• La estadounidense, considerada como la mejor gimnasta de la historia, abandonó la competencia por equipos en la primera ronda de la final, debido a problemas de salud mental. A pesar del contratiempo, el equipo de Estados Unidos logró la medalla de plata. Todavía no se ha confirmado si volverá para las finales generales individuales, donde aspira a conseguir tres medallas. Foto: EFE

Cada generación en el deporte cuenta con sus propias leyendas. Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 marcan un hito al ser los primeros sin figuras icónicas como las de Michael Phelps o Usain Bolt. Pero cada ciclo cerrado es sucedido por otro, y esta nueva generación ya cuenta con su primera leyenda: Simone Biles.

Aunque era una de las claras favoritas para figurar en el podio, la estadounidense sorprendió al mundo deportivo al anunciar su retiro en la final de la modalidad por equipos de gimnasia artística. La información fue confirmada por la Federación Internacional de Gimnasia (FIG), aludiendo escuetamente a razones de salud. Esto ocurrió luego de la primera prueba en el salto de caballete, donde Biles tuvo problemas para ejecutar las rutinas y recibió a una puntuación de 13, 43.

En un principio, debido a la mala caída que tuvo al final del ejercicio y al ser vista con una venda en el pie, se temió que la gimnasta se hubiera lesionado. Sin embargo, minutos después Biles declaró a la cadena BBC que su retiro abrupto se debió a motivos de salud mental.

Momento en el que Biles se retira de la competencia por equipos. Foto: EFE

«Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos y no solo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos. Ya no confío tanto en mí misma. Quizás esté envejeciendo. Hubo un par de días en que todos hablan de ti y sientes el peso del mundo», afirmó.

Durante la primera ronda de la competencia, realizada el 25 de julio de 2021, Biles logró clasificar en dos de las cuatro disciplinas en las compitió, alcanzando el primer lugar en la puntuación individual. Su desempeño, junto al de su compañera Sunisa Lee, permitieron que Estados Unidos pasara a la final en segundo lugar, por debajo del Comité Olímpico Ruso (COR). Con la retirada de la gimnasta, el equipo recibió un duro golpe, aunque supo mantener el temple y quedarse con la medalla de plata. Por su parte, el COR se llevó el oro y Gran Bretaña conquistó la presea de bronce.

«Estoy orgullosa de cómo las chicas dieron un paso al frente e hicieron lo que tenían que hacer. Se lo debo a las chicas, no tiene nada que ver conmigo. Estoy muy orgullosa de ellas», escribió Biles tras la premiación.

Equipo de Estados Unidos tras recibir la medalla de plata en Gimnasia. En el extremo derecho está Simone Biles. Foto: EFE

El descubrimiento de una estrella

Biles nació el 17 de marzo de 1997 en Columbus, capital de Ohio, Estados Unidos. Su infancia temprana fue complicada debido a los problemas económicos y la adicción a las drogas de su madre, por lo que sus abuelos maternos la adoptaron junto a sus tres hermanos. Creció en una familia católica, y acostumbra a llevar un rosario a sus competiciones.

A los siete años de edad, Simone fue a una excursión escolar al centro de gimnasia artística  Bannon Gymnastix, en Houston, Texas. Cautivada por las gimnastas, comenzó a imitar sus movimientos por diversión, lo que llamó la atención de la entrenadora del local. Ella le habló de la joven a la reconocida entrenadora Aimee Boorman. Luego de escribirle una carta a sus abuelos, Simone comenzó sus clases durante sus tiempos libres.

Simone Biles de niña. Foto: Cortesía

De la mano de Boorman, la joven gimnasta debutó a los 14 años de edad en la competición American Classic de Huntsville, Texas. Con un desempeño destacado en todas las disciplinas, desde ese año comenzó a estudiar en casa para dedicarse a entrenar ocho horas diarias. Dos años después, en 2013, fue invitada a participar en el equipo oficial de Estados Unidos, luego de ganar su primer Campeonato Nacional.

Terminó sus estudios secundarios en 2015. Ya para ese entonces Biles tenía una carrera consagrada como gimnasta senior, con dos campeonatos nacionales y dos campeonatos mundiales.

Un hito mundial

Biles con las medallas de oro obtenidas en Rio 2016. Foto: Marijan Murat/Picture Aliance

Biles se ha caracterizado a lo largo de su participación en múltiples competencias por su estilo enérgico, donde busca realizar piruetas de gran complejidad, y en algunos casos, hasta de alto riesgo. Con 25 medallas en su historial y 19 títulos de campeona en diversas competiciones, es la gimnasta más condecorada de la historia de esta disciplina, tanto en la categoría femenina como en la masculina.

Mientras la mayoría de los gimnastas suelen especializarse en al menos una de las modalidades con aparatos, Biles alcanzó un nivel de maestría en todas. Es de las pocas atletas que compite profesionalmente en cada disciplina, con diversos reconocimientos y medallas tanto en eventos nacionales como internacionales.

En sus 10 años de carrera profesional ha ganado siete veces el Campeonato Nacional de Estados Unidos, así como cinco campeonatos mundiales, siendo la única atleta en lograrlo tres veces consecutivas (2013, 2014 y 2015). Por aparatos ha sido la reina indiscutible en ejercicios de suelo, con cinco títulos mundiales, seguido por tres títulos en barras de equilibrio y dos en salto de potro.

