduardo Rengifo, informó que en esta localidad, los llamados “gochos” comparten actividad con otros comerciantes y trabajan los días de flexibilización.

“Hemos hecho una dinámica con los comerciantes, que pueden venir de Los Andes, locales o de la Colonia Tovar, que ofrecen productos naturales, artesanales o semiprocesados para la alimentación. Los mercados y ferias se han ido reincorporando de manera progresiva y funcionan en las llamadas semanas de flexibilización desde las 6:00 am hasta las 3:00 pm. Hay un compromiso con los comerciantes para que garanticen las normas de bioseguridad y el distanciamiento”, precisó.

La relación precio, frescura y calidad se mantiene. Los comerciantes que provienen de los andes son una alternativa para la adquisición de frutas y verduras a costos inferiores a los establecidos en abastos y supermercados. En el caso de San Martín, además de lo antes descrito ofrecen chocolate en polvo, panes dulces, bocadillos y charcutería.

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