• El covid-19 no ha empeorado directamente la salud de los niños hospitalizados. Sin embargo, la gestión de los docentes hospitalarios se ha visto muy limitada por las medidas de bioseguridad y distanciamiento. Lo cual perjudica las actividades que propician el mejoramiento de los pacientes infantiles y sus familiares | Foto: @paideiave

La pedagogía hospitalaria se enfoca en el aprendizaje y mejoría de los niños que están hospitalizados. A pesar de que la crisis que atraviesa Venezuela también afecta a esta arista de la enseñanza, todavía existen profesionales dedicados diariamente a la atención y cuidado de los infantes que afrontan situaciones médicas complejas. 

“En este momento, la pedagogía hospitalaria venezolana está muy reducida. Aunque somos pocos, seguimos trabajando silenciosamente, sin que nos fotografíen, sin salir en prensa, sin recibir la atención necesaria. Casi nadie sabe que existimos y el trabajo que hacemos, pero ahí estamos. Los pocos que quedamos mantenemos la esperanza de que en algún momento se pueda divulgar nuestra labor y se unan más personas a nuestra causa”. Estas fueron las palabras de Mirla Castellanos, especialista en pedagogía hospitalaria con más de 15 años de experiencia, para  El Diario

Señaló que la mayoría de los profesionales de la pedagogía hospitalaria en Venezuela que saben cómo ayudar realmente a los niños hospitalizados adquirieron estos conocimientos por la experiencia en el campo, no por la preparación académica nacional. Además, comentó que las entidades supervisoras que establecen metas, tiempos, evaluaciones, resultados y avances específicos en esta gestión, entorpecen la labor que desempeñan. 

A su juicio, la pedagogía hospitalaria en Venezuela no se escapa de la crisis educativa. Poco personal y poca profundización en el tema son las principales carencias de esta profesión en el país, opinó. 

Afectaciones en la pedagogía hospitalaria por la pandemia del covid-19

Al principio de la pandemia, los docentes hospitalarios estuvieron inactivos por desconocimiento de los riesgos que podría suponer el seguir prestando sus servicios en los centros de salud. 

Castellanos, fundadora de la fundación civil sin fines de lucro Paideia, reveló que trabajaron manteniendo la distancia, por lo que en la mayoría de las ocasiones ni siquiera ingresaban a las habitaciones de los pacientes. Luego decidieron hacer asistencias remotas en varios hospitales, pero esto solía encontrarse con un obstáculo: la inexistencia del servicio wifi en los centros médicos. 

Atender a los niños de esta forma resulta difícil, teniendo en cuenta que los padres necesitan su saldo o datos para gestiones médicas. (…) Sin embargo, logramos conseguir donaciones, libros de cuentos, cuadernos, colores y otras cosas que nos permitieron llevar a los niño un medio para que pudieran drenar el nivel de frustración, tristeza y sensaciones negativas que se aumentan inevitablemente en el proceso de hospitalización, sin la necesidad de que nosotros nos acercáramos a ellos”, dijo la experta.

Los avances sobre el covid-19 y la reintegración de la pedagogía hospitalaria

Ahora, que hay mayor información sobre la forma en la que actúa el coronavirus, los docentes hospitalarios han podido retomar ciertas acciones fundamentales para la mejoría de los afectados; sin embargo, todo esto también depende de la patología y condición médica de cada niño. En casos delicados, los profesionales en el área asignan actividades por medio de los padres del infante. 

Otra consecuencia de la pandemia es que han tenido que evitar las actividades grupales, las cuales Castellanos consideró de suma importancia y de gran ayuda para los niños hospitalizados. Entonces, al hacer estos procesos más individualizados no solo se resta el desempeño social, sino que tienen menos tiempo para atender a más niños.

Actualmente, los docentes hospitalarios están activos bajo algunas restricciones. Pero Castellanos aclaró que siempre ha sido así y que está de acuerdo con ello, “no porque los niños nos puedan perjudicar a nosotros, sino viceversa. Somos nosotros quienes estamos en el exterior y al asistir al hospital, podríamos transmitirles algún virus o algún tipo de contaminación”. Añadió que no tienen permitido trabajar en áreas de covid-19 por bioseguridad. 

Pedagogía hospitalaria | Foto: @paideiave

¿La tasa de mortalidad de los niños hospitalizados aumentó a causa de la pandemia? 

La también profesora de teatro indicó que aunque pudiera parecer que sí, el covid-19 no ha afectado casi el índice de muertes infantiles en los hospitales. No obstante, dijo que existe una buena cantidad de fallecidos que pudieron ser salvados si en Venezuela no existiera tanto atraso y limitaciones generadas por la crisis nacional. 

