• Miembros del Comité Olímpico de Bielorrusia intentaron que la velocista de 24 años abordara un avión de retorno a su país. La atleta denunció un secuestro producto de sus críticas a las autoridades deportivas bielorrusas. El 2 de agosto se dio a conocer que la atleta estaba resguardada en la Embajada de Polonia | Foto: Efe.

La velocista bielorrusa Krystsina Tsikhanouskaya interrumpió su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tras un incidente con su equipo. El domingo 1° de agosto denunció que miembros del Comité Olímpico de Bielorrusia (COB) intentaron secuestrarla y llevarla en contra de su voluntad de regreso a su país.

La razón del retorno forzoso se debió a que la atleta criticó su preparación en sus redes sociales y la inscribieron sin su consentimiento por parte de la Federación Bielorrusa de Atletismo en una modalidad en la cual nunca había participado: el relevo de 4×400 metros. El cambio de última hora fue debido a que dos atletas que participarían en esa disciplina no superaron los controles antidopaje.

Temo que me puedan encarcelar en Bielorrusia. No tengo miedo de que me despidan de la selección nacional. Estoy preocupada por mi seguridad. Y creo que en este momento no es seguro para mí en Bielorrusia. No hice nada, pero me privaron del derecho a participar en la carrera de 200 metros y querían enviarme a casa” , comentó Tsikhanouskaya al portal de noticias bielorruso Tribuna el domingo 1° de agosto.

Las autoridades de Japón y del Comité Olímpico Internacional atendieron el caso una vez la atleta hizo la denuncia. El lunes 2 de agosto se resguardó en la Embajada de Polonia en Tokio. Allí recibirá una visa humanitaria, que le permitirá tener un país de retorno. Además de esa nación, la República Checa y Eslovenia le habían ofrecido la posibilidad de ayudarla luego de que hizo públicas las denuncias.

Una participación fugaz

Krystsina Tsikhanouskaya tiene 24 años de edad y es una velocista nacida en Klimavichi y radicada en Minsk. Participó en Tokio 2020 en la modalidad de atletismo, el viernes 30 de julio en los 100 metros planos femeninos, donde ocupó el cuarto lugar en la serie 6, sin posibilidad de llegar a la final. Debía correr los 200 metros femeninos el día lunes 2 de agosto, pero su equipo la obligó a abandonar el domingo 1° de agosto y a retirarse de la justa olímpica tras las críticas a su selección.

Foto: Twitter- @Tsihanouskaya.

Cronología de los hechos

Críticas difundidas en redes sociales sobre su participación en una competencia en la que no estaba pautada, diferencias con su entrenador y entrevistas ofrecidas a medios bielorrusos fueron los detonantes para que Krystsina Tsikhanouskaya abandonara su participación olímpica y fuera obligada a retirarse de la Villa Olímpica el domingo 1° de agosto.

Ese mismo día en la noche fue llevada por miembros del COB, quienes intentaron que ella abordara un avión en el aeropuerto de Haneda, en Tokio. En un intento de pedir auxilio, la atleta bielorrusa se acercó a las autoridades del aeropuerto y comunicó lo que estaba ocurriendo.

Una vez resguardada por la policía, difundió en sus redes sociales un video en el que contaba la experiencia y calificaba lo ocurrido como un secuestro. Pidió ayuda al Comité Olímpico Internacional (COI) y a los organizadores de Tokio 2020. Posteriormente se unió Acnur.

Durante la noche estuvo resguardada en un hotel del aeropuerto, según informó la Fundación Solidaridad Deportiva de Bielorrusia, que apoya a los atletas afectados por la situación política en ese país. Posteriormente se dio a conocer que solicitaría asilo en otro país, pues no podía volver a su ciudad natal por miedo a una posible detención.

Las posturas

Ante lo sucedido, Mark Adams, portavoz del COI, solicitó al COB un informe detallado sobre lo sucedido y aseguró que las autoridades deportivas de ese territorio no han protegido de manera adecuada a los atletas de la discriminación política.

A juicio de los encargados deportivos bielorrusos, la retirada de la velocista se debió a su estado emocional y psicológico. “Según la conclusión de los médicos, debido al estado emocional y psicológico de la atleta de pista y campo bielorrusa Krystsina Tsikhanouskaya, el cuerpo técnico del equipo nacional de pista y campo decidió detener la actuación de la atleta en los XXXII Juegos Olímpicos”, posteó el comité sobre la situación en su página en Facebook.

Tsikhanouskaya aseguró luego que no sufría problemas de salud mental, traumas y que estaba lista para correr antes de lo sucedido. No obstante, Yuri Moisevich, el jefe de la selección de atletismo bielorrusa, le expresó el 1° agosto que la decisión sobre su retirada de la competencia venía de un nivel superior al de la federación o del Ministerio del Deporte.

Política de persecución

El régimen de Alexander Lukashenko gobierna Bielorrusia desde hace 27 años y ha mantenido desde entonces una política de persecución a los disidentes políticos en cualquier ámbito. Con las protestas antigubernamentales de 2020, diversas personas fueron arrestadas y torturadas, incluyendo a los atletas que se atrevieron a criticarlo.

Aunque las denunciasde Krystsina Tsikhanouskaya fueron al COB y no directamente a lo que sucede en su país, ella también se unió a las exigencias de las protestas que clamaban libertad de derechos hace un año. La atleta condenó en distintas oportunidades la represión estatal y expresó su apoyo a las manifestaciones.

Ante los hechos de 2020, los organizadores de Tokio 2020 anunciaron hace ocho meses que el régimen de Alexander Lukashenko no podía asistir a los Juegos Olímpicos. Viktor Lukashenko, presidente del COB, tampoco pudo asistir a la justa olímpica.

Foto: The Sun.

Contra la familia de Tsikhanouskaya

Frank Viacorka, asesor de la oposición bielorrusa, advirtió en su cuenta en Twitter que el régimen de Lukashenko podría arremeter contra la familia de la velocista debido a las acciones que ha tomado. El esposo de la joven deportista huyó tras el incidente y se refugió en Kiev (Ucrania). 

“El régimen está tratando de presionar a Krystina Tsikhanouskaya amenazando a sus padres. La abuela dice que los siloviki -militares del régimen bieloruso- de Lukashenko se dirigen hacia los padres de la atleta en su ciudad natal, Klimavichi”, denunció Viacorka.

Una vez resguardada por las autoridades japonesas, Tsikhanouskaya recibió apoyo de distintos países de la Unión Europea para tramitar una visa humanitaria y que pueda tener un país de residencia. Marcin Przydacz, ministro de Exteriores de Polonia, invitó a través de su cuenta en Twitter a la atleta a que continuara con su carrera en territorio polaco si así lo desea.

La decisión final de la joven de 24 años fue protegerse en la Embajada de Polonia el lunes 2 de agosto mientras se agiliza su instalación en territorio europeo. Con lo sucedido, Tsikhanouskaya espera también que el COI investigue la gestión del COB y que se sancionen a los responsables del intento de su secuestro. Aunque se desconoce cuál será el futuro de la atleta, se sabe que no volverá a Bielorrusia y tampoco terminará su participación en Tokio 2020.

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