• La dermatólogo Nayrin Súnico Boada recomendó mantener una buena alimentación, ejercitarse y el uso de protector solar para el cuidado de la piel y rostro ante los diferentes cambios de temporadas que experimenta el país austral

Llegar como migrante a Chile implica adaptarse a una nueva cultura, nuevas jergas, horarios y hasta a los cambios de estaciones que en Venezuela, por ser un país caribeño, no se experimentaban. Debido a esos cambios, en donde las personas deben lidiar con temperaturas muy altas o muy bajas, la piel también empieza a reaccionar, siendo la resequedad en la piel del cuerpo y rostro uno de los síntomas más comunes de quienes llegan al país austral. 

Nayrin Súnico Boada, dermatólogo del Centro Médico Medipro, explicó que en Santiago de Chile existen dos factores importantes que se relaciones con los cambios en la piel de los extranjeros: el clima es seco y el agua posee muchos minerales, por lo que a penas los migrantes llegan empiezan a observar una piel más seca. 

“Con la piel seca los pacientes se quejan también de que tienen picazón en el cuerpo y descamación. En invierno es cuando se comienza a resecar aún más la piel  y empiezan a aparecer lesiones rojas que generan picazón o dolor, a eso se le llama perniosis y es muy frecuente  no solo en los migrantes, sino en los chilenos también. Para nosotros los dermatólogos venezolanos que no vivíamos en un país con estaciones, es novedoso observar este tipo de lesiones, pero es tan frecuente que lo diagnosticamos rápidamente”, agregó la doctora. 

La especialista acotó que la condición de los pacientes que presentan dermatitis atópica o rosácea en la piel podrían empeorar en la temporada de invierno, así como quienes padecen de enfermedades que necesitan de la radiación ultravioleta, como la psoriasis, para mejorar. 

Enfermedades que afectan la piel

Dermatitis atópica: se trata de una reacción en la piel que provoca picazón, hinchazón y enrojecimiento continuos. Las personas con dermatitis atópica pueden ser más sensibles debido a que su piel carece de proteínas específicas que mantienen la barrera protectora contra el agua.

Rosácea: es una afección que provoca piel rojiza y protuberancias pequeñas llenas de pus en el rostro.

La rosácea es más común en las mujeres de mediana edad de pieles claras y se puede confundir con el acné u otras afecciones de la piel.

La psoriasis es una enfermedad de la piel en la que el paciente empieza a presentar manchas rojas y escamosas que pueden generar picor. Aparece principalmente en las rodillas, codos, tronco y el cuero cabelludo. Es una enfermedad común y de larga duración (crónica) que no tiene cura.

“En el invierno disminuye más la vitamina D, por lo que es importante ir al médico porque la única forma de determinar la disminución de ella es realizando un examen de sangre y ahí se ve si están bien los niveles”, comentó.

Al llegar el verano la situación cambia para quienes padecen estas enfermedades que necesitan de los rayos del sol, pero mientras para algunos mejoran las condiciones de la piel, hay quienes empiezan a padecer de síntomas por las altas temperaturas. 

En Verano el calor es muy fuerte, la psoriasis puede mejorar, pero comienza la piel a ponerse más grasa, aparece, además, proliferación del acné. En esta temporada es muy importante el protector solar que debe ser el adecuado para su tipo de piel”, explicó.

La doctora recomendó para esta estación que las personas se expongan al menos 30 minutos diarios al sol y se nutran de manera natural de la vitamina D que se encuentra en las radiaciones uv.

Aparición del acné

La aparición del acné es un cambio común en la piel de los migrantes
Foto: Women´s Healt 

La especialista comentó que en la época de calor es cuando más frecuente aparece el acné en el rostro de las personas, debido a la grasa que emana la piel. Sin embargo la contaminación, específicamente de la ciudad de Santiago, es una de las fuentes que colaboran para la proliferación de estas lesiones en el rostro. 

¿Qué es polución? Es la contaminación del ambiente producida por los residuos procedentes de la actividad humana o de procesos industriales o biológicos.

