• El economista Osmel Manzano señaló que aunque Venezuela no dejará de ser un país petrolero, no se puede contar con ese recurso como la única actividad que impulse la economía del país. Foto: EFE

Osmel Manzano, asesor económico regional del Departamento de Países Andinos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentó tres elementos clave que deben ser considerados para definir una política petrolera: descarbonización, licencia social y el peso del petróleo en la economía venezolana.

En el contexto de la descarbonización mencionó el Acuerdo de París firmado en 2015, en donde los países se comprometieron a reducir la generación de CO² y el consumo productos que lo generan, lo que tiene implicaciones en la demanda de petróleo.

Manzano sostuvo que los precios en Venezuela serían distintos si se cumple con el objetivo del Acuerdo de París fijado en que la temperatura del mundo solo crezca hasta 1,5°C.

Foto: Captura de foro/OVF

Posibles escenarios

“Si la temperatura del mundo va más allá de 3 °C, el precio del petróleo podría dispararse”, indicó basándose en una investigación realizada en el University College of London, en donde calculan la demanda global de crudo bajo diferentes cambios de temperatura.

Durante el foro sobre política petrolera realizado el miércoles 30 de junio por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), enfatizó que solo en los escenarios donde hay mayor consumo de 2°C a 3°C es donde se ve una tendencia hacia alza completa. Y en los escenarios en donde se cumplen los acuerdos y se mantiene por debajo de 1,5°C empieza a declinar.

Descarbonización en Venezuela

El especialista comentó que el impacto de la descarbonización en Venezuela refleja una tendencia al alza en los precios del petróleo según las áreas conocidas hasta 2015.

Agregó que los escenarios cambian y los precios comienzan a declinar en la medida que se cumplan los acuerdos, aunque detrás del negocio petrolero hay decisiones técnicas y políticas.

Sin embargo, Osmel Manzano aclaró que si el país se mueve hacia contratos con un sistema de participación a riesgo y presiones fiscales menores, habrá oportunidades incluso en un escenario de 2°C.

Destacó que teniendo la posibilidad de una tendencia a largo plazo decreciente, la dinámica política interna podría establecer si se tiene mayor participación o no en este mercado.

Venezuela de la noche a la mañana no va a dejar de ser un país petrolero, aún en los peores escenarios hay un espacio para seguir produciendo por un largo tiempo”.
Los elementos clave para definir una política petrolera en Venezuela
Foto: cortesía.

Desarrollos tecnológicos

Manzano puntualizó que la competitividad de Venezuela será clave en este nuevo contexto. “La tecnología puede ayudar, pero no depende del país. Si sucediera, se abriría una nueva ventana de oportunidades”, indicó.

No obstante, aseveró que estos desarrollos tecnológicos no se están generando en el país, lo que es otro elemento a tener en cuenta. A su juicio, si llegara a pasar, es una tecnología que se tendría que importar, siendo al final “un tema fiscal y un costo más”. 

El doctor en economía lamentó el hecho de que Venezuela tenga uno de los sistemas tributarios que genera más pérdidas de peso muerto en América latina.

Licencia social en los países andinos

Manzano explicó que la licencia social es la aceptación de la comunidad alrededor de la actividad tanto minera como petrolera para que esta ocurra. “Esto era algo impensable hace unos 20 años, pero hoy en día se reconoce que forma parte de la actividad extractiva”, subrayó.

Para conocer la situación de la licencia social en los países andinos, el economista mostró los resultados de un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en este tema.

La encuesta realizada en el estudio arrojó que al menos la mitad de la población (49,9%) en Venezuela considera que la explotación del petróleo y el gas es muy positiva para el país, lo que representó el resultado más alto de todos los países andinos.

Entre los países evaluados, Bolivia y Venezuela obtuvieron la valoración más alta, esto se traduce en que el sector cuenta con licencia social (aprobación de las comunidades) para desarrollar la actividad. 

Beneficios económicos se distribuyen de forma injusta

Manzano precisó que el 25,7% de las personas encuestadas considera que el régimen de Venezuela no hace cumplir las normas ambientales y sociales en los proyectos de petróleo y gas, siendo el país donde existe la mayor proporción de población que tiene menos confianza en que el Estado cumpla las leyes.

Afirmó que el 47,2% opina que los beneficios económicos de extracción de petróleo y gas son distribuidos de manera muy injusta. Es el número más alto de la región Andina en el tema de la poca justicia distributiva.

Los elementos clave para definir una política petrolera en Venezuela
Foto: Captura de foro/OVF

Venezolanos demandan mayor transparencia

En la encuesta también abordaron el tema de la justicia procedimental, en donde 31,3% dijo que la industria de petróleo y gas no escucha a las comunidades que se encuentran cerca de los pozos.

“Los municipios petroleros con poblaciones golpeadas ven de manera positiva la producción petrolera, pero piensan que no está funcionando bien la forma en que se ha venido trabajando”, señaló Manzano.

Agregó que la sociedad venezolana demanda mayor transparencia desde el gobierno y las empresas petroleras, debido a que el futuro de esta actividad dependerá de cómo se maneje la licencia social.

Peso del petróleo en la economía venezolana

El especialista detalló que el petróleo ha sido la herramienta con la que se ha levantado la economía venezolana y el país se ha acostumbrado a ese modelo de funcionamiento.

“Considerando la última matriz de contabilidad social, el multiplicador del 2014 a 88 dólares, era 7 veces más alto que el de 1997”, subrayó.

Añadió que hoy en día el problema está en que el multiplicador es más fiscal que de producción petrolera, porque entre muchas razones, las empresas básicas y las cadenas ligadas al sector petrolero están cerradas y no se producen bienes relacionados al petróleo que antes se producían.

El economista cree que hay una necesidad de capital humano, de infraestructura y nuevas tecnologías.

Considera que entre las implicaciones de la política petrolera se encuentra que ya el petróleo no es la principal fuente económica, por lo que existe la necesidad de políticas alternativas de desarrollo productivo.

La política de recuperación de Venezuela no puede solo basarse en la política de rescate del sector petrolero, necesitamos que se incluyan otros sectores”, enfatizó.

Producción actual

De acuerdo con cálculos de Ecoanalítica, la producción de crudo bajó a niveles históricos al ubicarse en 351.000 barriles en agosto de 2020, lo que redujo significativamente los ingresos petroleros a partir de 2013.

Sin embargo, esta actividad sigue generando ganancias. En 2020, el país tuvo ingresos externos de 8.8 millardos de dólares y este 2021 se espera que las entradas sean de 11 millardos de dólares, en su mayor parte provenientes del sector petrolero.

Contexto actual

El economista recordó que en Venezuela hubo dos periodos de crecimiento importantes de actividad petrolera: a partir de 1944, con un escenario favorable en la postguerra y en 1986 con el colapso del sector petrolero ruso e iraquí.

Resaltó la importancia de aclarar que las condiciones hoy son distintas para crear una política pensando en el nuevo contexto del mundo. “Estamos en un contexto anti petróleo, los países están buscando cómo disminuir el consumo de petróleo”, aseveró.

Concluyó que la descarbonización implica mayor competencia y aunque la licencia social será relevante, no se puede contar con el petróleo como la única actividad que impulse la economía venezolana.

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