Medellín pasó de ser una de las ciudades más peligrosas del mundo a ser un modelo de modernidad en tan solo unos años. Posiblemente has escuchado esto otras veces y piensas que esta transformación requirió más recursos de los que tenemos disponibles en la Venezuela de hoy. Pero la realidad es que el cambio en Medellín se logró gracias a un plan estratégico integral de urbanismo, la participación ciudadana y la inversión privada.

Esta ciudad colombiana nos enseña que fomentando la cultura de la corresponsabilidad ciudadana, activando a la empresa privada y recuperando los espacios para la ciudadanía podremos lograr un municipio Sucre que brinde oportunidades a todos sus habitantes.

En Medellín, la arquitectura y el urbanismo fueron pilares fundamentales para lograr el desarrollo social de la ciudad y disminuir las brechas existentes entre las zonas más pudientes y aquellas que estaban tomadas por bandas armadas. Con cambios físicos lograron disminuir la percepción de inseguridad y recuperar todos los espacios para hacer ciudad.

El ejemplo de Medellín y lo que podemos llegar a ser

Para mi la ciudad ideal es aquella en la que puedes ser feliz. Aquella que es cercana a su gente, que puedas recorrer a pie y a cualquier hora, que te brinde servicios públicos que funcionen, con un transporte público amigable y que te dé libre acceso a todas sus esquinas.

Hoy una ciudad ideal debe ser aquella que protege al medio ambiente, que utiliza la tecnología a su favor y en favor de facilitar la vida de sus ciudadanos, aquella que fomenta la participación de sus habitantes, que incluye a la empresa privada. 

Soy consciente de que en Venezuela y en el municipio Sucre atender la emergencia humanitaria es una prioridad. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que Medellín se diferenció de otras ciudades porque no se dedicó solo a diseñar planes que atendieran problemas concretos, sino que de manera visionaria trazó un plan a mediano plazo para cerrar las brechas y convertirse en la ciudad ideal con políticas integrales. Esa es nuestra visión.

Cada espacio recuperado en nuestras urbanizaciones y zonas populares en los últimos meses nos acercan un poco a ese modelo de gestión. Hemos articulado a los ciudadanos y a la empresa privada para lograr iluminar una calle o arreglar una acera, o recuperar una cancha. Pero no se trata solo de estructuras físicas sino de poder recuperar la calle porque la iluminación te permite estar más seguro y de recuperar las canchas porque son potenciadores de oportunidades para los niños y los jóvenes del municipio.

En Sucre tenemos grandes potencialidades que si sabemos aprovechar nos convertirá en una localidad emergente ejemplo en el mundo. Nuestro municipio es rico en arte, cultura y tradición y esta riqueza debe formar parte de cualquier transformación que hagamos.

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