• Montalbán, en Caracas, fue el lugar donde el sumo pontífice se dirigió por primera vez a miles de feligreses venezolanos

“El papa viajero”, así llamaban los católicos a Karol Józef Wojtyla, el hombre que durante 27 años fue el máximo representante del Vaticano. El 16 de octubre de 1978 al ser elegido por el Colegio Cardenalicio, Juan Pablo II se convirtió en líder mundial del catolicismo hasta su fallecimiento el 2 de abril de 2005

Con base en la diplomacia que lo caracterizaba y la necesidad de dejar atrás la Iglesia Romana para convertirla en la Iglesia Universal, visitó 104 países durante su mandato.  En sus viajes llegó a países africanos como Ghana (1980), Egipto (2000), Chad (1990); países de Asia como Japón (1980), Jordania (2000), Líbano (1997). También visitó islas del pacífico, del Mar Caribe y realizó una gira por América. 

En sus visitas al continente americano incluyó dos veces a Venezuela. La primera en 1985 y la segunda en el año 1996. 

Primera visita a Venezuela

El 26 de enero de 1985 comenzaba a atardecer cuando el avión proveniente del Vaticano aterrizó en el aeropuerto internacional de Maiquetía, en La Guaira. Juan Pablo II bajó del avión y procedió a besar el suelo, siendo esta la primera vez que un papa pisaba territorio venezolano.

El entonces presidente del país, Jaime Lusinchi, recibió al sumo pontífice en el aeropuerto y le dio la bienvenida a Venezuela, en donde contemplaba una estadía de tres días para visitar tres ciudades. 

El 27 de enero la zona de Montalbán, en Caracas, fue el escenario de una multitudinaria misa. Miles de feligreses esperaban con ansias escuchar a Juan Pablo II. La espera terminó cuando el sumo pontífice recorrió las calles de la localidad capitalina a bordo del papamóvil. 

La misa estuvo acompañada por la voz de Adrián Guacarán, un niño estudiante de primaria que cantó “Soy Peregrino”. En el año 2017, 32 años después de ese emotivo momento, el músico de 44 años de edad, falleció por una insuficiencia renal y por no conseguir los medicamentos para su tratamiento debido a la crisis humanitaria que enfrenta el país.

“Vengo a la tierra de Simón Bolívar, cuyo anhelo fue construir en este continente una gran nación. Me trae un objetivo bien preciso: tratar de consolidar aquella siembra evangélica que se operó en las playas de Cumaná y que halló pronta extensión en la primera diócesis, la de Coro. Declarada ciudad pontificia por uno de mis predecesores”, expresó el sumo pontífice.

Poco después de la visita del papa, en los terrenos de Montalbán donde se realizó el evento se construyó una urbanización residencial que recibió el nombre de Juan Pablo II. 

En esa visita al país, el pontífice acudió a un evento en el Aeropuerto Grano de Oro en Maracaibo, estado Zulia. El 28 de enero, el papa ofició una homilía en La Hechicera, en Mérida. “Puede decirse con razón que Los Andes constituyen la reserva espiritual de la nación”, expresó el papa. 

Las visitas continuaron hacia Ciudad Guayana, estado Bolívar, donde también ofició un evento religioso. Regresó a Caracas, donde se reunió con más de 40.000 jóvenes en el Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela (UCV). 

Más de una década después

El 9 de febrero de 1996 el papa Juan Pablo II volvió a Venezuela. Esta vez, la visita tenía el objetivo de acercar a las personas alejadas de las creencias de la iglesia. La agenda del pontífice era de tres días en el país, sin embargo, contemplaba una actividad especial. Juan Pablo II entró al retén de Catia, uno de los centros de detención más importantes de Caracas y que fue demolido meses después de la visita del papa. 

Juan Pablo II con el presidente Rafael Caldera

El objetivo era entregar a los reclusos un mensaje de “conversión y esperanza”. “Conozco las dificultades que sobrelleváis pero aún en medio de ellas ha de resonar en vuestras mentes la Palabra del Señor que nos recuerda constantemente que ‘Dios es amor’ y que cada uno de nosotros es amado siempre por Dios. Os animo a que acojáis la invitación al cambio de vida que el Evangelio, Buena Noticia, propone a cada persona, y a que no os dejéis vencer por el pesimismo o el desaliento”, fue parte del mensaje del sumo pontífice a los reclusos. 

