• Ante las denuncias de abuso sexual que se han viralizado en redes sociales durante las últimas semanas, el equipo de El Diario conversó con la psicóloga y especialista en casos de abuso sexual, Kika Martorell, sobre la las fases de la violencia sexual y la importancia del acompañamiento psicológico

Son muchas las aristas que se desprenden de la violencia sexual. Una persona que sufre un abuso de este tipo se enfrenta a los prejuicios y dudas de la sociedad y, en algunos casos, puede dudar de formalizar una denuncia por la falta de confianza en el sistema judicial de Venezuela. Pero el desafío más grande es lidiar con el impacto psicológico que se genera al ser víctima de una agresión. 

La violencia sexual se da en fases, las cuales pueden variar en niñas, niños, y adolescentes y adultos. En estas situaciones se cumplen una serie de patrones que en la mayoría de los casos se inician a partir de una relación de confianza que es trabajada por el agresor. 

La psicóloga y especialista en casos de abuso sexual, Kika Martorell, explicó para El Diario que existen al menos cuatro etapas de la violencia sexual y que se debe hacer una distinción cuando las víctimas son menores de edad y adultos. 

En la primera fase se da un proceso de seducción de la víctima. El agresor construye una relación de confianza con los menores durante un tiempo. La especialista señala que esta situación ocurre generalmente en el círculo social más cercano de la víctima como en la familia, la escuela, deportes, entre otros. 

“En el caso de niños, niñas y adolescentes hay una fase de seducción donde se trabaja en una relación de confianza. Les prometen cosas, los ilusionan, los tratan como el favorito, entre otras”, explica la psicóloga. 

Cuando la víctima es un adulto, Martorell advierte que la mayoría de las agresiones sexuales también son perpetradas por personas cercanas. El victimario puede ser la pareja, algún miembro de su familia o su jefe. Son pocos los casos en los que la agresión sexual es cometida por un desconocido.

En el caso de los menores de edad, luego de la primera fase de seducción se materializa el abuso sexual, el cual puede derivar en actos lascivos o llegar a la penetración. 

Los actos lascivos constituyen una forma de violencia sexual. La psicóloga clínica y coordinadora de la ONG Avesa, Magdimar León, explicó para El Diario en una entrevista previa que los actos lascivos pueden ser diversos y consisten básicamente en acercamientos de naturaleza sexual que pueden involucrar contacto físico, aunque no siempre tiene que existir tocamientos por parte del agresor. La exposición de genitales, mostrar pornografía también puede considerarse como actos lascivos. Precisa que la diferencia de este delito con la violación es que no llega a la penetración. 

Impacto psicológico de la violencia sexual

¿Qué dice la ley venezolana sobre la violencia sexual?

El Código Penal venezolano condena los actos lascivos en su artículo 376 con prisión de 6 a 30 meses. Destaca que existe una condena mayor cuando el delito se comete bajo abuso de autoridad, confianza o relaciones domésticas. En el artículo 378 también se explica que si este tipo de violencia se comete contra un menor de 16 años, el responsable será castigado con prisión de 6 a 18 meses.

La violación constituyen otra forma de violencia sexual en la que debe existir la penetración por parte del agresor.

Este delito es condenado en el Código Penal, la Ley Orgánica para el Derecho a la Mujer a una Vida Libre de Violencia y la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (Lopnna), esta última precisa también la responsabilidad penal para la persona que ejerza una relación de autoridad con la víctima para realizar estos abusos. Mientras que en el artículo 260 se penan los actos sexuales, sin consentimiento, con adolescentes. 

Luego de que el niño o adolescente sufre una agresión sexual, el perpetrador inicia la siguiente fase que consiste en procurar que la víctima guarde silencio y no comente lo ocurrido. La psicóloga explica que esto lo logra con promesas y frases manipuladoras. 

“En el caso de los niños, utilizan verbalizaciones como ‘esto es algo especial entre tú y yo, no lo tiene por qué saber nadie’. Es una especie de manipulación en la que en ciertos momentos pueden haber amenazas como ‘nadie te va a creer’ entre otras”, afirma. La especialista precisa que en esta fase puede que no haya agresión física contra el infante, sin embargo, cuando la víctima es un adolescente hay mayor posibilidad de que sufra violencia física y amenazas. 

Por esa razón, a juicio de la especialista, para los niños y adolescentes es difícil exponer que fueron víctimas de abuso sexual porque pueden estar amenazados por el agresor. Afirma que en el caso de una víctima adulta también se le hace difícil contar que fue abusada, porque usualmente son personas cercanas y existe una relación de poder. 

Estamos en una sociedad machista en la que el poder de la palabra la tiene el hombre. Sobre todo cuando estos agresores sexuales son personas importantes, tienen una referencia importante en la sociedad o un estatus socioeconómico mayor, o tienen una posición de poder. La víctima siente que su voz no es valiosa y le cuesta hablar del asunto porque siente mucha vergüenza y culpa al estar en esta situación”, afirma Martorell.

La cuarta etapa es la de descubrimiento. En la mayoría de los casos donde las víctimas son niños o adolescentes, la agresión es descubierta por terceros, explica la especialista. Un profesor, un compañero o algún familiar se pueden percatar de que algo ocurre con el menor de edad. Es entonces cuando la víctima decide exponer lo sucedido. 

Acompañamiento psicolegal 

A partir de esta fase de descubrimiento, Martorell hace énfasis en el acompañamiento psicológico y emocional de la víctima, debido a que romper el silencio es uno de los pasos del proceso de recuperación el cual asegura que es “valioso, muy importante y que requiere de mucha contención”.

La psicóloga explica que luego de exponer la agresión, lo ideal es que la víctima haga una denuncia formal ante las autoridades como el Ministerio Público, cuerpos policiales o consejos de protección. Precisa que, debido a la falta de diligencia de las instituciones del Estado en torno a estas denuncias y de los tiempos de respuesta judicial, es importante cuidar de la salud emocional del denunciante debido a que puede experimentar frustración, cansancio e impotencia en el proceso.

Impacto psicológico de la violencia sexual
En ambos casos (menores de edad y adultos) siempre se recomienda solicitar ayuda psicológica para tratar de atender esta situación de aceptación. La persona se siente mal por lo que está pasando, por fin revela la verdad y todo lo que esto viene consigo: no te creen, te sientes expuesta emocionalmente y eso requiere de un apoyo psicoemocional”, comenta.

Ante la ola de denuncias en redes sociales de abuso sexual que abrieron paso al movimiento Me Too en Venezuela se debe fortalecer la importancia del bienestar psicológico en cada etapa del proceso, desde el reconociento y la denuncia, como prioridad luego de sufrir algún tipo de violencia sexual. Es fundamental que el acompañamiento en cada etapa del proceso sea legal y también psicológico. 

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