• El consultor gerencial Benjamín Tripier explicó a El Diario que las empresas privadas que aún sigan trabajando en Venezuela podrán focalizar sus esfuerzos en suplir las necesidades de los sectores más pobres de la sociedad, que son la gran mayoría

Según el análisis de coyuntura política, social y económica formulado por el consultor gerencial Benjamín Tripier para este 2021 “al menos para el primer trimestre, no hay ninguna señal que implique, directa o indirectamente, un cambio de gobierno ni inducido por fuerzas internas ni por intervención extranjera”.

Detalla que la Asamblea Nacional (AN) del chavismo reemplazará en su rol a la ANC, recientemente disuelta, haciendo que se sostenga el poder dual o doble comando, ahora con argumentaciones diferentes.

También continuará la presión internacional, porque, excepto por el posible cambio en la presidencia de Estados Unidos, todo el establishment internacional, seguirá considerando negativamente al gobierno de Venezuela, y pidiendo adelanto de elecciones presidenciales”, dijo.
Benjamín Tripier. Foto: Cortesía

En conversación con El Diario, el también economista y socio de la firma NTN-consultores advierte que para este año Venezuela seguirá transitando el esquema de “un país, dos sistemas”, el capitalista, del orden del 15% del país, donde “hay de todo”, y el comunista, para el 85% restante, donde hay CLAP y bonos.

El primero esquema, dice, se mueve con el ‘dólar venezolano’ como moneda, mientras el segundo lo hace en bolívares, “aunque de tanto en tanto deba comprar billetes de 1 dólar –que paga uno a cambio de 0,80- para tener acceso a aquello que se vende solo en dólares”.

—¿Seguirá creciendo la pobreza en Venezuela o ya se tocó fondo?

—La pobreza seguirá su avance y más gente saldrá de sus casas para buscar alimentos en los desechos-basura de mercados, restaurantes y casas de familia en zonas de mayores ingresos. No hay señales de que se vaya a bajar la inflación, ni frenar la recesión, así como tampoco de mejorar el sistema eléctrico, el agua, el gas, ni el suministro de gasolina.

—El régimen de Maduro asegura que con la denominada ley antibloqueo se hará más fluida la actividad económica…

—La ley antibloqueo, que es una de las posibles válvulas de descompresión, tiene como límite a sus posibilidades, a la restricción de la disponibilidad de electricidad. Una nueva inversión solo podrá ser ejecutada si trae consigo su propia electricidad, o si se “apaga” alguna de las empresas existentes. Por ejemplo, si se quisiera volver a poner en marcha Sidor, habría que “apagar” ciudades completas.

Mercado de capitales

—¿Qué opina del impulso que adquirió  el mercado de capitales (la Bolsa de Valores de Caracas) en los últimos días de 2020? ¿Es una opción de inversión para las empresas y personas naturales?

—Es un tema interesante para tener en cuenta. La promoción que, desde el gobierno, se está haciendo del mercado de valores, el cual, si bien en este momento es cuantitativamente irrelevante, algo en las nuevas medidas que se dictarán en este 2021 lo debe estar considerando. En esa línea de pensamiento, ante la restricción de la banca para proveer financiamiento, podría dar pie a que las emisiones de papeles privados, en dólares, se consideren una alternativa (ejemplo es la emisión de Santa Teresa de 300 mil dólares); pero claro, por el perfil del plazo, ese tipo de financiamiento suele ser destinado a nuevas inversiones; mientras que hoy la necesidad real y concreta de las empresas está orientada al capital de trabajo.

—¿Cómo se perfila este 2021 para las empresas privadas que aún operan en Venezuela?

—Estimamos que será un año en el que muchas empresas reconsiderarán su viabilidad y continuidad, pues ante el achicamiento del mercado nuestro Producto Interno Bruto (PIB) hoy es más o menos un 10% de lo que era en 2014, y la baja relevancia en términos de dólares, el crecimiento es una opción limitada para pocos; y la escala de operación se convierte o bien en un lastre, o bien en una oportunidad, dependiendo del mercado y de la visión del empresario (…). Las empresas deben tener claro que estamos frente a un nuevo país, con un perfil socioeconómico, sociopolítico y socioemocional, diferente al que conocíamos; sumado a que estamos viviendo un cambio en nuestra pirámide etaria, que supo mostrarnos un bono demográfico envidiable, y que ya, tristemente, no contamos con él.

Y al tener claro el punto de partida, se facilita planificar los siguientes pasos; saber qué necesitamos versus con qué contamos, nos da una ventaja al momento de planificar. Si bien hay sectores que también deben ser tenidos en cuenta como el de los alimentos, la distribución y la banca de inversión; en términos generales, y cruzando transversalmente la economía, se encuentra lo que se llama el mercado de la base de la pirámide, que se ha ido convirtiendo en la única oportunidad de amplio espectro; porque las demás están confinadas a sectores muy específicos.

Sobre las oportunidades

—¿Cuáles son los segmentos de mercado en donde las empresas tendrán más oportunidad de trabajar en 2021?

—El nombre del juego en 2021 será reconocer que la base de la pirámide, 85% de una población de 27 millones de habitantes, es el gran mercado y la gran oportunidad. Por ejemplo, la provisión de los CLAP tiene una mezcla de productos importados y nacionales, ambos provistos al Estado por la empresa privada venezolana. Y el Estado los paga en bolívares, en bitcoin y en dólares y euros, casi siempre en efectivo, y con un financiamiento que a veces alcanza los 90 días.

Parte del exiguo ingreso que recibe el Estado por ventas de petróleo y minería, se dedica al pago de este subsidio, el cual funciona como una barrera de contención de una posible explosión social. No mantienen la frecuencia, así como la calidad-cantidad de productos no es siempre buena; pero es lo único concreto que reciben los más necesitados; claro, además de los bonos y pagos que permanentemente les está entregando el Estado.

—¿La diáspora seguirá financiando a la base de la pirámide?

—Si lo hará. Otra fuente de ingreso que tiene la BdP son las remesas que reciben de la diáspora –ticket promedio de 25 dólares- con la que completan la supervivencia. Mientras que el mercado de la clase media se va achicando, el de la BdP se agranda, y se encuentra con que no hay una oferta a su medida, ni de productos, ni de servicios; así que sería razonable que las empresas lo tomen en cuenta, pues la pobreza se está enquistando como estructural, y pasaremos muchos años conviviendo con ella.

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