La mañana del 10 de febrero partió a Guanare, estado Portuguesa, donde en su Eucaristía, veneró la imagen de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela. Fue el encargado de inaugurar el Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto. 

Ese mismo día regresó a Caracas y sostuvo una reunión en el Teatro Teresa Carreño con dirigentes sociales, políticos, económicos, culturales y religiosos. En este encuentro encomendó a los representantes la tarea de la “construcción de Venezuela” que en ese momento atravesaba una crisis política. 

En ese evento el cantautor venezolano Simón Díaz le regaló al sumo pontífice un cuatro (instrumento de cuerda típico de Venezuela).

La mañana del 11 de febrero, Juan Pablo II ofreció una Eucaristía en el aeropuerto La Carlota y contó con la presencia de miles de jóvenes. Luego de eso partió al aeropuerto internacional de Maiquetía con destino a Roma, no sin antes dejar unas palabras de aliento al pueblo venezolano: 

Me voy con la esperanza de que Venezuela, con la ayuda de Dios y el esfuerzo incansable de sus hijos, tiene por delante un futuro mejor. Os aliento a un renovado empeño en la vivencia y testimonio de vuestra fe, haciendo de los valores cristianos y éticos, que han configurado vuestro ser como Nación, un factor de cohesión social, de progreso y de paz”, expresó, cerrando así la última visita de un representante del Vaticano a Venezuela.

Quién fue Juan Pablo II 

Fue el primer sumo pontífice no italiano en más de 400 años. Nació en Wadowice (Polonia), el 18 de mayo de 1920, vivió durante su juventud los embates de la Segunda Guerra Mundial y vio de cerca el sufrimiento del pueblo judío. Estudió Teología en la Universidad Jagellónica, en Cracovia. 

Juan Pablo II sobrevivió a dos sistemas totalitarios que marcaron la historia de Europa en el siglo XX: el nacionalsocialismo y el comunismo. 

El 26 de junio de 1967 fue nombrado Cardenal de Cracovia por el papa Pablo VI. Una vez declarado papa, Juan Pablo II celebró 147 ceremonias de beatificación, en las cuales proclamó 1.338 beatos y 51 de canonización, con un total de 482 santos. 

Sin embargo, uno de los aspectos que llama la atención de su gestión, la tercera más larga de la historia del catolicismo, fue su rechazo por los sistemas totalitarios, condena a los métodos anticonceptivos artificiales, actitud conciliadora y espíritu diplomático. 

Hizo historia el 12 de marzo de 2000 al pedir perdón por las faltas humanas cometidas por la Iglesia Católica en toda su historia. Cuatro años más tarde pidió perdón por la inquisición.

Murió en Roma, en el Palacio Apostólico Vaticano, el sábado 2 de abril de 2005. Los funerales solemnes en la Plaza de San Pedro y la sepultura en las Grutas Vaticanas fueron celebrados el 8 de abril.

El funeral fue el más multitudinario en la historia de la Iglesia católica. Roma recibió a millones de peregrinos que esperaban dar el último adiós al “papa peregrino”.

La beatificación también fue histórica. Benedicto XXI ordenó en 2005 que Juan Pablo II fuera declarado beato. Los reglamentos de la Iglesia Católica establecen que se deben esperar 5 años para realizar la ceremonia de beatificación. El 11 de mayo de 2011 Benedicto XVI ofició el acto, siendo la primera vez que un papa declaraba beato a su predecesor. 

El 2 de julio de 2013 la a Congregación para la Causa de los Santos aprobó el supuesto segundo milagro que le atribuyen a Juan Pablo II. Afirman que el papa polaco habría intercedido en la curación de una mujer de Costa Rica que sufría una lesión cerebral. 

El 27 de abril de 2014, el papa Francisco ofició la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, declarandolos santos. 

San Juan Pablo II continúa en el recuerdo y la fe de los feligreses católicos. Su espíritu viajero, diplomático y mediador lo llevó a interceder en conflictos con el objetivo de alcanzar la paz entre los países. 

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