•  Las exportaciones de diferentes tipos de chatarra son estratégicas para el régimen de Nicolás Maduro. Denuncian que equipos de industrias del Estado son desmantelados para ser vendidos básicamente a Turquía como principal destino. Foto: Pexels en Pixabay / Referencial

Los ingresos por exportaciones petroleras que podría recibir el régimen de Nicolás Maduro se estiman entre 6.000 y 7.000 millones de dólares al cierre de este 2021, según datos de la consultora Aristimuño Herrera & Asociados. Pero la factura por ventas externas del sector público no asociadas a los hidrocarburos podría ser superior a los 8.000 millones.

Este fenómeno de inversión de la proporción de ingresos del Estado se produciría por tercer año consecutivo. De hecho, la consultora estableció que mientras la factura petrolera ascendió a un estimado de 1.620 millones de dólares en 2020, el régimen exportó otros productos por alrededor de 6.000 millones de dólares.

Diversos economistas, como el socio director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, hablan de “economía negra”. Básicamente el término aplica porque no hay cifras oficiales que indiquen cuál es la cesta de productos, distintos al petróleo y sus derivados, que está nutriendo las finanzas del régimen ni tampoco una visión clara sobre cuáles son sus socios comerciales.

Las exportaciones de minerales y chatarra forman parte de esos bienes exportables a los que el chavismo saca provecho. ¿En qué condiciones? Esta pregunta no tiene respuestas muy claras. Extraoficialmente, fuentes de las industrias básicas de Guayana sostienen que, al menos, 800 millones de dólares entraron por ventas de chatarra entre 2019 y 2020.

Chatarra es un término que se asocia a desperdicio, pero en este caso alude, esencialmente, a materiales ferrosos con diversas características que pueden ser reciclados para la fabricación de nuevos productos.

¿Qué se exporta y a cuánto?

Fuentes de las empresas básicas de Guayana informaron a El Diario que hay diferentes tipos de chatarra que salen generalmente por los puertos del oriente del país.

El material se discrimina en chatarra amarilla y naval, que proviene de maquinarias pesadas y embarcaciones; chatarra limpia, como se denomina al material distinto al de origen petrolero que consiste en tubos estructurales, cabillas, vigas y herramientas pesadas; chatarra liviana, que suele provenir de vehículos, marcos de puertas y ventanas, junto con productos laminados; y el material estratégico que proviene de empresas del Estado.

En el Puerto de Guanta, estado Anzoátegui, estos materiales se cotizan entre 180 y 250 dólares por tonelada, mientras que en otras zonas del oriente la chatarra liviana se puede adquirir entre 30 y 50 dólares por tonelada.

Los precios del denominado “material estratégico” son más elevados, pero no hay referencias concretas.

Según las fuentes que hablaron bajo condición de reserva, este es un negocio muy lucrativo en el que participaban empresarios privados; sin embargo, ahora existe un fuerte control del régimen.

De hecho, el pasado 24 de febrero se publicó en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.617 un decreto presidencial que declara “de carácter estratégico para el desarrollo de la economía nacional los desechos y residuos metálicos, ferrosos, de aluminio, cobre, hierro, bronce, acero, níquel u otro tipo de metal, la chatarra naval, aeronáutica, eléctrica y electrónica, en cualquier condición, así como los residuos sólidos no metálicos, fibra óptica y fibra secundaria, producto del reciclaje de papel y cartón, en cualquier condición, que a efectos de este decreto se denominarán en su conjunto ‘material estratégico susceptible de reciclaje’”.

Cómo la chatarra se ha convertido en un activo valioso para el régimen venezolano
Recogida de chatarra. Foto referencial

En uno de los considerandos de este decreto queda claro por qué se toma esta decisión: “El aumento del valor de los desechos y chatarra de aluminio, cobre y hierro ha resultado en un mercado ilícito de estos materiales, al cual se han incorporado una gran cantidad de bienes públicos en servicio que son hurtados para su venta, fundición y posterior comercialización”.

Este es un mercado diverso y difícil de rastrear, pero el régimen creó una empresa, la Corporación Ecosocialista “Ezequiel Zamora” (Corpoez), cuya misión es asegurar que exista un control absoluto sobre el tráfico de estos materiales.

El tamaño del negocio

Pero ¿son tan relevantes estas exportaciones de chatarra en la menguada cesta de productos dirigidos a los mercados internacionales de Venezuela?

El economista, profesor de la Unimet, consultor internacional, y especialista en comercio exterior Natan Lederman dijo para El Diario que no se trata de algo nuevo.

Sin duda, hemos exportado este material antes, pero no en los volúmenes actuales. Tampoco es que son grandes exportaciones en términos de valor, pero como las exportaciones han disminuido mucho en Venezuela, el peso relativo que la chatarra ha adquirido sobre el saldo total de las exportaciones ha ido aumentando”, añadió.

Ante la opacidad de la información disponible, Lederman debe trabajar con estimaciones y hacer cruces de información dispersa. En este sentido, con base en los datos más recientes de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se determinó que el principal socio comercial de Venezuela en el primer trimestre fue Turquía, que concentró 25% de las ventas externas, de las cuales 77% fue calificada como “chatarra”.

Para el experto es altamente curioso que el primer socio comercial del país esté a 10.500 kilómetros de distancia; y el segundo, Países Bajos, a 7.200. El tercer socio fue Brasil y el cuarto Estados Unidos.

Ramón Goyo, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX) dijo para El Diario que en el primer trimestre se vendieron poco más de 77,9 millones de dólares, de los cuales 61 millones se facturaron en Turquía.

Si se mantuvieran estas cifras, la factura por ventas externas de chatarra sería de alrededor de 312 millones de dólares en el año, una proporción efectivamente baja de lo que podrían ser las exportaciones no petroleras del régimen venezolano.

