• Desde la llegada de los talibanes a la capital afgana se han visto imágenes de desesperación, temor y muerte. Miles de ciudadanos buscan cualquier manera para escapar del país

Los países extranjeros involucrados en el mayor conflicto armado de los últimos años en Afganistán han intentado la evacuación de sus ciudadanos y colaboradores afganos. Desde el lunes, el perímetro del aeropuerto Hamid Karzai, en Kabul, se encuentra en control de las Fuerzas Armadas estadounidenses, pero, ahora, el temor está en las afueras de ese recinto. 

Los combatientes talibanes han establecido puntos de control y han subyugado toda manifestación cercana al aeropuerto. El personal diplomático y los colaboradores afganos están a la deriva por su imposibilidad de llegar al lugar de evacuación. 

Este jueves 19 de agosto, la corresponsal de CNN en Afganistán, Clarissa Ward, informó a pocos metros de la entrada del aeropuerto la peligrosidad de la situación. En estos momentos, aunque el recinto está resguardado por el Ejército estadounidense, en las afueras se escuchan los disparos de las fuerzas talibanes para disuadir a la población desesperada por salir. Algunas personas han muerto en ese forcejeo y otros, agrupados frente a la cámara de Ward, informaron sobre su documentación y el apoyo que brindaron a Estados Unidos en espera de una respuesta positiva. 

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Todos aquí tienen una historia: han trabajado para Estados Unidos; uno de ellos tiene una Green Card; otro tiene su itinerario de vuelos. Todos quieren que los estadounidenses conozcan sus historias porque ellos no son capaces de pasar los puntos de control de los combatientes talibanes”, dijo Ward.

Por otra parte, los muros del aeropuertos están abarrotados de personas que buscan una salida del país. Algunas mujeres, se puede ver en los vídeos publicados, le dan a los soldados estadounidenses a los niños pequeños para ayudarlos a escapar. La situación es desesperante en las cercanías. En el resto de la ciudad las reglas talibanes ya comenzaron a tomar fuerza y las mujeres fueron vetadas de toda imagen pública, algunos focos de protestas fueron disuadidos con disparos y el presente en las cercanías del aeropuerto es incierto para aquellos que tienen todo en orden para escapar, pero no pueden cruzar por la presencia de los talibanes. 

El Departamento de Estado de los Estados Unidos informó el martes 17 de agosto que habían evacuado a 1.600 personas el fin de semana pasado. Además, la noche del lunes fueron evacuados 700 afganos que trabajaban con el gobierno del país árabe. En ese momento, las estimaciones eran de la salida de 5.000 personas para el fin de esta semana. Sin embargo, el caos en las afueras del aeropuerto se mantiene y las personas se aglomeran en las puertas, en las cercanías, esperando una oportunidad remota.

Asimismo, ABC informó que Estados Unidos, de acuerdo con sus fuentes, estableció un acuerdo con los talibanes para estabilizar la situación y agilizar la salida del personal diplomático y de los colaboradores afganos. Sin embargo, no hay claridad del tiempo que el régimen talibán dará para el proceso de evacuación. 

España activó una serie de vuelos para buscar a los 800 colaboradores afganos, de acuerdo con la lista del gobierno español, que apoyaron al Ejército de la OTAN en los últimos 20 años. Este 19 de agosto se realizó el primer vuelo de repatriación de 55 personas del aeropuerto de Kabul, en uno de los tres aviones A400M, del Ejército del Aire español, dispuestos para esta misión. 

La ruta que harán estos vuelos será de Kabul a Qatar. Luego, subirán a otro A400M con rumbo a la base aérea de Torrejón de Ardoz, ubicada en Madrid. En este lugar los refugiados serán parte de un programa de acogida dispuesto por el gobierno español. “Siempre se seguirán las indicaciones de las autoridades militares estadounidenses que controlan el tráfico aéreo del aeropuerto de Kabul y que pueden ser cambiantes”, informaron las fuentes del diario ABC.

Los 25 empleados españoles de la embajada serán los primeros en ser evacuados, pero la lista de colaboradores es extensa y uno de los problemas que enfrenta el proceso de repatriación español es que muchos de ellos no han podido llegar a Kabul o están escondidos en la capital. No tienen una opción clara para llegar al aeropuerto a tiempo. 