Por ejemplo, está el no permitir la realización de trasplantes renales. Entonces, un paciente renal crónico con su condición de nacimiento, necesita una intervención de este tipo; se mantiene en una espera y una lucha hasta que su cuerpo no puede responder más. El resto de sus órganos se va debilitando hasta que conllevan a la partida del niño. Por tanto, vemos que hay un aumento del índice de mortalidad, pero no tiene una relación directa con el covid-19, sino con nuestra situación como país”. –Mirla Castellanos, docente hospitalaria y fundadora de Paideia.

En cuanto a las patologías y diagnósticos, siguen como siempre, sin ninguna predominante de forma notoria, dijo. A pesar de ello, comentó que las alergias y las infecciones respiratorias se han agudizado un poco; aunque esto pudiera ser por las recientes lluvias y cambios climáticos. 

La importancia de las artes en la pedagogía hospitalaria en los niños 

De acuerdo con Castellanos, la complejidad de las hospitalizaciones de los niños no recae en los tratamientos e insumos a los que debe someterse; sino la rutina, infancia y modo de vida de los que son despojados. 

“El niño hospitalizado es abruptamente apartado de su espacio, de su casa, de su entorno; y es colocado en un contexto hostil, encerrado en una habitación con otros niños que no conoce, sometido a tratamientos médicos que muchas veces son dolorosos. No comprende lo que sucede, qué hizo para merecer todo eso, entre otras cosas”, detalló.

Entonces, la pedagogía hospitalaria se encarga de incentivar a los niños en situación de hospitalización a que se expresen a través del arte; luego, a partir de lo que expresaron, los especialistas determinan qué se debe trabajar en el niño y de qué forma hacerlo. 

Mirla Castellanos explicó que en años anteriores, la pedagogía hospitalaria en Venezuela estuvo directamente relacionada con el arte, tal como hicieron los países europeos de donde proviene esta rama de la educación. Sin embargo, en el territorio nacional y otros países latinoamericanos este fundamento se fue perdiendo paulatinamente con el tiempo. 

En este ámbito educacional, el arte es fundamental. Los niños naturalmente son artistas: desde su nacimiento dibujan, cantan, bailan, crean cuentos, asumen roles y otras tantas cosas que van perdiendo con la adultez”, aseguró.

Complementó su argumento al acotar que la pedagogía hospitalaria tiene, por ejemplo, técnicas y ejercicios para relajar a los niños y se dejen colocar una vía o una inyección. 

La evolución de la pedagogía hospitalaria 

Según la fundadora de Paideia, hace unos 60 años los niños eran hospitalizados a solas. Luego se entendió que debían entrar en este proceso acompañados de una figura parental de confianza: papá, mamá, hermanos. Y posteriormente se descubrió que deben ser atendidos más allá de proveerles los insumos médicos que necesiten, ya que están en un proceso de enfermedad que les causa daños emocionales.

Pedagogía hospitalaria | Foto: @paideiave

Rechazó la costumbre nacional de que los niños deben asistir a estudios escolares regulares (matemáticas, lengua, historia, geografía, entre otros) mientras están hospitalizados. Reveló que un niño emocionalmente fracturado no puede acceder con normalidad a todas estas materias y áreas.

Durante la hospitalización, continuó, se generan muchas emociones y cambios de ánimo que deben ser manejados por personal psicólogo –y psiquiátrico en algunos casos–. Sin embargo, el personal de pedagogía hospitalaria tiene las herramientas para acercarse al niño de una forma más cercana, emotiva y capaz de serenar a los niños. 

Castellanos: “Los padres deben ser atendidos con la misma importancia con que se atiende al niño”

Un infante hospitalizado modifica todo el entorno familiar, señaló Castellanos. Los padres, las madres, representantes o responsables del niño deben atravesar un proceso de aceptación sobre la condición del niño que no es sencillo y es totalmente diferente al proceso de aceptación del niño sobre su padecimiento. 

Hizo hincapié en la importancia de abordar, igualmente, a estas personas allegadas al niño. La tarea de los especialistas al respecto es ayudarlos a asimilar toda la situación. Por tanto, planifican actividades tanto para los niños, como para los adultos. 

No es mentira que estas figuras (familiares) tienen una influencia determinante sobre el niño; tampoco es mentira la afirmación de que ‘el niño copia conductas’. (…) Un papá frustrado conlleva a un niño frustrado. Un papá ansioso y estresado conlleva a un niño ansioso y estresado. Los niños copian y comprenden todo, aunque no lo sepan expresar. Ellos saben cuando sus padres están preocupados, tristes, y por consecuencia, también se preocupan y se entristecen”. –Mirla Castellanos, docente hospitalaria y fundadora de Paideia.

Es por esto que la especialista en pedagogía y artes considera que su labor aborda un cúmulo de factores conformado por muchas necesidades, por lo que es un trabajo que requiere de todo el apoyo posible y de todas las personas que deseen y estén en condición de ayudar. 

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