“El clima influye por la cantidad de bacterias que se asocian con el acné. Santiago es una ciudad muy contaminada, en donde existe mucha  polución”, dijo.

Súnico además mencionó que el estrés que presentan la mayoría de quienes migran, también es uno de los factores que generan el brote de acné, así como los cambios en la alimentación o condiciones hormonales. 

“El estrés aumenta el cortisol y este hace que aumenten los andrógenos, en las mujeres por lo general hace que se presente el brote de acné. También los cambios en la alimentación, al llegar a Chile comenzamos a comer más comida chatarra, bebidas y carnes rojas. Sumado a todo ello, si presentan alguna otra situación hormonal en las mujeres o adolescentes”, aclaró. 

La dermatóloga mencionó que en el último año debido a la pandemia causada por el coronavirus, el uso de mascarillas y la exposición a las pantallas ha habido un incremento en la aparición de la rosácea y manchas en el rostro. 

Caída del cabello 

Foto: Uppers

Otro de los síntomas que los migrantes aseguran que presentan cuando llegan a Chile es la permanente caída del cabello, por ello, la doctora Súnico comentó que esta situación se aprecia con mayor frecuencia en las épocas de otoño y primavera. 

Sin embargo, enfatizó que la caída del cabello no solo podría ocurrir por los cambios de estaciones, sino se le suma el estrés y enfermedades inmunológicas o de la piel con las que se podría haber llegado desde Venezuela y que al llegar a Chile se activan debido al cambio de clima. 

Viéndolo objetivamente, sí se podrían presentar modificaciones de la piel dependiendo del cambio de temporadas en el país”, acotó.

¿El agua de Santiago afecta igual que el clima?

En un reportaje realizado en 2016 por el medio chileno El Dínamo, se explicó que el agua que se distribuye en la ciudad de Santiago proviene del río Maipo, y posee un sabor particular por “la dureza del agua” que se produce por sales de calcio y magnesio, así como el cloro adicionado para asegurar la ausencia de microorganismos. 

En ese sentido, de acuerdo a las norma chilena oficial, realizado por el Instituto Nacional de Normalización, el agua que la personas beben posee; arsénico, 0.01 gramos por litro, mercurios 0,001 gramos por litro, cianuro 0,05 gramos por litro, cobre 2,0 gramos por litro, zinc 3,0 gramos por litro y fluoruro 0,05 gramos por litro. Elementos que son nocivos, pero presentes en bajas cantidades. 

Debido a ello, la doctora Súnico coincidió con este trabajo y aclaró que el agua en Santiago de Chile posee muchos minerales que le dan un sabor salado, pero descartó que fuera negativo para la salud de quienes la beben. 

“El agua es bien tratada, pero en lo personal yo bebo agua que compro de botella, no me acostumbro a ese sabor. Aunque me han indicado que en otras regiones de Chile el agua del grifo tiene un sabor diferente”, agregó.  

En relación al baño y el uso de agua caliente, la especialista recomendó que las duchas se realicen en tiempos breves; con agua templada para evitar que empeoren las lesiones de la piel.

Recomiendo que cuando hay muchos problemas en la piel, tratar de ponerle unos filtros a la ducha que disminuyen la cantidad de minerales y cualquier impureza que tenga el agua. En invierno la gente tiende a bañarse con agua muy caliente y el consejo es quitarle el frío al agua y bañarse con agua templada y más corto de tiempo posible, mientras más corte es el tiempo en la ducha menos se te seca la piel”, argumentó.

Súnico además recomendó, de manera general, mantener un estilo de vida saludable. Se debe incluir una alimentación mediterránea acompañada del consumo de pescado, verduras, frutas y vegetales. Consumir menos carbohidratos, grasas y carnes rojas; además de tomar al menos dos litros de agua diarios, hacer actividad física al aire libre y el uso frecuente de protector solar, sin importar la estación en la que se encuentren.

Noticias relacionadas