• De un video que se viralizó en Twitter, el tema llegó al equipo del presidente de Estados Unidos y se ha convertido en el himno de los latinos que apoyan su candidatura. En entrevista para El Diario, Los 3 de La Habana, compositores y cantautores del tema, explicaron el éxito musical

Una veintena de personas forman un círculo en un salón. Bailan al ritmo de la salsa, ríen, e incluso algunos toman algo de alcohol. Pero, sobre todo, cantan eufóricos. “Yo voy a votar… por Donald Trump”, dice el coro. Un hombre levanta la bandera de Estados Unidos. “Pero qué dura Melania con su vestido y su cartera Louis Vuitton”, continúa el tema, para luego volver al estribillo.

La grabación se popularizó rápidamente en Twitter. Algunos, perplejos, criticaron la superficialidad de la letra. Pero positivos o negativos, muchos de los comentarios terminaban en la misma conclusión: el tema es pegadizo. No en vano se ha convertido ya en canción oficial de la campaña del presidente Donald Trump, quien aspira a la reelección en las elecciones del próximo martes 3 de noviembre, en una estrategia para llegar a los más de 32.000.000 de votantes latinos en Estados Unidos.

Los autores de “Por Trump”, como se llama la canción, son Germán Pinelli, Ana Páez y Tirso Luis Páez, papá, mamá e hijo, quienes conforman la banda Los 3 de La Habana. Desde que la pieza escaló en el público hasta llegar a los oídos de la Casa Blanca, se han convertido en todas unas celebridades en Estados Unidos y el mundo. Tan solo el miércoles 28 de octubre, cuando atienden en videollamada a El Diario desde un carro, ha concedido cinco entrevistas. “Y ahora tenemos dos más. Estamos que no sabemos ni qué hora ni qué día es”, comenta Germán, tan orgulloso como agotado. 

Y es que el fenómeno musical ha roto la barrera de Estados Unidos. Además de los grandes medios de Estados Unidos como Fox News o NBC, ha llegado a la prensa de Argentina, Chile, Ecuador, Perú, Alemania, España, Francia, Suiza y Holanda. Todos quieren saber la historia detrás del boom de la “salsa de Trump”, como es conocida.

El origen

Contrario a lo que se pueda pensar, el tema tiene poco marketing de estrategia por parte de la campaña del presidente Trump. Su éxito se debe, más bien, a una cadena interminable de hechos fortuitos.

Todo comenzó con una invitación para tocar en una fiesta privada en casa de un amigo en Miami, Florida, ciudad donde los miembros de la banda residen desde el año 2007. Con la pandemia del covid-19, la vida de los artistas se había reducido a alguna conexión por Internet. Ni toques ni contacto con la gente. La propuesta se presentó como una oportunidad para volver a producir dinero y retomar el canto, así que aceptaron. “Fue como un bálsamo para nosotros, porque es lo que nos llena el alma”, comenta Germán, en perfecta tonalidad cubana.

En plena prueba de sonido, antes de empezar la fiesta, Tirso improvisó un coro. “Ay, ay, ay por Dios, yo voy a votar, por Donald Trump”. Todo surgió como una broma, en complicidad con el dueño de la casa –también votante del candidato republicano– por si el vecino demócrata llamaba a la policía.

Foto: Cortesía.

Luego, en pleno concierto, el segundo y tercer golpe de suerte, prácticamente al mismo tiempo: “por casualidades de la vida”, dice Germán, decidió transmitir el concierto por Facebook Live para que los seguidores de la banda se dieran por enterados de la vuelta a los escenarios. En ese momento Tirso recordó el coro y, luego de cantarlo, la locura de los trumpistas presentes en la casa. Sin saberlo, ya el algoritmo de la red social hacía de las suyas. En unas pocas horas, el video ya tenía más de 10.000 reproducciones.

