• 62% de los estadounidenses considera que “los partidos hacen un trabajo tan pobre en representación del pueblo que se necesita un tercero. 63% de los republicanos considera que es necesaria la formación de otra agrupación política

La polarizada sociedad estadounidense aún mantiene vivo el debate sobre las elecciones presidenciales de 2020, pero la política nacional sigue su curso y comienza a centrarse en las proyecciones de los comicios de medio término en 2022, donde se eligen las 435 curules de la Cámara de Representantes y una tercera parte (33) del Senado.

Sin desviar la mirada de la contienda por la Casa Blanca en 2024, las elecciones que se llevarán acabo en dos años medirán el impacto que tendrá el expresidente Donald Trump sobre los votantes del Partido Republicano.

De acuerdo con Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Iowa consultado por El Diario, el partido republicano se dividen en:

Trumpistas: los senadores Josh Howley, Ted Cruz, Mike Lee y Marco Rubio, entre los más conocidos. Así como los militantes de Q Anon que ven a Trump como el mesías y que lo seguirán por algún tiempo. 

Antitrumpistas: el exgobernador y excandidato presidencial Mitt Romney y otros que desde un principio vieron a Trump como un peligro al partido y a la nación. Entre ellos los legisladores que apoyaron el impeachment en el Congreso, durante el segundo juicio político contra el exmandatario, un hito dentro del país.

Políticos que se alejan cuidadosamente: La exgobernadora y exembajadora Nikki Haley es un ejemplo de ello, quien declaró que el partido no debió haber apoyado a Trump. Existe un creciente porcentaje de funcionarios en esa línea política.

Votantes: quienes tienen una multitud de prioridades, pero con Trump fuera del poder tendrán que buscar otro líder. 

Actualmente la correlación de fuerzas en el Congreso estadounidense está levemente inclinada a favor de los demócratas: 222 escaños en la Cámara de Representantes y 50 en el Senado (desempate de la vicepresidenta Kamala Harris). Desde 2010, el partido opositor no era minoría en el Poder Ejecutivo y Legislativo.

Congreso de los Estados Unidos
Congreso de Estados Unidos

“Por el momento, el trumpismo domina el partido. Estados Unidos está profundamente dividido, lo que se ve agravado por los cuatro años de Trump. Este populismo controlará el partido mientras esperan retomar el Congreso. Ellos (los republicanos) profundizarán sus discursos dentro de la agenda populista. Realmente se reduce a lo que Trump haga a continuación, explica para El Diario Dennis Anderson, profesor de Gestión de la Información del St. Francis College de Nueva York

Mientras que Schmidt advierte que “el Partido Republicano no está en su mejor momento, pero tiene raíces fuertes en muchos estados (23)  “rojos.” Los demócratas tienen que luchar con gran enfoque para recuperar curules en la Cámara y crecer su posición en el Senado. Pienso que la caída de Trump será una desventaja porque movilizó grandes números de votantes que normalmente no participarían

En ese sentido, Anderson considera que el partido republicano podría encogerse en el próximo ciclo electoral: “los republicanos están calculando sus posibilidades de ser reelectos. Si están (postulados) en estados indecisos, es posible que no sean reelegidos. Por lo que el partido puede debilitarse.

Precisamente basándose en los 74 millones de personas que apoyaron Trump para la reelección de noviembre de 2020, su equipo de campaña ha advertido que estarían contemplado la posibilidad de crear una tercera vía política: el Patriotic Party o el “Maga Party. Sin embargo, Estados Unidos tiene un sistema político federal con una democracia (de facto) bipartidista, lo que complica cualquier plan de separarse del Partido Republicano.

Anderson advierte, sin embargo, que “nadie sabe realmente qué porcentaje de los 74 millones son republicanos moderados o independientes. Creo que los populistas son menos que los moderados dentro del partido. Si ese es el caso, la influencia de Trump está sobrevalorada. También dependerá de lo que el presidente Biden pueda lograr este año.

La mayoría quiere un tercer partido, ¿pero es viable?

En el contexto de un sistema bipartidista, los estadounidenses reconocen la necesidad de que exista un abanico de opciones partidistas que representen las diversas visiones de la sociedad.

De acuerdo con la más reciente encuesta de Gallup (del 21 de enero), 62% de los estadounidenses dice que “los partidos hacen un trabajo tan pobre en representación del pueblo estadounidense que se necesita un tercero, un aumento del 57% en septiembre. El apoyo a un tercero se ha elevado en los últimos años, incluidas lecturas del 60% en 2013 y 2015 y del 61% en 2017.

Por su parte, el 33% de los estadounidenses cree que los dos principales partidos políticos están haciendo un trabajo adecuado representando al público, el porcentaje más pequeño que expresa esta opinión aparte del 26% de octubre de 2013.

La encuesta encontró que la opinión favorable de los estadounidenses sobre el Partido Republicano ha disminuido al 37%, mientras que el 48% ve al Partido Demócrata de manera positiva. El sondeo también muestra que el 50% de los adultos estadounidenses se identifican como políticos independientes, el porcentaje más alto que Gallup haya medido en una sola encuesta.

El deseo récord de los republicanos por un tercero llega en un momento en el que están decidiendo si seguir siendo leales a Trump o dejarlo. Aunque la medición ocurrió antes de que el ex mandatario esbozara sus intenciones.

