• Los penales y los Centros de Detención Preventiva exceden el número de personas permitidas por calabozos. ONG abogan por medidas humanitarias. Foto: Una Ventana a la Libertad

Las enfermedades, infectocontagiosas o crónicas, lideran los problemas que aquejan a las mujeres que están recluida en las cárceles venezolanas. El mismo panorama se repite dentro de los Centros de Detención Preventiva (CDP), recintos establecidos para que los ciudadanos solo permanezcan 48 horas, pero se quedan meses y hasta años como consecuencia del retardo procesal.

La criminóloga Magaly Huggins, coordinadora de investigación de la ONG Una Ventana a la Libertad (UVL), en entrevista concedida a El Diario, afirmó que los casos de sarna, tuberculosis, dengue, además de la presencia de pacientes con cáncer, son los más frecuentes en estas dependencias. 

Según información que maneja la organización, las afectadas reciben poca o ninguna atención médica y solo son trasladadas a hospitales cuando se agravan.

Mujeres, sujetos vulnerables

Las mujeres detenidas en CDP permanecen hacinadas. Los calabozos tienen capacidad para cuatro o cinco personas, pero en ellos hay por lo menos el triple, quienes no cuentan con acceso a agua potable, consultas ginecológicas, toallas sanitarias y una alimentación adecuada, precisó la experta.

Los CDP son las nuevas cárceles del siglo XXI, se han transformado en depósitos de seres humanos en las peores condiciones. En el caso de las mujeres, hay cerca de 8 % en estos recintos, es decir, por cada 100 detenidos, 92 son hombres y 8 son mujeres”, detalló.

Agregó que las mujeres llegan a estas dependencias, bien sea del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), o la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en su mayoría por la presunta vinculación en robos, hurto o la distribución de drogas.

“El rol de las mujeres dentro de las bandas delictivas es cocinar para los delincuentes y cuidar a los secuestrados. También hay que agregar que algunas mujeres son detenidas porque llega la policía y en ese sitio hay droga”, precisó la también criminóloga y psicóloga.

Apuntó que las mujeres privadas de libertad dependen de sus familiares para poder alimentarse o recibir algún tratamiento médico. “Algunas no les informan a sus familiares que están detenidas, entonces su alimentación es deficiente. En los CDP hay muchos casos de desnutrición, entre otros problemas, como la falta de ventilación”.

Contó que la llegada de la menstruación se traduce en la elaboración de toallas sanitarias con prendas viejas de algodón. “Entonces se suma otro problema, no hay agua para lavar esos trapos. Son pocas las que tienen toallas sanitarias, y cuando es así es porque se la llevan los familiares”, dijo.

Mujeres cárceles venezolanas
Foto: Una Ventana a la Libertad

Medicina en jornadas

Huggins explicó que las detenidas cuentan con atención médica por las jornadas adelantadas desde diferentes ONG y representantes de las iglesias. Indicó que los CDP no tienen médicos. 

“En el mejor de los casos, hay una enfermera, por eso cuando una detenida tiene un problema de salud en un seno, infección vaginal o cualquier otro padecimiento, la solución le corresponde a la familia. A esto se suma que la situación de las detenidas embarazadas, es grave. De los 289 CDP que hay en el país, solo uno admitió que presta atención médica, y 13 de esos 289 indicaron que llevan a las embarazadas a controles prenatales esporádicamente. En 20 de esas instituciones precisaron que las trasladan a un hospital solo cuando van a dar a luz”, subrayó.

Las detenidas no tienen derecho a visitas conyugales. Sin embargo, es común que queden embarazadas. “Eso ocurre porque son abusadas sexualmente, o por los pranes del anexo masculino o por los custodios”, relató.

Mujeres abandonadas

El portal del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la caótica situación de las detenidas en el Internado Judicial de Carabobo, conocido como Tocuyito. La ONG informó que estas mujeres se sienten abandonadas por las autoridades.

“Varias privadas de libertad menores de 50 años de edad tienen cáncer de mama, otras de cuello uterino, pero ninguna recibe atención médica. Tampoco han sido tomadas en cuenta para que les concedan alguna medida humanitaria. Simplemente las están dejando morir, porque no les importan a nadie. Cuando sacan a alguna al hospital, es porque la sacan a morir afuera”, se lee en la web de esta asociación, que entrevistó a una exdetenida.

En este espacio se encuentra una mujer que perdió la visión hace tres años luego de ser castigada por una custodia, quien la obligó a ver los rayos del sol por un día. En la actualidad, esta mujer, quien también tiene problemas en la tensión arterial, es atendida por sus compañeras.

El informe 2020 de OVP incluyó la denuncia de las detenidas en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en San Felipe, estado Yaracuy. Las afectadas relataron que convivían entre heces y basura.

“Familiares indicaron que las detenidas se encontraban desechando sus necesidades fisiológicas en bolsas, las cuales quedan dispuestas dentro de la celda por días, hasta el punto de nacer gusanos, que incluso invaden la única colchoneta que tienen para dormir”, se lee en el sitio.

Mujeres atención médica
Foto: Una Ventana a la Libertad.

Se necesitan políticas públicas

Huggins explicó que en el país es necesario un estudio de planificación y políticas públicas eficientes que garanticen los derechos humanos de la población carcelaria. “Las ONG tienen que incluir a las mujeres detenidas en sus luchas, porque en las cárceles se pierde la condición humana. Es urgente un plan con las instituciones del Estado, porque la salud debe ser una prioridad”, manifestó.

Aunque la Comisión Presidencial para la Reforma Judicial se propuso disminuir el hacinamiento, este se mantiene en todas las cárceles y CDP del país. Las ONG abogan por medidas humanitarias para todas las detenidas que presentan patologías severas, de manera que su salud no empeore ni tampoco se produzcan decesos por falta de atención.

Cifras alarmantes

Los hombres también sufren los embates del hacinamiento carcelario. Al superar la capacidad permitida en los calabozos, se enferman de tuberculosis, sarna, y dengue, por citar algunas patologías. A estas se suman la desnutrición y la falta de atención médica cuando presentan algún malestar.

El informe 2020 del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) refirió que 85% de las muertes dentro de la población penitenciaria obedeció a casos de tuberculosis y desnutrición. Según esta agrupación, 15% restante falleció por hepatitis, cuadros diarreicos, obstrucción intestinal, diabetes o crisis convulsivas sin tratamiento médico.

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