• La bióloga venezolana Yurasi Briceño trabaja con poblaciones de delfines costeros en el lago de Maracaibo. En los últimos cuatro años, ha documentado cómo la pesca de delfines y manatíes aumenta sin control. Por ello, decidió crear un libro infantil que pueda ayudar a concientizar sobre los riesgos de extinción de estas especies. Foto: Acuipesca

El sur del lago de Maracaibo, en el estado Zulia, destila una armonía aparente, aunque esconde en su tranquilidad tensiones múltiples provocadas por la cacería en los últimos tiempos. Entre los meandros de sus abundantes afluentes, que bajan cargados de vida, fue donde la bióloga venezolana Yurasi Briceño pudo avistar por primera vez una manada de más de 200 delfines costeros o toninas.

Lo describe como un momento mágico, pues lo común es que estos mamíferos viajen en pareja. La sensación aún la recuerda cuando mira las imágenes que capturó aquella tarde con su cámara. Dice que inmortalizó el momento. También recuerda la indignación que sintió cuando le avisaron que 17 delfines, en un mismo día, habían sido capturados y asesinados para su consumo a principios de este 2020.

Foto: Yurasi Briceño

La bióloga trabaja con el Proyecto Sotalia y estima que cada año mueren, en promedio, unos 180 delfines por la pesca incidental y la cacería clandestina en la zona norte del lago de Maracaibo. Agrega que el número podría ser mayor si se tuvieran datos de toda la zona.

Y es que Briceño no solo habla de los peligros de extinción de la población de delfines, también menciona que la existencia de manatíes en esta zona se encuentra amenazada y su población está extinta en un 80% del país. 

El manatí está en peligro crítico y estamos trabajando en tratar de ubicar dónde quedan estos pocos animales, para protegerlos y que no los sigan acechando. Si no tomamos las acciones pertinentes, vamos a perder estas dos especies”, señaló Briceño.

Para la investigadora, la preocupación por la conservación de estos animales la llevó a realizar campañas de concientización a través de la educación. Así fue como nació la idea de desarrollar un libro infantil en el que se pudiera enseñar a los niños de las poblaciones del sur del lago por qué se debe proteger a los delfines, manatíes y toninas en Venezuela. 

Briceño explica que en las escuelas de la región muchos niños no estaban relacionados con la existencia de estas especies y esto significaba una primera limitante para establecer proyectos de conservación. “Decidí que el norte sería la educación”, comenta.

Foto: Proyecto Sotalia

La idea se materializó con un proyecto en el que se pondrá a prueba si, a través de un libro para colorear y otro tipo de herramientas, es posible incentivar a estas poblaciones al conocimiento y preservación de estos mamíferos. Un ejemplo de ello es la comunidad de Puerto Concha, en el sur del lago. Briceño afirmó que pudieron coordinar con maestros de la zona para que recibieran inducciones sobre estas especies, además de hacer las entregas del libro que estará destinado a niños de entre nueve y 11 años de edad.

El libro titulado Viaje al lago de Maracaibo también dispone de un apartado dedicado a los riesgos de los derrames de petróleo y consecuencias para el ecosistema de la región. Uno de los apartados del texto explica cuánto tiempo tarda en degradarse una botella plástica, por qué la tala de los bosques de manglares es perjudicial para la población y cómo se puede ayudar a la no contaminación del ambiente. 

“Empezaremos a aplicar los talleres de preservación de estas especies en las escuelas rurales a partir de enero para evaluar cuál sería el impacto en los próximos años”, puntualizó. 

Un primer libro sobre educación ambiental y literatura

A Yurasi le preocupó que los niños no pudieran tener acceso a ningún tipo de material de consulta de las especies acuáticas que los rodean en Maracaibo. Decidió unirlo con la literatura porque su padre, quien la apoyó desde un primer momento, es profesor de la Universidad del Zulia y es escritor de cuentos por lo que la fórmula y la unión serían de mayor interés para los pequeños. Además, contó con un equipo de diseñadores gráficos y redactores que le dieron vida a sus ideas.

Ella también sostiene que para principios del año 2021 esperan anunciar un material que irá destinado al público en general y para cualquier persona que se encuentre interesada en conocer sobre estos animales, además de una guía para ayudar a su conservación.

Foto: Proyecto Sotalia

“Muy pocas personas quizás conocen a la especie, pero no saben qué comen o qué es lo que les hace daño o cuánto tiempo viven. El libro es breve y tiene el contenido básico que es tan necesario en estos momentos para evitar su extinción y disminuir la amenaza”, dijo Briceño.

La bióloga denuncia que en el sur del lago se han registrado al menos 15 derrames de petróleo interdiarios durante 2020 producto del abandono en las infraestructuras del Estado y, por consiguiente, se han generado altos niveles de contaminación afectando a distintas especies. Advierte que en caso de no actuar para impedir la caza y los daños al ecosistema en los próximos cinco años se empezarán a ver las graves consecuencias o la desaparición de los delfines y manatíes. 

La desprotección del lago. Yurasi Briceño expone que el personal de las reservas naturales disminuyó o no cuenta con medios para patrullaje, por lo que la prevención y fiscalización de estos delitos se hace imposible.

Desde el Proyecto Sotalia también han realizado estudios toxicológicos a delfines y otras especies de peces que hacen parte de la dieta de estos animales y es de interés para el consumo humano. Briceño refiere que los resultados arrojaron la presencia de mercurio y cadmio dentro de su organismo. Por ello, el consumo de esta carne es extremadamente dañina para la salud, puesto que el cuerpo no es capaz de eliminar estas sustancias. 

Sabemos que la carne de los delfines costeros no es vendida sino que es algo local que es repartido dentro de la comunidad. Sin embargo, hemos hablado con pescadores para informales que estos delfines son los únicos que están permanentemente en el lago y es el único depredador tope de esa magnitud. Probablemente, la disminución de esta especie en la zona será muy drástica y ocasionará cambios en la cadena ecológica. Todos los peces de los que se alimenta el delfín también pueden terminar desapareciendo o afectándose”, añadió.

Para Yurasi Briceño el próximo año es fundamental en la búsqueda de la protección de estas especies. Las jornadas de educación ambiental son necesarias, agrega. Actualmente, desde Proyecto Sotalia, se encuentran recibiendo donaciones de empresas que quieran apoyar esta iniciativa con aportes monetarios para la impresión de libros y la compra de creyones.

Ella dice que después de muchos meses de trabajo y dedicación a este proyecto se siente satisfecha del resultado. Empezó con un granito de arena que se convertirá en un pedacito de historia venezolana, una dosis de cultura y una inyección de conciencia no solo para las comunidades rurales del sur y norte del lago de Maracaibo, sino también en todo el país. 

Link del libro Viaje al lago de Maracaibo: Click aquí

Noticias relacionadas