• En entrevista para El Diario la atleta venezolana Karen León  contó sobre su enfoque después de participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. También se refirió a la importancia de la motivación y apoyo para los niños que tienen un sueño deportivo en Venezuela

Un error puede cambiarlo todo. Años de preparación se pueden resumir en un movimiento que marque la diferencia entre la victoria y la derrota. La judoca Karen León lo sabe bien. Sin embargo, al llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, como parte de la delegación venezolana, estaba decidida a dar lo mejor de sí, pero también a disfrutar el momento para el que se preparó durante gran parte de su vida. 

Fue la abanderada de la delegación junto al karateca Antonio Díaz en la inauguración. Al entrar Estadio Olímpico donde se disputarían los juegos más importantes del deporte mundial, revivió los años de preparación y esfuerzo para llegar a ese momento. 

No se puede ser conformista, pero al pensar en todo lo que pasamos para llegar ahí, me dije: ‘me lo voy a disfrutar’. Pase lo que pase estoy aquí, esto nadie me lo va a quitar y me lo voy a disfrutar’”, dijo la judoca venezolana en una entrevista para El Diario.

El debut olímpico de León tuvo un sabor agridulce. Perdió su primer combate en los Juegos Olímpicos de Tokio ante la representante de Portugal Patricia Sampaio, en la categoría -78kg. Afirma que cometió un error, uno que le costó el combate. No se recrimina pero tampoco se conforma. De lo que sí está segura es de que disfrutó a plenitud su experiencia olímpica. 

“Algo empujado”

Aunque el judo es su pasión, no fue su primera elección. Incluso, no le gustaba la idea de practicar un deporte de combate. Desde niña fue atlética y practicaba kikimbol. Tenía la altura y fuerza necesaria para ese deporte. Pero un día se le metió una idea en la cabeza que la haría cambiar el rumbo de su vida. 

En Cumaná, su ciudad natal, se desarrollaron escuelas de talentos deportivos, donde brindaban educación a atletas de diferentes deportes. Karen León se trazó la meta de estudiar ahí, pero había una dificultad: el kikimbol no era un deporte que calificara en ese programa, por lo que debía decantarse por otra disciplina. 

En ese momento el judo se presentó como una oportunidad, principalmente porque era un deporte familiar. Su hermana practicó judo y fue subcampeona nacional. Ella la animó a practicarlo. A pesar de estar reacia a la idea, las insistencias de su familia la llevaron iniciar los entrenamientos. 

“Al principio no me gustaba porque era un deporte de combate, no me gustaba que me dieran golpes, no me gustaban las peleas. Fue pasando el tiempo y me fui enamorando de la disciplina porque es muy bonita. A pesar de que es un deporte de combate te enseña muchos valores. Yo entré en agosto de 2009 y ya en 2010 pertenecía a la selección. Desde que entré al deporte como tal fui quedando primera y fui representando al país”, recuerda la atleta olímpica. 

A pesar de las insistencias en practicar judo, su familia siempre la motivó a hacer lo que más le gustara. Cuando empezó a viajar a competencias y se involucró cada vez más en la disciplina se dio cuenta de la seriedad que implicaba practicar ese deporte. 

Cuando me empezó a gustar mi hermana mayor me decía ‘yo quiero que tu hagas lo que yo nunca logré. Quiero que seas campeona olímpica o que llegues a unas olimpiadas, cosa que yo nunca logré. Yo confío en ti’”, cita.

En el crecimiento deportivo es necesario encontrar las herramientas para lidiar con los comentarios positivos y también los negativos. León transformó su mente en una “papelera”, se quedaba con lo bueno y desechaba lo malo. 

De cada comentario tomaba lo que podía hacerla crecer como atleta y persona. Cada crítica o felicitación era para ella material para el crecimiento deportivo. Aunque no siempre fue fácil lidiar con los aspectos negativos. Durante un tiempo se sentía de “mente débil” y se desmoralizaba con facilidad, hasta que decidió ponerle un límite a esa situación. 

“Yo no puedo estar así por algo que me dice alguien que ni siquiera hace algo por su vida”, comenta. 

