• El 26 de enero de 2020 el insigne jugador de baloncesto murió en un accidente de helicóptero en Calabasas, California. Su hija de 13 años de edad, Gianna, también falleció en el suceso

El deporte podría considerarse un elemento lúdico en la historia. Es, al final, un juego. Nada más. Pero, contra todo pronóstico, tiene la capacidad de englobar las emociones universales de lo humano y trascender las barreras impuestas. De esta forma, un jugador de baloncesto, con el número 24 en el pecho y los pies ligeros como Aquiles, se pierde en el recuerdo de aquellos que lo vieron repiquetear el balón en el tabloncillo de la NBA. Kobe Bryant murió de manera sorpresiva el 26 de enero de 2020 y el mundo entero, detenido por la noticia, recordó cada momento visible de su carrera. Un accidente aéreo fue la razón de la muerte. Junto a él se encontraba su hija Gianna, de 13 años de edad. Todos los tripulantes murieron y el presagio de los meses venideros se hacía sombrío. 

El helicóptero se estrelló contra un escarpado camino de montañas en Calabasas, California. Kobe acompañaba a Gianna a un torneo de baloncesto en su academia, llamada Mamba Sports. Los otros acompañantes eran su amiga Alyssa Altobelli y los padres de ella, John Y Keri; Christina Mauser, entrenadora de baloncesto en la academia y Sarah y Payton Chester, amigas de la familia. 

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Títulos de Kobe Bryant

5

anillos de NBA

2

Oros en Juegos Olímpicos

1

Oro en el Torneo de las Américas

La muerte de Kobe Bryant, conocido como Mamba Negra, representó un instante sorpresivo de dolor en la colectividad. En estos casos el deporte y sus trabajadores, aquellos oficiantes de lo lúdico, se vuelve un reflejo inmediato de la vida común del ser humano y en sus sorpresas, buenas y malas, se cobija la sociedad. Fanáticos y recién llegados; amigos de toda la vida y compañeros de trabajo; periodistas e investigadores; jugadores fallidos de baloncesto e indiferentes al deporte; todos ellos, de una u otra manera, reconocieron en las horas de ese fatídico día la muerte de un personaje histórico. 

La noticia inundó de tristeza el mundo del baloncesto. Ídolos del deporte y compañeros de Kobe expresaron en los días posteriores el dolor compartido y el pésame a la familia. Uno de ellos fue Lebron James, quien escribió “Te amo, hermano mayor. Mi corazón está con Vanessa y los niños. ¡Te prometo que continuaré con tu legado! ¡Significas mucho para todos nosotros y es mi responsabilidad echarme esta mierda a la espalda y seguir así!”.

El legado de Mamba Negra

La figura de Kobe Bryant se mantiene impoluta en los aposentos del deporte mundial por su impresionante carrera. Además, su carisma, humildad y sonrisa se mantuvieron constantes en los momentos más duros y brilló como un referente para las nuevas generaciones. Nació el 23 de agosto de 1978 en la ciudad de Filadelfia, Pensilvania. Su padre fue Joey Bryant, una estrella de los Lakers de los Ángeles y Kobe seguiría sus pasos. Su niñez transcurrió en Italia, lugar donde aprendió español e italiano y, además, generó una fuerte afición al fútbol. 

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Al regresar a Estados Unidos en 1991 la imagen voladora de Michael Jordan, constante en cada esquina y en cada par de zapatos, era el sueño de todo niño. La rapidez de sus movimientos y la sorpresiva e ilógica manera de engañar a los rivales era emulada por todo aquel que deseaba llegar a la NBA. Constancia, talento y, sobre todo, trabajo eran los símbolos que Jordan transmitía.

En 1996 comenzó el camino de Kobe en la NBA. Fue elegido en el número del Draft de ese año por los Charlotte Hornets, pero sus deseos estaban dirigidos al antiguo equipo de su padre y en un par de semanas fue trasladado a los Ángeles Lakers. Después de ese momento nunca más se movió del Staple Center y durante 20 años vivió las mayores alegrías y las más pesadas tristezas con la camiseta amarilla.

A los 18 años de edad se convirtió en el jugador más joven en disputar el Juego de las Estrellas y, luego, con la llegada de Phil Jackson al banquillo de los Lakers su posición titular en la cancha fue irrebatible. La filosofía de Jackson marcó la forma de jugar en cada uno y Kobe, con la sagacidad de los aleros y la letalidad de una serpiente, se convirtió en una figura primordial para el equipo y su epíteto “Black Mamba” tomó fuerza en las voces de los angelinos. Ganó tres campeonatos de NBA seguidos junto a su compañero indispensable, Shaquille O´Neal. 

En 2006 logró una marca anotadora histórica: 82 puntos. Solo es superada por los 100 puntos conseguidos por Wilt Chamberlain en 1962. Ese mismo año decide cambiar su dorsal y pasa del número 8 al número 24. En 2009 y 2010, con la compañía del jugador español Paul Gasol, ganó dos campeonatos más y la leyenda de Kobe, la Mamba Negra letal en el tablero, se patentó en la historia de la ciudad y en el imaginario del deporte.

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Los años posteriores no tuvieron la algarabía de los anillos y los campeonatos. Al contrario, las lesiones aparecieron como nunca antes y en 2016 decide retirarse. En su último partido las gradas vitoreaban el nombre de Kobe y la Mamba Negra, moviéndose entre los tableros, renació para aguijonear con sus dientes 60 puntos ante Utah Jazz. Una última imagen en las canchas, un último tiro y, quizás, la última sensación de explosividad en la victoria, pero, al contrario del pensamiento de muchos, Kobe reconoció su tiempo después del baloncesto como el necesario para “vivir su vida” junto a su familia y amigos. 

El baloncesto fue la imagen principal en la vida de Kobe, pero, además, fue creador y partícipe de varias iniciativas para ayudar a los jóvenes de bajos recursos. Creó en 2007 la fundación VIVO -hoy conocida como Kobe Bryant & Vanessa Family Foundation.

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Nunca se detuvo y continuó participando, de la mano del baloncesto, en varios proyectos. Uno de ellos fue la realización del cortometraje Dear Basketball (querido baloncesto), una carta de amor al deporte de su vida, al reconocimiento de su importancia, sobre todo, a su paso por el tabloncillo. Fue ganador de un premio Oscar por este trabajo.

El baloncesto es más grande que anotar puntos y ganar campeonatos. Es más de si uno ha sido capaz de inspirar a la gente por un instante a que quieran ser una mejor versión de sí mismos. Yo he hecho eso y los fans también lo hicieron conmigo: me inspiraron para ser la mejor versión de mí mismo. Los trofeos quedan para la posteridad, pero realmente quieres crear algo que vaya más allá de eso”, comentó Kobe.

La figura de un deportista traspasa los límites de la lógica y el aspecto lúdico del juego trasciende las épocas, las diferencias sociales, raciales y étnicas para establecer un nuevo espacio de reconocimiento. Kobe Bryant, para fanáticos e incautos, será una imagen que se mantendrá a través del tiempo en el recuerdo de su clavada letal.

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