La familia ignoró el éxito de la canción y decidió irse de vacaciones por el cumpleaños de Germán. Pero la fama ya era inevitable. Esos días recibieron más de 500 mensajes para pedir la “canción de Trump”. “Entonces cuando regresamos a la casa, fuimos al estudio y dijimos: ´tenemos que hacer la canción’. Y la hicimos”, comenta Ana.

El proceso de composición fue sencillo, reconocen. La música ya estaba compuesta; pertenecía, en realidad, al ritmo de la canción “aunque no viva en Cuba, Cuba soy yo” que trata de romper el estigma del régimen de los Castro contra los emigrantes cubanos. “Entonces lo que hicimos fue darle un poco de entusiasmo a esa canción sobre todo diciendo a la gente que saliera a votar, y la letra fue fácil”, explica Germán.

Jocosidad latina

Además del vestido y la cartera Louis Vuitton de la primera dama Melania Trump, la canción es un repaso de las propuestas y mantras del presidente Trump, así como por frases y palabras propias de los cubanos.

“No me creo las mentiras que están poniendo en televisión, y aunque digan lo que digan, mujeres por Donald Trump. La buena vida, por Trump. La economía, por Trump”, “déjate guiar, vota por Trump, pero no seas tan cabezón”, son algunas de las frases. Y aunque no hacen referencia directa a Venezuela, en el video oficial, en el que un muñeco animado del presidente, con unos lentes de sol, baila al ritmo de la salsa, ejemplifican las sanciones al país con un contenedor que cae sobre otro con la bandera venezolana.

El grupo quita hierro a las críticas y burlas de la letra. “Pienso que esa parte de las sociedades, de los modismos, de las costumbres, de la idiosincrasia, es importante. Nosotros no lo hicimos con la intención de trascender, esto se dio solo, ha sido espontáneo. Sobre todo, tenemos que hablar de nuestra experiencia como cubanos”, comenta Germán. Y agrega Ana: “qué dura Melania, es como decir que fashion, qué linda. Era la jocosidad de la cosa latina, que nos reímos, que nos divertimos, que apreciamos las cosas bonitas”.

La primera versión, con la letra en español, salió el 29 de septiembre, justo antes del primer debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden. Para el lanzamiento, programaron otro Facebook Live. Esta vez el video logró 200.000 reproducciones. La grabación, por cierto, fue la que se inmortalizó para la mayoría de los tuiteros en Venezuela.

Pero el público pedía más, y decidieron sacar la versión en inglés, la cual tuvo hasta 700.000 reproducciones. “Hay una diferencia entre las versiones de español e inglés”, dice Tirso, “que la versión en español tiene eso de la jocosidad, y la versión en inglés es como que nos sale un poco más patriótica, no tiene esa jocosidad, porque quizás no es nuestro primer idioma”. Entre quienes la reprodujeron estaban miembros de la Administración Trump. De hecho, el mandatario subió un video en su canal oficial de YouTube con el título “Thank you”, y el estribillo de la canción.

De campaña con la familia Trump

Con la mitad del éxito consumado, todavía faltaba lo más importante e inesperado. Otra vez, la suerte estuvo a favor de Los 3 de La Habana. Luego de la publicación en YouTube del presidente, recibieron una gorra firmada por el mandatario, junto con una carta agradeciéndoles la canción y su apoyo.

“Que el presidente del país más poderoso del mundo se entere por las redes sociales de que tres cubanos en Miami hicieron una canción, y no por los medios tradicionales, da un poco a conocer… Acá los medios tradicionales son bien demócratas, todo va a favor de Biden, y nada se habla de la campaña del presidente Trump”, dice Ana.

La canción llegó al equipo de marketing de la campaña del candidato republicano gracias a los propios latinos. Un día, les revelaría luego el jefe de campaña, estaba en Dallas acompañando a su esposa por una operación. Le enviaron la canción, la escuchó, y luego apagó el celular. Cuando lo encendió, tenía al menos 12 mensajes de personas diferentes pidiéndole que escuchara la canción. El trabajo ya estaba hecho. Se comunicó con Los 3 de La Habana y les preguntó si estaban dispuestos a que la canción formara parte de la campaña. La familia aceptó, y finalmente se convirtió en el tema estrella para la comunidad latina en Estados Unidos.

