• Esta fecha tiende a confundirse con la de los Fieles Difuntos, que se celebra el 2 de noviembre | Foto: Referencial

Cada 1° de noviembre se celebra en Venezuela y en la mayoría de los países católicos el Día de Todos los Santos, una festividad de la iglesia católica para hacer homenaje a los seres queridos que fallecieron y llegaron al reino de los cielos.

Durante esta jornada, la Iglesia católica da fiesta solemne por todos los difuntos que, luego de superar el purgatorio, consiguieron la visión beatífica y pueden gozar de la vida eterna. Es decir, los fallecidos que ya son santos.

Elegir la pureza, la humildad y la misericordia; encomendarse al Señor con pobreza de espíritu y en la aflicción; trabajar por la justicia y la paz, significa ir contra corriente. Pero este es el camino evangélico que han recorrido Todos Los Santos y los beatos”. Papa Francisco en Twitter

No solo venera a los beatos o santos que están en la lista de los canonizados y por los que la Iglesia honra en un día especial del año; sino también los que no están canonizados, pero viven en la presencia de Dios porque  alcanzaron el cielo.

¿Por qué hay confusión?

Foto: EFE

El Día de Todos los Santos se lleva a cabo el primer domingo de Pentecostés en la Iglesia ortodoxa y católicas de rito bizantino. En su concepción católica que va precedida de una vigilia y tiene obligación de asistir a misa y no trabajar.

En México. El Día de Difuntos es una tradición prehispánica donde se acostumbra guardar los cráneos de los muertos como trofeos.

Esta fecha tiende a confundirse con la de los Fieles Difuntos, que se celebra el 2 de noviembre y, para la iglesia católica, tiene como objetivo orar por todas las almas que se encuentran en estado de purificación en el Purgatorio.

De igual forma, las personas aprovechan el Día de Todos los Santos para adornar los cementerios con flores y visitar las tumbas de sus familiares y amigos. Sin embargo, para este año se vio perjudicado debido a la pandemia por covid-19.

Origen del Día de Todos los Santos

Foto: Referencial

La primera celebración de un día para Todos los Santos se remonta a Antioquía, Turquía, en el domingo antes de las fiestas de Pentecostés durante las pascuas.

Otra mención de un día común para rendir homenaje a los santos, se nombra en el sermón de San Efrén el Sirio, que data del año 373, pero en este solo a los mártires y a San Juan Bautista.

Esta solemnidad data de forma consagratoria desde hace casi 1.300 años. El impulsor de la medida fue el Papa Gregorio III, que durante su tiempo de pontífice (731-741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro en honor de todos los santos.

A mediados del siglo IX, el Papa Gregorio IV extendió la conmemoración a toda la Iglesia en el año 835. Se presume que fijó el 1° de noviembre porque coincidía con una festividad de los pueblos germanos. En aquella época, el objetivo de la Iglesia era suprimir las costumbres paganas.

El Día de Todos los Santos es dedicado a la memoria de los fallecidos que viven con la presencia de Dios. Es una fecha ideal para recordar a los seres queridos no solo con tristeza, sino también con alegría. Este año, a raíz de la pandemia, puede que los creyentes no veneren a sus difuntos como les gustaría.

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