• Residentes de la zona relataron lo que se ha vivido en los últimos días en la parroquia debido a los enfrentamientos. Afirman que han tenido que esconderse debajo de sus camas hasta tempranas horas de la mañana por temor a que un proyectil caiga en sus hogares

Vecinos de la parroquia La Vega reportaron un nuevo enfrentamiento entre sujetos armados y funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) el lunes 14 de junio. Según la versión extraoficial, la balacera se generó luego de que los uniformados ascendieran hasta las garitas de vigilancia que fueron construidas por los delincuentes en los sectores más altos de la zona popular, en el centro-oeste de Caracas. 

Durante el sábado 12 y domingo 13 de junio, los uniformados entraron a un sector de la montaña de la Cota 905 y La Vega para destruir los puntos de observación construidos por bandas armadas para el control de la zona.

Enfrentamientos en La Vega

Vecinos de El Carmen dijeron para El Diario que, esta vez, sabían que el operativo de las FAES se llevaría a cabo, pero los enfrentamientos que ocurrieron durante los últimos días fueron “leves” comparados con los de este lunes.

Consultados sobre la razón que habría provocado que los tiroteos fueran menos intensos, testigos -a quienes se les resguardó la identidad- comentaron que el viernes 11 de junio, un día antes de la incursión y del operativo policial de las FAES, observaron cómo algunos delincuentes bajaban por los callejones adyacentes al sector para irse de La Vega al conocer del operativo.

Cuando llegó las FAES ya sabíamos lo que venía y entendimos el por qué estaban bajando (los delincuentes). Desde que comenzaron los disparos, no hemos podido dormir, sobre todo, en el sector El Carmen. Los tiros empezaron desde la mañana y la última descarga se escuchó a las 4:00 pm, pero sabemos que si se fueron es porque van a venir más enfrentamientos cuando regresen”, dijo un vecino.

Cuando ocurren estos enfrentamientos nadie sube ni baja de la parroquia. Los habitantes relatan que las personas deben cargar siempre sus celulares en la mano, pues es la única manera de avisar que una nueva balacera comenzó y es mejor no transitar por La Vega. 

“Un familiar salió a hacer unas compras el domingo y estábamos asustados. Tuvimos que llamarlo para decirle que se viniera lo más rápido posible y por los caminos verdes para llegar a la casa”, contó la persona.

Los videos en los que se oyen las ráfagas de disparos se difundieron a través de las redes sociales. Las personas temen que por tratarse de armamento de guerra, las balas traspasen las paredes de bloque.

El miedo es peor para los habitantes que tienen casa de zinc y que quedan aún más expuestos. La única opción es tirarse al piso y esperar que en algún momento los tiros se detengan. 

Otra vecina, que vive en la parte alta de La Vega, relató que reside en este sector junto con su hija pequeña. Ella cuenta que su casa está hecha de zinc y desde que comenzaron nuevamente los enfrentamientos, cuenta que ya no duerme en su cama. 

Las balas, explica, vienen desde la zona montañosa de La Vega y los delincuentes disparan hacia abajo. La única manera de protegerse de las balas es acostarse debajo de la cama de la niña. Así han intentado dormir durante los últimos tres días.

“Desde las 3:00 am hasta las 9:00 am estuve tirada en el piso por temor a que me pegaran una bala. Esto no es vida porque todos los días sales con miedo y esperando que no se forme un tiroteo y que puedas volver a tu propia casa”, agregó.

Vecinos estiman que los enfrentamientos van a continuar

Los habitantes de la zona sostienen que el enfrentamiento del lunes se generó luego de que miembros de la banda de El Coqui retornaran a La Vega. Por esta razón, consideran que los tiroteos se van a seguir registrando durante toda la semana. 

“Si estas personas se fueron es porque estaban buscando algo. Seguramente los tiroteos van a continuar en mayor escala”, coinciden los vecinos.

Enfrentamientos en La Vega
Foto: AFP

Los enfrentamientos y balaceras cada vez son más frecuentes. Los ciudadanos han reportado que se pueden escuchar en cuatro parroquias del municipio Libertador: La Vega, El Paraíso, Santa Rosalía y San Juan. 

De acuerdo con un monitoreo realizado por Crónica Uno, en los últimos dos meses han ocurrido al menos 12 balaceras en La Vega. Los afectados por esta situación son los que relatan lo que ahí sucede, pues el Estado no se ha referido oficialmente al control que mantienen los delincuentes y grupos armados en el sector. 

El registro de víctimas

Lo mismo sucede con las víctimas que dejan el intercambio de balas. Al menos cuatro personas han sido asesinadas por balas que caen en algunas de estas parroquias. 

El pasado 24 de mayo, Blanca Violeta Orellano, de 64 años de edad, falleció luego de que un proyectil se alojara en su abdomen. Vivía sola y murió dentro de su casa a causa de la herida. 

Luego, el 29 de mayo, Diego Alejandro Rivas, de 16 años de edad, perdió la vida en una situación similar. El joven había bajado junto a unos amigos a hacer deporte en un área común de Terrazas de La Vega. 

Dos días después, Alexander José Morales, de 18 años de edad, también fue hallado muerto en el callejón Zulia en La Vega el domingo 30 de mayo, de acuerdo con la información recopilada por Monitor de Víctimas.

Asimismo, durante los enfrentamientos de este lunes, dos personas murieron a causa de las balas que alcanzan sectores de La Vega y El Paraíso.  Guillermo José Gregorio Belisario, de 49 años de edad, murió luego de que una bala le impactara la cabeza cuando se refugiaba en un local comercial.

La otra víctima es Yoraima Margarita Díaz Araujo, de 47 años de edad. De acuerdo con la información del periodista de sucesos Roman Camacho, la mujer se encontraba caminando por la estación de servicio en la redoma de La India cuando fue alcanzada por un disparo. 

Hasta el momento, ninguna autoridad se ha pronunciado al respecto. Los vecinos afirman que lo que deben vivir diariamente se asemeja a una supervivencia. Residir ahí es estar en medio de una guerra. Para unos ya es normal: han crecido en ese ambiente, pues sucede con regularidad. Pero para otros, que todavía intentan aprender a convivir con el sonido de las balas, es casi imposible.

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