Una cadena de amistades los llevó hasta la familia Trump. “¡Amo a esta gente!”, tuiteó Eric Trump, uno de los hijos del presidente, con un video junto a Los 3 de La Habana, durante una caravana de botes en Miami, el pasado 16 de octubre. También han estado con Donald Jr, hijo mayor del presidente, y con Ivanka. De cada uno de ellos destacan los valores familiares, la cercanía, el orgullo por su padre.

“Si hubiésemos tenido como objetivo llegar a la presidencia, de que se tomara esta canción como parte de la campaña, no nos hubiese quedado de esta manera, porque entonces lo hubiéramos enfocado hacia otro lugar. Yo creo no hubiera salido de la forma desenfadada, como la forma de los cubanos y de los latinos, que a veces nos burlamos hasta de nuestras propias desgracias. Eso fue parte del éxito de la canción”, analiza Ana.

Raíces cubanas, futuro republicano

Aunque poco equiparable con el estrellato de las últimas semanas, Los 3 de La Habana no son, ni de cerca, unas caras nuevas para la comunidad cubana. La agrupación, que en principio conformaban Ana, Germán y su hermano, nació en Cuba en el año 1993 y siete años después, con la demanda popular, se conformó la banda. Viajaron por todo el mundo, aunque siempre con Cuba como país de residencia. Pasaron los años y la popularidad fue un factor que, en una dictadura como la de Fidel Castro, tenía sus desventajas.

“Cuando saben que puedes arrastrar cierta cantidad de público, te quieren comprometer con ciertas cosas del gobierno, y nosotros estábamos bastante escépticos con eso. Simplemente no nos gustaba, no nos sentíamos con la capacidad de ser hipócritas y estar riendo con gente que sabemos que no tenía nada que ver con nuestro ambiente. Por una serie de eventos que sucedieron, decidimos irnos en 2007”, dice Germán.

“Irse”, en realidad, es solo un eufemismo. Ante la negativa de servir al gobierno, lo suyo fue más bien una expulsión, aunque prefieren no abundar en el tema. 

La primera parada antes de llegar a Estados Unidos fue Cancún, en México. Allí la estadía fue corta, y con solo 50 dólares en el bolsillo, llegaron a vivir el “sueño americano”. En 2012, cuando el hermano de Germán decide salir de la banda, el sustituto fue su hijo, Tirso. Pero los ritmos eran los mismos: desde la percusión y el timbal de la salsa; el tres, el bongo y la marímbula del son cubano; la guitarra y la trompeta del bolero; o la mezcla más electrónica del reguetón. “Somos los dueños de la pelota aquí”, dice Ana con orgullo.

Para ella, la campaña ha sido un cambio de vida incluso antes de la fama de la canción. Antes era demócrata.

Foto: Cortesía.

“Nosotros, como decimos los cubanos, tenemos un pionerito adentro, que creemos mucho en la historia que plantean los demócratas, todo muy bonito, como es el socialismo, pero en la práctica es otra cosa. Cuando llegué a este país me gustaban los demócratas. Cuando he podido constatar de qué están hechas las bases de este país, pues totalmente me voy hacia los republicanos. No me he cambiado de partido por falta de tiempo, por despreocupada, por lo que sea. Por eso es que voto por el Partido Republicano. Me gusta el Partido Demócrata, pero no me gusta el que hay ahora, porque lo veo con mucha tendencia hacia la izquierda. Eso es lo que pasa”, explica.

Germán siempre ha sido republicano. Tirso, independiente. Los tres ya votaron por el presidente Trump. En un estado tan importante como Florida, su voto, al igual que su canción, podría definir la elección a favor del republicano. Es el poder latino.

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