• Este 9 de agosto de 2021 se cumplieron 35 años del mítico concierto de la banda de rock británica ante más de 120 mil personas. Aunque el cuarteto siguió componiendo en los años siguientes, el estado de salud de su vocalista hizo que, sin saberlo, dieran su última presentación juntos ante el público

Cuando sonó la versión en guitarra eléctrica del himno nacional del Reino Unido, «God Save the Queen» (Dios salve a la Reina), el público contuvo su euforia. No por la canción patriótica en sí, sino por el monarca que les dedicaba un último saludo desde el escenario. “Los amamos”, exclamó Freddie Mercury ante el mar de personas congregadas en Knebworth Park, a la afueras de Londres, Inglaterra. Todos sabían que el concierto había terminado, pero ni se imaginaban entonces que sería el último de Queen con su célebre vocalista.

Era el 9 de agosto de 1986. El grupo de rock británico cerraba el Magic Tour que les llevó alrededor de Europa para promocionar su duodécimo álbum, A Kind of Magic. La gira ya había llevado un mes antes a Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor a llenar dos noches seguidas el Estadio Wembley; sin embargo, el Knebworth estaba en otro nivel con sus 101 hectáreas, siendo el parque más grande de toda Inglaterra.

Las entradas se agotaron pocas horas después de su anuncio. Originalmente el tour estaba programado para culminar con tres presentaciones en España, pero fue el manager Harvey Goldsmith quien convenció a la banda de cerrar por todo lo alto en casa. De acuerdo con el portal A Queen of Magic, más de 120.000 boletos se vendieron, aunque se estima que mucha más gente pudo haber estado ese día. Casi el doble que en el Wembley o cualquier estadio en el que tocaron ese verano.

Pura magia

Último concierto de Queen
Knebworth Park en 1986. Foto: Cortesía

Varias grabaciones sueltas se conservan de ese concierto. Chaquetas de jean de cuero y peinados voluminosos quedaron como cápsula del tiempo de una época donde el rock reinaba la música. En las imágenes quedó registrado no solo el poder escénico de Mercury, sino también ese estado de júbilo de miles de voces que coreaban y aplaudían al unísono cada canción. 

Entre los momentos documentados quedó uno de Mercury preparándose en el camerino cinco minutos antes de salir. Todavía lucía sano y fuerte, haciendo sentadillas mientras vocalizaba. Ya listo, pisó la tarima vestido con el pantalón blanco y la chaqueta amarilla que ya había usado antes en la gira, y que quedaron inmortalizados como uno de sus atuendos más emblemáticos. A lo largo de la noche también lució otra chaqueta blanca y una franelilla de la marca Champion (campeón). Como era costumbre, terminó con el torso desnudo.

El tema que abrió la velada fue One Vision, que calmó a los fans luego de que las tres bandas teloneras fueran sacadas antes entre abucheos. “Dios trabaja de maneras misteriosas”, es el primer verso de la canción que en la voz de Freddie hizo bullir el parque.

El setlist de las dos horas que duró el show estaba compuesto por temas del nuevo disco como “A Kind of Magic”, “Friends Will Be Friends” y una premonición: “Who Wants to Life Forever?”. También tocaron clásicos infaltables en cada show como “Bohemian Rhapsody”, “I Want to Break Free”, “Radio Gaga” y la dupla “We Will Rock You” y “We are the Champions”.

Meses después de acabar la gira, el 1° de diciembre de 1986, se publicó el álbum en vivo Live Magic, con canciones sacadas de sus conciertos en Budapest (Hungría), el estado Wembley y el Knebworth Park. Del concierto final salieron 11 de los 15 temas, incluida la despedida con el himno británico tocado por Brian May. 

Concierto atropellado

La banda Queen
Los integrantes de Queen llegaron en helicóptero al Knebworth Park. Foto: Cortesía

A pesar de que el concierto en líneas generales es recordado como uno de los más exitosos de Queen, algunos incidentes transcurrieron ese día. La mayoría relacionados con la logística del evento y la enorme cantidad de gente asistente.