Sin embargo, con base en datos de la OMC, Lederman estima que las exportaciones totales –petroleras y no petroleras- del país en 2020 se ubicaron en 4.800 millones de dólares, una caída de 87,5% en comparación con 2014, cuando las ventas externas del país fueron de 38.300 millones de dólares.

En los primeros cuatro meses de 2021, el total de ingresos por exportaciones fue un acumulado de 730 millones de dólares, de los cuales la chatarra pudo llegar a representar alrededor de 12% o 13%. Nada despreciable si se considera que se trata de un material cuyo único costo relevante es la logística de recolección y acopio.

Origen de la chatarra

Más allá de si el negocio es rentable o no; el problema es de dónde sale la chatarra que se comercializa fuera del país y cuáles son los impactos que deja.

Uno de los sectores más afectados es el de las telecomunicaciones. Las principales operadoras deben hacer inversiones millonarias en la reparación de instalaciones –básicamente antenas y redes de fibra óptica- que son frecuentemente objeto de vandalismo con el fin de revender los materiales.

En diversas ocasiones, CANTV y, sobre todo, la española Telefónica-Movistar han denunciado actos vandálicos de diversa gravedad; de hecho, el pasado 15 de julio, la empresa estatal denunció un corte de fibra óptica en Punto Fijo, estado Falcón, que afectó la conectividad a Internet en 12 estados del país, incluyendo a la capital. También está el caso del complejo industrial de Guayana.

Juan Linares Ruiz, exlegislador bolivarense y político vinculado al chavismo denunció en el portal pro oficialista Aporrea cómo desmantelan empresas estatales.

Primero desmantelaron y chatarrearon las 396 celdas las líneas III y IV de CVG Alcasa, de tecnología P 19 de Reynolds, desarmaron las partes para fundirlas y venderlas como chatarra, estas celdas operativas producían 170.000 toneladas de aluminio primario anual. Ahora en el proceso de desmantelamiento rojo le corresponde a las celdas de CVG Venalum, todo este desmantelamiento y devastación de las empresas es ante la mirada complaciente de los claques del FBT y la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST)”, refirió.

Y señaló que las celdas tienen cascos de acero al carbono y “el negocio” es llevarse la Chatarra al Centro de Acopio en el Puerto de Guanta, estado Anzoátegui, y de ahí enviarla a Turquía. “En Guanta el precio de la chatarra de acero es de 80 dólares y en Turquía su valor es 400 dólares”, añadió.

Las fuentes sindicales consultadas por El Diario aseguran que la misma situación se repite en Sidor, donde han fallado todos los intentos de reactivación parcial y actualmente produce a 3% de su capacidad instalada, por lo que algunos componentes no medulares o no recuperables se venden como chatarra.

PDVSA en ruinas

La principal industria del país es una de las compañías más afectadas por la “canibalización” de sus estructuras metálicas. Según varias fuentes familiarizadas con el tema, PDVSA está siendo desmantelada de manera acelerada para alimentar dudosas exportaciones de chatarra, y otras con la anuencia del propio Nicolás Maduro.

Una publicación de Bloomberg, de septiembre de 2020, asegura que el propio régimen estaría pagando con chatarra a sus contratistas las operaciones para extraer crudo susceptible a ser refinado en las desvencijadas refinerías del país. 

“El productor estatal Petróleos de Venezuela SA, con problemas de liquidez, está ofreciendo pagar las principales reparaciones en las estaciones de bombeo y plantas de compresión en Monagas con chatarra y piezas de las instalaciones petroleras inactivas”, reseñó el medio.

Cómo la chatarra se ha convertido en un activo valioso para el régimen venezolano
Sede de PDVSA en Caracas. Foto: Referencial

Asimismo, recientemente, trabajadores de la estatal Diques y Astilleros Nacionales C.A. (Dianca), ubicada en Cabimas, estado Zulia, denunciaron de manera pública en LaClase.info que “directivos de esa empresa estatal estarían vendiendo el acero naval para beneficio propio, mientras amenazan a los trabajadores para que no hagan pública esta situación irregular”.

Entretanto, trabajadores de oriente, que prefirieron no ser identificados, sostienen que a diario transitan camiones con destino al muelle de Guanta, donde embarcan enormes cantidades de materiales provenientes de instalaciones de PDVSA.“Todo el mundo sabe que eso es ilegal, pero nadie se atreve a hablar. Todos están amedrentados”, indicó un operador.

Por esas vías pasa de todo: balancines, materiales ferrosos que ya no sirven, líneas de tuberías que no se terminaron de instalar, cuando estaban los gringos (estadounidenses), que estaban allí y ese es acero del bueno, taladros, todo lo que sea hierro, materiales duros, bombas viejas de los patios de tanque. Eso es una depredación peor que la ambiental, están barriendo con todo y todo eso sale por Guanta. Están haciendo lo mismo que con las empresas de Guayana”, dijo el trabajador para El Diario.

Ramón Goyo, presidente de la AVEX, sostiene que el aumento en la exportación de este tipo de materiales se puede deber a la caída de la economía.

El economista Leonardo Vera señala que las exportaciones de chatarra son considerables y financian, entre otros gastos, la estrategia de intervención cambiaria que adelanta el Banco Central de Venezuela para incrementar la oferta de divisas en las mesas cambiarias.

Vera, citado por el medio regional La Nación, indica que, según sus datos, las ventas de chatarra se han convertido en las exportaciones más importantes después del petróleo.

El especialista Natan Lederman, quien conversó sobre este tema con El Diario, señala que Venezuela ha retrocedido más de tres décadas en capacidad exportadora y este tipo de comercio lo que muestra es una grave crisis productiva, pues se trata de materiales sin el más mínimo valor agregado.

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