• La escritora y guionista cubana falleció a los 96 años de edad en su residencia en Miami, Florida, de acuerdo a sus familiares. En su legado quedan obras icónicas como Kassandra, Esmeralda, Cristal y La Zulianita. Foto: Giorgio Viera / El País

La telenovela hispanoamericana quedó huérfana. La escritora y guionista cubana Delia Fiallo falleció el martes 29 de junio de 2021 a los 96 años de edad. La información fue confirmada tanto por familiares como por múltiples personalidades del mundo del espectáculo.

De acuerdo con el portal mexicano Las Estrellas, la reconocida escritora murió en su residencia en Coral Gables, en Miami, Florida (EE UU). Una de sus hijas declaró que Fiallo “murió en paz, rodeada de sus seres queridos”.

Fiallo revolucionó la telenovela en la región durante la década de los setenta y ochenta, durante su estancia en Venezuela. Allí escribió obras como Cristal, La heredera, Querida mamá y Esmeralda, con las cuales sentó las bases de la industria dramática nacional. En 1992 adaptó su novela La Peregrina para hacer Kassandra, que se convirtió en un fenómeno cultural de su tiempo. Traducida en 40 idiomas y transmitida en 128 países, logró el récord Guinness como la telenovela hispanohablante más famosa en Europa y Asia.

De la radio a la televisión

Delia Fiallo nació en La Habana, Cuba, el 4 de julio de 1924. Su madre era ama de casa y su padre un médico rural, por lo que pasó su infancia viajando entre diferentes pueblos del interior de la isla. Al ser hija única, era constantemente sobreprotegida, por lo que halló en la lectura una forma de pasar el tiempo entre sus constantes mudanzas.

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana, donde obtuvo un doctorado en 1948. Con el auge de las radionovelas en Cuba, escribió sus primeras historias, siendo Hasta que la Muerte nos separe su primera obra en salir al aire en 1951. A partir de allí labró una prolífica carrera con otras radionovelas como Soraya, La señorita Elena o Ligia Sandoval.

“Me arrastraron a la radio, porque yo no quería, pensaba que era humillarme. Pero cuando descubrí lo que era contar una historia, llegar al corazón de la gente, de mucha gente, me enamoré de este género que llega a millones de personas en todas partes del mundo”, indicó en una entrevista a la agencia AFP en 2018.

Fiallo se divorció de su primer matrimonio, del que nació su primera hija, luego de conocer al director de radio Bernardo Pascual. Ambos se casaron en 1952, en una relación que perduró a lo largo de las décadas y dejó cuatro hijos. 

Soraya fue su primera novela en ser adaptada para la televisión cubana en 1957. El género televisivo todavía era joven, por lo que la escritora sintió que tenía carta libre para explorar diferentes historias y realidades. “Entonces trataba de buscar algo novedoso o un aspecto diferente de algo que ya hubiera sido muy tratado”,  dijo en la misma entrevista.

Amor por Venezuela

Delia Fiallo y su esposo, Bernardo Pascual. Foto: Cortesía

El 23 de diciembre de 1966, Fiallo y su familia abandonaron Cuba para nunca más volver. La dictadura de Fidel Castro había arreciado su persecución contra la disidencia. Dejando atrás sus pertenencias, y hasta los regalos de Navidad, partió hacia Miami. Como muchos exiliados cubanos, encontró allí su nuevo hogar.

Al poco tiempo de instalarse en la ciudad, su amigo Enrique Cuscó la puso en contacto con ejecutivos del canal venezolano Venevisión. Fiallo vendió los derechos de su novela El ángel perverso, la cual fue adaptada por Ligia Lezama y estrenada en 1967 con el nombre de Lucecita. Más tarde, en 1972, la propia Fiallo haría una nueva versión para el mismo canal.

Luego de que Lezama ganó en 1968 el Premio Guaicaipuro de Oro por Lucecita, Fiallo decidió que quería involucrarse de lleno con la televisión venezolana. Su meta ahora era ver sus historias originales en la pantalla chica.

Fue el comienzo de una estrecha y prolífica relación entre la escritora cubana y el canal de la colina. Sin dejar su residencia en Miami, Fiallo escribía diariamente los libretos que luego enviaba a Caracas a través de conocidos en el aeropuerto. Otras veces dictaba todas las escenas telefónicamente. Sus viajes a Venezuela también eran frecuentes, sobre todo al momento de supervisar detalles técnicos de la producción o el casting.

“Los venezolanos respetaron mi creatividad y me ayudaron a triunfar. Hoy tengo la satisfacción de que con mis éxitos Venezuela se colocó a la cabeza de la industria de la telenovela a nivel mundial”, contó en 2011 a la agencia Associated Press.

La madre de la telenovela

Primero con Venevisión, luego con Radio Caracas Televisión (RCTV). El paso de Fiallo marcó un antes y después en la forma en que se producían series dramáticas en Venezuela. E incluso más allá de sus fronteras. Sus obras fueron adaptadas también en países como Argentina, México, Puerto Rico, Colombia y Estados Unidos. No por nada se ganó el título de “la madre de la telenovela latinoamericana”.