Su primera participación en los Juegos Olímpicos fue en 2016, en Río de Janeiro. Allí captó la atención del mundo al lograr cuatro medallas de oro y una de bronce. Subió a lo más alto del podio en salto y suelo, mientras que en las barras de equilibrio obtuvo el tercer lugar. Solo quedó eliminada, al igual que en Tokio, con las barras asimétricas. También recibió el oro grupal con el equipo estadounidense y en su desempeño individual.

“Porque puedo”

Biles en la prueba de salto de potro. Foto: EFE

Dada la dificultad de las maniobras que realiza en el aire, en dos oportunidades ejecutó en la modalidad de suelo rutinas tan únicas que fueron bautizadas en su honor. La primera fue en el Campeonato Mundial de 2013 en Amberes, Bélgica, donde hizo un doble mortal extendido hacia atrás con medio giro. Este movimiento original, de complejidad G (en una escala de mínimo A y máximo H), recibió el nombre de Biles I. 

Para su segundo ejercicio original, el Biles II, ejecutó un movimiento mucho más arriesgado. En el Campeonato Mundial de 2019 en Stuttgart, Alemania, realizó una triple pirueta con doble mortal agrupado hacia atrás. La complejidad de esa rutina, jamás hecha antes, llevó a la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) a crear la categoría J para clasificarla.

Pero la necesidad de llevar sus piruetas cada vez más lejos no siempre le dio reconocimientos a Biles. En mayo de 2021, en el Clásico de Estados Unidos en Indianápolis, realizó la pica doble Yurchenko, uno de los movimientos más difíciles y peligrosos de la gimnasia. Hasta el momento el ejercicio solo se había logrado contadas veces en competiciones masculinas, siendo Biles la primera mujer en conseguirlo.

Sin embargo, a pesar de su hazaña, el jurado le dio apenas 6.6 puntos de 10. La razón es que al ser una maniobra casi imposible de lograr, posee una puntuación inicial baja, con el fin de evitar que los gimnastas arriesguen su integridad física al intentarla.

De acuerdo con el portal Esquire, Biles aseguró a la prensa luego del escándalo que seguiría practicando la pica doble Yurchenko. Al preguntársele la razón, solo se limitó a responder: “Porque puedo”. Efectivamente, durante un entrenamiento en Tokio realizado el 22 de julio, volvió a hacer el movimiento en la bóveda (aparato usado para impulsarse luego de un salto), esta vez con una ejecución más impecable que el anterior.

El Me too deportivo

El 16 de agosto de 2016, la abogada y exgimnasta Rachel Denhollander acusó a Larry Nassar, médico del equipo nacional de gimnasia de Estados Unidos, de abusar sexualmente de ella cuando tenía 15 años de edad. Su denuncia fue sumando voces de otras atletas, algunas de ellas medallistas olímpicas, que aseguraron también haber sido víctimas del médico. Para el momento de la sentencia judicial de Nassar, en 2018, la lista de abusos contaba casi 200 mujeres, principalmente jóvenes y niñas.

Una de las víctimas del mayor escándalo de la historia deportiva estadounidense fue Simone Biles. En un mensaje de Twitter publicado en enero de 2018 reconoció haber sido agredida sexualmente por el exmédico. Declaró que identificó su caso luego de leer el testimonio de sus compañeras.

En una entrevista realizada para la revista Vogue en agosto de 2018, indicó que un principio bloqueó esos recuerdos y no los asumió como abusos al pesar que eran procedimientos médicos normales. Sin embargo, luego de asesorarse sobre el tema, halló que ella también había sido una víctima. «Sentía que lo sabía, simplemente no quería admitírmelo a mí misma, que aquello había ocurrido», indicó.

Nassar ya había sido detenido y condenado en julio de 2017, tras ser hallado culpable por posesión de pornografía infantil. Esto reavivó las demandas de todas sus víctimas, por lo que se abrió en enero de 2018 un nuevo juicio en el que su sentencia fue aumentada de 60 a 175 años de prisión por cargos de abuso y agresión sexual.

Futuro por delante

Biles en la primera prueba de ejercicios de suelo, en Tokio 2020. Foto: EFE

A pesar de este contratiempo, Biles todavía no se ha despedido de Tokio. En entrevista para CNN, afirmó que tomó su decisión para evitar perjudicar a su equipo en la puntuación final al 100% de su capacidad mental. «Di un paso atrás porque no quería hacer algo tonto y lesionarme. Pensé que era mejor si las chicas hacían el resto del trabajo, lo cual hicieron absolutamente», dijo.

Aún es incierto si la joven gimnasta se reincorporará para la final de la modalidad general individual, que se celebrará el jueves 29 de julio. Hasta ahora ha manifestado su intención de participar en los eventos restantes. «Vamos a tomarlo un día a la vez. Sé que mañana tenemos medio día, al menos la mañana libre. Así que será un buen descanso mental. Lo tomaremos desde allí», apuntó.

Biles todavía tiene chances de conseguir tres medallas de oro en Tokio, dependiendo de su desempeño en las finales de salto y suelo. De conseguir su meta, entraría en el grupo de atletas con medallas de oro olímpicas, con siete acumuladas. Solo le faltarían dos más para igualar a la legendaria gimnasta soviética Larisa Latynina, que ocupa el segundo lugar del top con nueve medallas doradas. El primer puesto, por lejos, lo tiene Michael Phelps con 23.

Con 24 años de edad, Biles todavía está en condiciones para triunfar en Tokio y fijar la vista en los Juegos Olímpicos de París 2024. Allí tendrá la oportunidad de alcanzar a Latynina, o incluso superarla y dejar su nombre grabado en la historia del máximo evento deportivo.

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