Tokio, una de tantas metas

Karen León no se conforma con el resultado de su participación en Tokio 2020, sabe que cometió un error que le costó el combate de su debut. Ahora su mirada está puesta en París 2024. Ahí espera tomar los aprendizajes de los juegos olímpicos anteriores y obtener un mejor resultado. 

Tengo una segunda oportunidad y voy a luchar por lograrlo. Este año comienzo mi camino a París 2024 y con esfuerzo sé que todo va a salir bien y lo vamos a lograr. Y quizás la participación en París 2024 sea mejor que las expectativas que tenía para Tokio”, afirma.

Su participación no fue desapercibida, al igual que la del resto de los atletas olímpicos que representaron a Venezuela. Al regresar a su país, a pesar de no haber obtenido el resultado que esperaba, se sentía “como alguien importante” porque era reconocida en las calles. 

Está satisfecha pero a la vez comprometida con brindar un aporte positivo al deporte venezolano y servir de inspiración para los atletas de las próximas generaciones. 

“Ser el ejemplo de la masificación que viene creciendo en el deporte me llenó de mucha satisfacción. Podemos aportar algo positivo para la historia que se puede escribir en el deporte de Venezuela”, asegura Léon. 

La judoca no tuvo mucho descanso luego de Tokio. Estará un mes en España entrenando para la próxima competencia a la que asistirá. Hay tres eventos pautados para este año pero, por cuestión de recursos, solo participará en uno. 

Su enfoque en París 2024 la obliga a enfrentar uno de los mayores obstáculos de su vida: estar lejos de su familia. Durante el ciclo olímpico se radicará en España para entrenar para los próximos juegos gracias a una beca que obtuvo de la Federación Venezolana de Judo.

“De verdad alejarnos de nuestra familia por tanto tiempo es un sacrificio que hacemos como deportistas. Me llena de bastante nostalgia. Sin embargo, creo que es el precio que debo pagar y lo pagaré con bastante satisfacción porque es algo que amo.  Si es por clasificar a París 2024, lo haré”, puntualiza. 

Apoyo e inspiración para las próximas generaciones

La judoca sabe lo difícil que fue el recorrido para llegar a este punto de su carrera. Por eso, considera que los atletas deben servir de inspiración y motivación para los niños y niñas venezolanos que comparten el sueño deportivo. Contar su historia y hacerles saber que sí es posible lograr los sueños es una labor que Karen León tiene muy presente. 

Aunque más allá de la inspiración, considera importante que la generación de relevo tenga el apoyo adecuado para cumplir sus metas. Hace énfasis en la alimentación necesaria que debe tener un atleta, pero que en muchas familias con pocos recursos este tema es difícil. 

Para practicar un deporte tienes que tener una buena alimentación y hay niños que no la tienen. Cuando llego a mi ciudad trato de ayudar a los más que pueda. Yo veo futuro y lo hay, pero no hay las posibilidades de hacerlo,¿en qué sentido? En la alimentación, en el apoyo, porque hay niños que quieren pero ¿cómo llegan?”, afirma la judoca venezolana.

Ella ayuda a la mayor cantidad de niños que pueda para que continúen su sueño deportivo. Desde comida y pasajes hasta colaboraciones para competencias, Karen León trata de brindarles parte del apoyo que requieren con urgencia. 

Otro de los aspectos que resalta es el deterioro de las instalaciones deportivas del país. Afirma que tener espacios adecuados para entrenar es algo importante para el crecimiento del deporte nacional. 

“Ahorita se está haciendo un trabajo de masificación en el deporte, pero no es solo decir masificación, es poner a la orden y crear instalaciones para tener el crecimiento de cada deporte. La mayoría de las instalaciones están deterioradas, necesitan un poco más de mano, de arreglo, porque no es nada más crear una nueva, si ya está una por qué no arreglarla”, asevera. 

Karen Leon tiene un norte claro que se resume en París 2024. Pero también piensa en lo que hará cuando se retire del deporte. Pretende retomar sus estudios  en entrenamiento deportivo en un futuro, aunque si le surge la oportunidad le gustaría estudiar psicología deportiva para seguir aportando al deporte de su tierra natal. 

Noticias relacionadas