Su primer gran éxito vino al adaptar la obra cumbre de Rómulo Gallegos: Doña Bárbara. La telenovela se estrenó en 1967 y se convirtió en una de las versiones más famosas del reconocido libro en el plano audiovisual. Además, proyectó la carrera de Lupita Ferrer, en su primer protagónico para la televisión.

Lupita Ferrer y José Bardina en Esmeralda (1970). Foto: Cortesía

En 1970 escribió Esmeralda, una de sus novelas más icónicas, con Lupita Ferrer y José Bardina. Este dúo de actores sería uno de los preferidos de Fiallo, quien los volvería a juntar para otras obras como María Teresa (1972), Mariana de la noche (1975), La Zulianita (1976) o Ligia Sadonval (1981). Otras parejas que repetirían constantemente papeles estelares en las novelas de Fiallo serían Chelo Rodríguez y Arnaldo André, e Hilda Carrero y Eduardo Serrado durante la década de los años ochenta.

Las obras más emblemáticas de Delia Fiallo

La lista de novelas escritas por Fiallo es bastante extensa. En un principio realizó 16 obras originales, aunque cada una ha tenido múltiples adaptaciones con el paso de los años, muchas de ellas realizadas por la propia autora.

Tal es el caso de El ángel perverso y Lucecita, Esmeralda y Topacio; La señorita Elena y Atrévete o Peregrina y Kassandra. Otras de sus trabajos más reconocidos con Lisa, mi amor (1970), Una muchacha llamada milagros (1973), Mariana de la noche (1975), La Zulianita (1976), Rafaela (1977), María del Mar (1978), Mi mejor amiga (1980), La heredera (1981), Querida mamá (1982) y Leonela (1984).

La historia de la joven ciega cautivó a todo el país y se convirtió en la primera producción de Venevisión en ser vendida y distribuida en el extranjero. En 1984 tuvo una adaptación a color llamada Topacio, esta vez de la mano de RCTV y con Grecia Colmenares y Víctor Cámara como protagonistas. 

Junto a escritores como José Ignacio Cabrujas y Salvador Garmendia, Fiallo construyó la imagen de Venezuela como potencia en telenovelas. Una industria que se mantuvo vigente en el país hasta su decaída a principios de 2010.

El punto y final

Luego de dos décadas robando los suspiros del país en el horario estelar, Fiallo decidió escribir su última novela. «Durante todos esos largos años que estuve trabajando hice un gran sacrificio, apenas pude disfrutar de nada», afirmaba, lamentando el tiempo que no pudo dedicar a su familia.

Cerró con broche de oro en 1985 con Cristal. Producida por RCTV, trajo de vuelta a Lupita Ferrer e incorporó a importantes figuras de la época como Raúl Amundaray, Jeannette Rodríguez, Zoe Ducós y Carlos Mata. La telenovela fue aclamada por el público de todo el continente, y recibió el Premio Ondas de España a Mejor Teleserie Hispanoamericana en 1990. 

Coraima Torres como la gitana Kassandra. Foto: Cortesía

Con el éxito de Cristal, Fiallo se retiró de la escritura, aunque no de la industria. Siguió revisitando sus historias a través de adaptaciones para la televisión de países como México, Perú o Colombia. No obstante, volvería a atinar otro éxito al reeditar su obra Peregrina (1973) para crear Kassandra (1992).

La novela sobre la gitana y artista de circo trascendió más allá de ser una simple serie. Además de su récord Guiness, es considerada una de las cinco telenovelas más famosas e influyentes de la historia, superada solo por Yo soy Betty, la fea y Marimar. Kassandra fue todo un fenómeno cultural en países como Bosnia y Serbia, donde tuvo altos ratings en plena Guerra de los Balcanes.

Feliz retiro

Foto: Cortesía EFE

Con un matrimonio feliz, cinco hijos y 13 nietos, Fiallo pasó el siglo XXI cumpliendo su promesa de disfrutar de su familia retirada. La escritora en sus últimos años aseguró que la telenovela tradicional “estaba muerta”. Para ella, los refritos y las narcoseries se encargaron de cavar su tumba.

“Si la novela de circo triunfa, los productores dicen ‘Ay, a la audiencia le gustan las novelas de circo’. ¡Pero no podemos escribir 16 novelas de circo! ¡No podemos escribir 16 novelas con protagonistas ciegas! Y yo creo que vamos por más de 16 novelas de narcos, una detrás de la otra, cuando ya está saturada esa temática”, comentaba.

Jamás aprendió a dominar las computadoras, por lo que incluso entrados en los 90 años de edad, seguía tecleando en su máquina de escribir Adler. En 2011 comenzó a plasmar en el papel sus memorias, con la misma pasión con la que anteriormente le daba vida a sus personajes. Se desconoce hasta qué punto llegó a avanzar en su autobiografía, cuya publicación no extrañaría ver en un futuro materializada.

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