• Al ritmo de salsa, cumbia, balada, merengue, huayno, vals criollo y demás géneros musicales, un grupo de venezolanos y peruanos recorre las calles de Lima. Ellos se han ganado la admiración de cientos de personas y se han convertido en  una de las agrupaciones musicales más solicitadas para animar eventos sociales

La incertidumbre por la coyuntura política, el estrés y la preocupación por la emergencia sanitaria del coronavirus en Perú, queda de lado cuando la orquesta Coronaband se hace presente en las calles de la capital peruana. Se trata de una agrupación musical que nació en pleno confinamiento por el covid-19, eso explica el origen de su nombre, y que hoy con sus ritmos alegra los corazones de cientos de personas.

La pandemia unió a estos jóvenes que vivían y se dedicaban profesionalmente a la música en Venezuela. Antes de la llegada del coronavirus a tierras incas, ellos cantaba en los semáforos, buses y con otras orquestas animando fiestas y eventos sociales, pero tras la declaración del estado de emergencia en Perú, se ordenó cuarentena y la suspensión obligatoria de actividades que generen aglomeraciones. Lo que era un ingreso económico estable se vio duramente afectado de un momento a otro.

Y fue así como en mayo del año 2020 ante la necesidad de conseguir dinero para pagar el alquiler del lugar en donde viven, solventar los servicios básicos, comprar alimentos y apoyar económicamente a sus familiares que quedaron en Venezuela, se vieron obligados a desafiar al virus y salir a las calles arriesgándose a ser detenidos por la policía por incumplir las normas restrictivas y además, exponiéndose a un posible contagio de coronavirus.

Iniciativas positivas que han surgido en la crisis por la pandemia

A través de conocidos y vía WhatsApp se contactaron uno por uno, sabían que la unión de sus talentos y la habilidad para cantar, tocar el trombón, redoblante y otros instrumentos podría ser capaz de dar origen a una orquesta que marcara la diferencia en Lima. 

Tras varias coordinaciones nació Coronaband, una agrupación musical que se planteó alegrar los días de quienes trabajaban desde casa, de quienes estaban desempleados, de las personas contagiadas y hasta la difícil tarea de consolar a través de la música a quienes habían perdido un ser querido a causa del coronavirus.

Meses después se unieron dos jóvenes peruanos, quienes con sus melodiosas voces le dieron el toque especial que necesitaba la orquesta. Hoy son una agrupación musical que rompe todos los esquemas y que se hace notar a donde quiera que vayan.

Tocamos todos los géneros, tenemos un repertorio con más de 50 canciones. A veces vamos a distritos donde viven bastantes venezolanos e interpretamos algunos temas de música venezolana y es un momento de mucha emoción”, contó José Barreto, trompetista de Coronaband en entrevista para El Diario.

Desde las ventanas, balcones, puertas, parques, mercados y hasta desde el transporte público, la labor de estos jóvenes es aplaudida. Quienes son testigos de sus presentaciones urbanas aseguran que con sus interpretaciones se olvidan de los problemas y las preocupaciones por un momento y señalan que su música es capaz de sacarle una sonrisa a todo aquel que los escuche.

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Coronaband en Perú
Foto: Natalia Cordoves

Uniendo talentos sin importar la nacionalidad

Nohely Belén y Daniel Oliveira son peruanos y son los cantantes de la orquesta. Ellos afirman sentirse a gusto con su trabajo y con la amistad que nació con los músicos venezolanos, quienes ya los consideran parte de su familia y esperan que algún día ellos tengan la oportunidad de visitar el lugar de donde vienen como Barlovento, Punto Fijo, Caracas y otras ciudades en Venezuela.

Sin embargo, Nohely y Daniel también han sido testigos de actos discriminatorios hacia los venezolanos y por estar siempre juntos, las personas piensan que ellos también son de la misma nacionalidad, confusión que no les molesta, pero que los lleva a cuestionarse ¿por qué existe el rechazo hacia personas que solo buscan ganar dinero honradamente sin hacerle daño a nadie?