El primero fue el caos generado para entrar al Knebworth Park. La población de Stevenage, cercana al parque, quedó abarrotada de vehículos, lo que produjo un embotellamiento masivo y colas de casi cinco horas para pasar. El colapso de las vías era tal que la banda debió llegar en un helicóptero que aterrizó en un campo detrás del escenario, mismo en el que se fueron al terminar.

Los retrasos logísticos hicieron que todavía hubiera personas llegando cuando Queen comenzó a tocar. Al escuchar el intro de “One Vision”, cientos de fanáticos corrieron hacia la tarima, lo que produjo algunos golpeados, pero sin mayores lesiones. No obstante, sí hubo un episodio de violencia con una pelea donde un joven murió tras recibir una puñalada. Otros tres fueron arrestados días después acusados por el hecho. En esa misma noche los paramédicos también debieron atender a una mujer que dio a luz en pleno concierto.

Al terminar el espectáculo, todavía con la emoción a flor de piel, un error técnico hizo que se apagaran todas las luces del parque, por lo que los asistentes caminaran a oscuras hacia la salida. Algunos incluso acabaron internándose en los bosques aledaños buscando el estacionamiento.

Tiempo de descanso

Luego de terminar el Magic Tour, Queen anunció que tomaría un descanso sin nuevas presentaciones. Era necesario, pues tras bastidores sus miembros tenían sus propios problemas a enfrentar. May debió luchar contra la depresión tras lidiar con su divorcio y la muerte de su padre. Por su parte, en 1987 Mercury fue diagnosticado con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), de acuerdo a su pareja, Jim Hutton. Ninguno de los miembros sabía entonces que ese descanso sería permanente.

Aunque Freddie mantuvo en privado su enfermedad, el paulatino deterioro de su salud y los proyectos solistas de cada integrante hicieron que efectivamente el concierto de Knebworth Park fuera el último de Queen mientras vivió su cantante. Aún así, eso no significó la separación de la banda, que siguió componiendo.

El 22 de mayo de 1989 publicaron The Miracle, con nuevos temas que se convertirían en himnos como “I Want It All”. El disco no tuvo gira y fueron pocas las entrevistas a pesar de su éxito en ventas. La falta de promoción presencial fue compensada con múltiples videoclips.

El último disco de Queen con Freddie Mercury salió años después, el 4 de febrero de 1991. Innuendo era el final de una era para la banda y la música en general. Al igual que su antecesor, tampoco hubo conciertos y en sus videos ya se hacía evidente el avance de la enfermedad del cantante. Aún así, quizás consciente de que era ya una despedida, dejó sus energías en una interpretación potente y desgarradora, con su clímax en el tema “The Show Must Go On” (El show debe continuar).

El adiós del monarca

Luego de ser diagnosticado con SIDA, Freddie Mercury se dedicó de lleno a terminar todos los proyectos que quería dejar como legado. En 1988 se unió a la cantante española Montserrat Caballé, a quien admiraba profundamente, para crear su segundo álbum como solista, Barcelona. La canción homónima sería utilizada como himno de los Juegos Olímpicos de 1992.

Mercury falleció el 24 de noviembre de 1991, un día después de revelar públicamente su enfermedad. 20 días y 9 meses después del lanzamiento de Innuendo, y cinco años después de ser visto por última vez saltando con su chaqueta amarilla en Knebworth Park. “The Show Must Go On” apenas había salido como sencillo un mes antes, y tras su muerte, volvió a estar en listas de Estados Unidos y Reino Unido.

Freddie Mercury en «The Show Must Go On». Foto. Cortesía

Hace 30 años que más 120 mil personas se reunieron a escuchar a Freddie Mercury cantar en vivo por última vez con Queen. Ellos no lo sabían, ni la banda, y ni siquiera el propio cantante, que todavía es considerado un auténtico rey de los escenarios. Todos esos aplausos, coros y gritos de despedida involuntarios quedaron registrados para siempre en la última pista del “God Save The Queen”.

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