Gran Bretaña ha intentado evacuar a los 3.000 ciudadanos británicos que se encuentran en Afganistán. Sin embargo, los voceros del gobierno aseguraron que se les dificultará darle una salida segura a sus colaboradores afganos. 

Este es el temor que se mantiene latente en las cercanías del aeropuerto. Muchos de los individuos en sus alrededores, peligrando ante los puntos de control de los combatientes talibanes, fueron trabajadores o colaboradores de los países extranjeros, tienen su documentación en regla, pero no pueden llegar a la pista de aterrizaje para escapar del futuro incierto bajo el poder del régimen. 

El 16 de agosto, un día para el temor y la desesperación

El 16 de agosto, un día después de la llegada de los talibanes a Kabul, Afganistán, el mundo vio una estampida en el aeropuerto de la capital afgana ante el temor del nuevo régimen. Miles de personas se congregaron a la par de los aviones de la Fuerza Aérea estadounidense para aferrarse a una posibilidad de escape. En ese momento, mientras los aviones despegaban, algunos afganos atemorizados se aferraron a las ruedas o al fuselaje de la nave. Segundos después cayeron directamente a la muerte. Este signo es una muestra de la desesperación ante un futuro desfavorable y el olvido, a su vez, de las potencias que dejaron el país. 

También se registraron siete muertos en el caos del aeropuerto de Kabul; algunos al caer de los aviones y otros dos, según el registro oficial, recibieron disparos de soldados estadounidenses que intentaban contener a la multitud. En ese momento, el poder de los talibanes se esparció por toda la capital afgana y los hombres armados, antes escondidos en las montañas, hicieron demostraciones de su victoria. Los ciudadanos temerosos escaparon al aeropuerto y rompieron todas las barreras, corrieron a la pista e intentaron, siquiera, agarrarse de la esperanza de un avión. 

En las calles el caos se apoderó de la ciudad y el mundo fue testigo a través de las redes sociales. Ese día los combatientes talibanes ocuparon la Casa Presidencial, el Parlamento y, además, decomisaron las propiedades de los funcionarios del gobierno para alardear, arma en mano, en las calles de Kabul. 

Durante esa misma jornada, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, consolidó su postura y defendió la decisión de retirar las tropas estadounidenses del territorio afgano. Sin embargo, aceptó que la salida fue “desorganizada”, la cual generó, según las críticas, el contexto de caos actual en Afganistán. “Los líderes políticos de Afganistán se rindieron y huyeron del país. En todo caso, los acontecimientos de la semana pasada refuerzan que poner fin a la participación militar estadounidense en Afganistán fue la decisión correcta”,  agregó Biden. 

Pero las imágenes son más fuertes que las declaraciones y ese día la estampida de afganos tras un avión de carga militar estadounidense C-17 fueron la muestra principal de lo significativo de la llegada de los talibanes. De acuerdo con un oficial estadounidense a New York Times, algunas personas fueron arrolladas por el avión en su despegue. La prioridad de los países occidentales eran sus ciudadanos y los colaboradores afganos en los últimos 20 años, desde traductores hasta empleados en residencias diplomáticas, siguen esperando una respuesta de esas naciones. 

Cómo los distintos gobiernos han buscado evacuar a los ciudadanos de Afganistán
Aviones para la evacuación de ciudadanos de Afganistán. Foto: EFE

El Pentágono informó el 16 de agosto, en horas de la tarde, la reactivación de los vuelos comerciales en el aeropuerto de Kabul y la reanudación de los vuelos militares que llevaron a más de 3.500 infantes de Marina y soldados estadounidenses. Asimismo, otros 2.500 efectivos llegaron en los últimos días. Estos efectivos han realizado un perímetro en el aeropuerto para salvaguardar a los que están en espera de un avión y, además, para facilitar la llegada de los visitantes occidentales.

En los últimos días el Ejército de Estados Unidos ha mantenido el control del aeropuerto. Espera evacuar a todos los colaboradores afganos posibles. Las demás naciones, a su vez, prosiguen en sus procesos de evacuación. Sin embargo, la situación en las afueras del recinto está en control de los talibanes y miles de personas no pueden, siquiera, acercarse a las puertas. 

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