Actualmente, el 70% de los independientes, el 63% de los republicanos y el 46% de los demócratas dicen que se necesita un tercer partido. Los independientes siempre tienen más probabilidades que los republicanos o independientes de favorecer a un tercero. La brecha actual entre republicanos e independientes es la más pequeña medida hasta la fecha.

Al menos, el 68% de los republicanos prefiere que Trump siga siendo el líder del partido, mientras que el 31% quiere que el partido tenga un nuevo líder. Los independientes de tendencia republicana, sin embargo, están divididos: el 47% quiere que continúe liderando y el 51% prefiere una nueva voz.

Las preferencias de los republicanos por un tercer partido son similares entre quienes quieren que Trump continúe liderando el partido y entre quienes prefieren un nuevo líder.

Donald Trump

Personalismo dentro de una tercera vía

En 2016 los votantes que le dieron el triunfo a Trump eran republicanos, por lo que Schmidt considera improbable que si el ex mandatario crea una nueva agrupación política, ellos se movilicen hacia esta porque sería un partido sin candidatos en las miles de posiciones a elegir.

Anderson estima que “dada la fractura dentro del Partido Republicano, no ganarán las elecciones de 2024, especialmente si Trump se convierte en el candidato del partido. Pero hay una posibilidad cero si se ejecuta en un tercer partido. Un culto a la personalidad no puede ser un partido nuevo porque solo atraerá a los populistas. No veo cómo un partido personalista pudiera convertirse en una tercera vía importante.

En la historia de los Estados Unidos durante los últimos 160 años, hubo dos partidos dominantes y, a veces, un tercero que juega un voto decisivo, pero en general no tiene impacto, recuerda Anderson.

Aunque el Partido Republicano y el Demócrata no son los únicos registrados, tienen 95% de la representación territorial del país, el resto no tiene capacidad de influir en la política estadounidense:

  • Partido Verde: ecologista, de izquierda, activo políticamente desde 1990. Está en las papeletas electorales de 31 estados y cuenta con 305 mil afiliados.

Su primer representante estatal fue John Eder, congresista de Maine en 2002. Mientras que Frederick Smith fue electo en la Cámara de Representantes de Arkansas, actualmente es el único legislador a nivel estatal del partido.

  • Partido Constitución: promueve el nacionalismo económico y un Gobierno limitado.

En 2006 Rick Jore se convirtió en su primer candidato a la Cámara de Representantes por el estado de Montana, pero él ya había ejercido para el cargo previamente como afiliado Republicano.

  • Partido Libertario: promete la mínima intervención económica del Estado, la desregulación y la reducción drástica de los impuestos. La agrupación política fue fundada en 1971.

Desde su creación, 10 libertarios han sido elegidos para las legislaturas estatales y algunos otros congresistas han cambiado de partido después de haber sido elegidos originalmente como republicanos o demócratas. Están organizados en 50 estados y el Distrito de Columbia. En 2020 tuvo un registro de 609.234 votantes, según Ballot Access News.

Gary Johnson es su figura más destacada, quien perteneció al partido Republicano antes de afiliarse con el Libertario. Se postuló en las elecciones presidenciales en 2012, obteniendo 1,1 millones de votos (1%) y 2016 recibiendo 4,4 millones de votos (3,29%).

Dentro del partido republicano ya existe una escisión: el Tea Party, un ala más conservadora de la agrupación política, que no emerge del personalismo de un líder sino de sus ideales hacia el conservadurismo fiscal. En la actualidad este movimiento tiene más de 3 millones de afiliados, pero se mantiene dentro de la misma agrupación política.

En Estados Unidos han existido líderes personalistas antes de Trump: el multimillonario Ross Perot, el exgobernador George Wallace y el expresidente Theodore Roosevelt (1901-1909)

Perot ha sido hasta ahora el candidato independiente más exitoso en términos de votos dentro del país. En 1992 se presentó como candidato presidencial con el lema United We Stand, America (Unidos estamos de pie, América), con un discurso que buscaba captar el apoyo de los estadounidenses del centro del país, obtuvo 18,9% de los votos durante ese ciclo electoral.

Para que un candidato pueda participar en las elecciones primarias hacia la candidatura, el aspirante debe recaudar al menos 5.000 dólares en contribuciones de campaña en al menos 20 estados. Un obstáculo adicional al sistema electoral, en el Congreso, así como en la presidencia el ganador se lleva todos los votos electorales en 48 de los 50 estados, excepto en Nebraska y Maine.

Es casi imposible tener éxito político con un tercer partido”, explica Steffen, porque a su juicio, “la maquinaría política de los Demócratas y Republicanos -a todos los niveles de elección- no toleran un ataque a sus intereses”, sentencia.

El profesor de Ciencias Políticas, estima que con toda seguridad no se verá en el futuro cercano una escisión de ninguno de los dos partidos dominantes. “La creación de un nuevo partido político requiere una inversión financiera y organizativa significativa, sin mencionar la superación de obstáculos, como nuestro sistema electoral en el que el ganador se lleva todo, que generalmente obstaculizan a partidos minoritarios y los convierten en notas políticas al pie de página, acota.

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