• Bernardo Guinand, director de la ONG Impronta, explicó para El Diario que el dinero que recauden en la segunda edición del maratón, a celebrarse el 14 de noviembre, irá destinado a la recuperación de canchas y proyectos educativos en la parroquia del municipio Sucre, del estado Miranda

Cuando Bernardo Guinand supo que no podía correr en el maratón de Nueva York debido a la pandemia del covid-19, se dedicó a pensar en alternativas. Él quería cumplir con su meta deportiva. Luego de hablarlo con amigos, se le ocurrió formar un grupo pequeño de personas para organizar su propio maratón. Uno en el que, según sus cálculos, participarían aproximadamente 25 personas. Pero entonces fue más allá. Consciente del motivo social que suelen tener estos eventos deportivos, pensó en darle un trasfondo humanitario a la carrera: a través de Impronta, la ONG que fundó hace cinco años, recaudar fondos para ayudar al desarrollo de los niños de Caucagüita, una parroquia del municipio Sucre, en el estado Miranda. Entonces los cálculos aumentaron a 100 personas.

Pero la respuesta de la gente superó sus expectativas. No podía creer que podría ayudar a tantas personas.

Al Reto Impronta, como llamaron al maratón, se unieron 670 personas de 67 ciudades del mundo. La virtualidad del evento, en el que los corredores reportaban los kilómetros que recorrieron en la zona que quisieran, así como la flexibilidad de las reglas, facilitó el proceso. “Como es una carrera virtual, no tiene un principio y un final definido, es básicamente la voluntad de la gente de correr, es una campaña para sumarse y recaudar fondos”, explica Bernardo. La meta era cumplir 42 kilómetros de cualquier forma: desde una sola persona hasta la sumatoria de un grupo de amigos o familiares. En cualquier caso, la idea era convocar a más participantes y, dentro de las posibilidades, pagar la inscripción en el maratón para ayudar a los niños de Caucagüita.

Lo recaudado fue suficiente como para cambiarle la cara a una cancha en el sector La Embajada. Pintaron el suelo con varios colores, arreglaron las paredes. Las obras revitalizaron la zona: los comerciantes ahora rodean la cancha al ser un lugar seguro, y los competidores y los deportistas organizan torneos con recaudaciones de dinero que sirve, entre otras cosas, para mantener el complejo deportivo. Pero lo más importante del Reto Impronta, dice Bernardo para El Diario, trasciende a lo material. Es por eso, precisamente, que después de la experiencia en 2020, realizará la segunda edición del maratón el 14 de noviembre.

Cancha en el sector La Embajada. Foto: Fundación Impronta.

Radiografía de un país

Bernardo llegó a Caucagüita en el año 2017 de la mano de un líder comunitario del sector. Buscaban un lugar para desarrollar el trabajo de su ONG Impronta, y todo fue engranando para que fuera en la parroquia mirandina. Mientras que en otros lugares había trabas para llevar a cabo proyectos, allí tenían el apoyo de la comunidad. Tampoco había presencia de otras organizaciones sin fines de lucro y, en cambio, notó que allí casi todo dependía de la escasa ayuda del Estado. Junto con su equipo decidió quedarse allí para ayudar a la población. La receptividad de los vecinos de la parroquia fue clave.

“La gente está necesitada de alguien que mire hacia allá, que los apoye. Evaluamos que no solamente la impronta de alguien que da y otra persona que recibe, sino que sea un proceso de corresponsabilidad. Impronta no le resuelve la vida a nadie. Si la gente no se activa, si no se organiza, si no logra sacar su potencialidad, poco habremos logrado nosotros como organización”, comenta.

Niños de Caucagüita. Foto: Fundación Impronta.

Con lo recaudado en la primera edición del maratón, además de regalar balones y uniformes, así como de arreglar la cancha, la ONG se dedicó a formar a entrenadores deportivos. “El entrenador pasa a ser un recurso vital de la comunidad de referencia para los chamos, sobre todo para muchos que de repente no tienen la presencia de sus padres, y son un elemento muy visible”, explica. En conjunto con la organización Deporte para el Desarrollo, realizaron ocho sesiones en las que los guiaron en cómo hacer una práctica deportiva para incentivar una resiliencia, en el trabajo de equipo, en el liderazgo, y en la capacidad de convivencia. Graduaron a 21 entrenadores del sector.

Ahora quieren repetir la hazaña.

Destinarlo a la educación

Lo que han notado en Caucagüita, dice Bernardo, es una radiografía de lo que ocurre en el país. A raíz de la primera edición del Reto Impronta en 2020, hicieron una evaluación socioeconómica de 80 familias. Los resultados fueron alarmantes. Notaron que en todas las familias monitoreadas, los jóvenes necesitaban evaluación médica; así como el 100% estaba atrasado en el nivel académico, de ellos, 60% tenía fallas en la lectura.

“Si bien Caucaguita no es la zona más violenta, porque desde que nosotros estamos allá hay cierto orden o convivencia, los riesgos que tienen los chamos desde el punto de vista de embarazo adolescente, la violencia que los puede atrapar, la incertidumbre con las drogas, es muy amplio y muy discutido cuando entramos en foco con ellos. También la ausencia de docentes a la hora de incorporarse a las escuelas. Queremos echar una mano a la red de escuelas públicas”, explica el coordinador de Impronta.

Allí es donde quieren focalizar la ayuda con lo recaudado en el maratón de este año. El plan es recuperar otras dos canchas y continuar con el sistema educativo con los entrenadores como agentes de cambio en los niños. Además, ayudar a la red de escuelas públicas para un regreso a clases seguro, con programas de lectoescritura para nivelar el déficit de comprensión lectora y de calidad educativa con lo que se perdió durante 2020.

Cómo participar

La modalidad de la carrera, explica Bernardo, será la misma que la de la primera edición. Es decir, cualquier persona se podrá inscribir desde cualquier parte del mundo para lograr los 42 kilómetros ya sea de manera individual o en grupo. “La gente puede participar en cualquier distancia, que no se asuste por el maratón si no pueden, que la idea es colaborar”, advierte.

La inscripción se hace por la página web hipereventos.com o por las redes sociales de la ONG, @improntavzla, y tiene un costo mínimo de 10 dólares. Las personas reciben un número, un certificado y una medalla virtual. Otra entrada cuesta 25 dólares, dinero que irá directamente para una beca de un niño de Caucagüita, así como en la organización de un maratón propio en la zona, en la que participen los más jóvenes y poder dotarlos de medallas, uniformes y organizar un evento deportivo. Asimismo, quienes quieran podrán comprar una camisa deportiva de Impronta con un costo de 20 dólares.

La segunda edición será el 14 de noviembre. Foto: Fundación Impronta.

“Es una maravillosa oportunidad de involucrarse. Es un llamado clarísimo de atención a decir qué podemos hacer. Impronta quiere ser un articulador para que la gente que está aquí o afuera pueda, de una manera confiable y transparente, ser parte de ese país que queremos, apostando al futuro, a esos chamos y a esa juventud que lo que necesitan son oportunidades para su desarrollo”, resalta. 

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