Coronaband en Perú
Foto: Natalia Cordoves

Ellos saben lo difícil que es dejar tu casa y a los seres que más quieres, es por ello que como peruanos están en contra de la xenofobia y todo acto de discriminación hacia los migrantes en Perú, en especial hacia los venezolanos que han tenido la oportunidad de conocer y saben el tipo de profesionales que son y el carisma que tienen a pesar de los problemas.

Profesionales y talentosos

Gabriel Salazar, Dreisler Clemente, José Barreto, Maikel Hernández llegaron desde Venezuela a Lima en 2018 con el objetivo de mejorar su calidad de vida y ayudar a su familia que no pudo salir del país. Ellos trajeron consigo sus instrumentos musicales, pues buscarían la forma de seguir haciendo música en el país al que decidieron migrar.

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Cada uno por su cuenta buscó la oportunidad de trabajar en la música, arte a la que le habían dedicado muchos años de su vida. La orquesta los unió, hoy después de numerosa presentaciones aseguran que ya saben cómo manejar las situaciones difíciles, desde que iniciaron hubo algunos episodios en los que fueron víctimas de ataques por parte de quienes les molestaba su trabajo y hasta su nacionalidad, incluso los agredían lanzándole objetos desde las viviendas.

Coronaband en Perú
Foto: Natalia Cordoves

Dreisler contó que ya están acostumbrados y saben cómo lidiar con ese tipo de situaciones, crearon acuerdos entre ellos para ignorar a todo aquel que pretendiera arruinar sus presentaciones. Él contó que un día mientras trabajaban desde una de las ventanas de una vivienda le lanzaron una bolsa, que pensaron estaba llena de piedras, esta impactó el rostro de uno de ellos y le rompió los lentes, por lo que se fueron del lugar. La bolsa la había lanzado una niña que quería colaborar y contenía monedas, ellos siempre estaban a la defensiva y nunca imaginaron que se trataría de un aporte.

Trabajar en las calles es exponerse a una serie de riesgo, entre ellos a ser víctima de la delincuencia y ahora en invierno a una enfermedad o un posible contagio de coronavirus por la crisis sanitaria, pero respetando los protocolos de bioseguridad estos músicos salen cada día a ganar dinero para cubrir sus necesidades básicas y ayudar a sus familias.

Un instrumento profesional puede costar desde 3.000 y 5.000 dólares y a veces por presentaciones privadas, nos quieren pagar 30 dólares por una hora a cinco personas y eso no retribuye económicamente el trabajo de todos, es difícil”, comentó Maikel Hernández bajista de Coronaband para El Diario.

Coronaband les ha regalado experiencias únicas, amigos que se han convertido en familia y les ha enseñado que con esfuerzo y sacrificio todo es posible. De no saber temas técnicos y cómo perfeccionar el sonido para que sus voces e instrumentos se escuchen mejor, pasaron a convertirse en una de las agrupaciones más solicitadas para animar eventos sociales en Lima y hasta asistir a funerales para tocar y acompañar en el último adiós del ser querido de alguna familia.

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Desafiando el virus

Trabajan seis días a la semana, se turnan para que cada integrante planifique la ruta del día. Con el parlante, bajo, trombón, redoblante, trompeta y micrófonos en mano, se disponen a que cada presentación sea mejor que la anterior. Los acompaña una lata metálica en la que reúnen las monedas de quienes deciden colaborar, pero el apoyo no es solo monetario, también hay quienes les regalan comida y hasta ropa. Las ganancias son distribuidas al final de la jornada. Cuentan que hay días buenos y otros no tanto, pero por ahora les alcanza para solventar sus principales gastos.

La pandemia provocó una crisis en el sector cultural, una dura brecha que cada vez se hace más grande y que muchos artistas del sector no saben cómo enfrentar, sin embargo, Coronaband nació en medio de esta complicada situación, estos jóvenes cumpliendo con los protocolos de bioseguridad para evitar contagiarse del covid-19, salen todos los días a recorrer las calles de Lima y a ganarse dignamente la vida, alejados de vicios y actos delincuenciales como equivocadamente se suelen vincular a los venezolanos que hoy viven en Perú.

Hoy esperan que el proceso de vacunación contra el covid-19 avance más rápido y que se reactiven más sectores económicos para dejar las calles y laborar de una forma más segura, pues expresaron que nadie quiere trabajar eternamente en la calle.

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