• La pesista venezolana relató en exclusiva para El Diario los retos que enfrentó para ganar el diploma olímpico en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Sobreponerse a las adversidades es una de las cualidades que caracteriza a los atletas que deben luchar contra los retos y dificultades deportivas y extradeportivas que se presentan para llegar al máximo nivel. Una de las deportistas que lo ha logrado es Yusleidy Figueroa. La pesista venezolana de 28 años de edad consiguió diploma olímpico en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 luego de entrenar y prepararse por años. Aunque estuvo cerca de abandonarlo todo.

Tres meses después de los Juegos Olímpicos, la joven dice que se siente contenta y orgullosa de lo que ha logrado, a pesar de las dificultades y el temor de que se suspendiera la cita olímpica por la pandemia del covid-19.

“Ha sido un camino de aprendizaje. Me siento muy contenta de todo lo que he podido hacer aún y con muchos factores en contra. Como todo atleta no todo sale bien y son esos momentos donde comprendes que no todo saldrá bien. Pero aprendimos muchas cosas, cosas que no veíamos en ese momento y que han sido una experiencia”, dijo en entrevista para El Diario la pesista venezolana.

Yusleidy Figueroa en Tokio 2020

Figueroa participó en la disciplina de Levantamiento de Pesas en la categoría de 59 kilogramos y obtuvo el sexto lugar que le dio su primer diploma olímpico.

Sus inicios

Yusleidy inició su carrera deportiva en el Liceo Caracas, ubicado en El Paraíso, en Caracas, en el que le exigieron practicar alguna disciplina deportiva. A ella le gustaba el atletismo, aunque debido a su estatura le recomendaron que escogiera una disciplina más acorde. Así que eligió el levantamiento de pesas. Yusleidy comentó que pensaba que la halterofilia era un deporte exclusivamente para los hombres; pero tras varios meses de entrenamiento era una de las que más tenía progresos en comparación con sus compañeros.

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Luego de un año de preparación asistió a su primera competencia en la que quedó en tercer lugar. Sus entrenadores le dijeron que tenía futuro para ser una gran atleta. Por lo que empezó a entrenar más fuerte para convertirse en una de las mejores del país.

“Seis meses después de mi primera competencia, realicé mi primer viaje internacional donde fui campeona y más destacada. Ahí empezó ese amor, esas ganas de seguir y de que sí podía hacer más de lo que ya estaba haciendo en ese momento y decidí quedarme en las pesas”, comentó.

La atleta venezolano dijo que siempre ha contado con el apoyo de su familia desde el inicio de su carrera deportiva y la han acompañado tanto en los momentos buenos como en las etapas más difíciles.

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“Mi papá y mi mamá son mi pilar fundamental, ellos me han apoyado y nunca me han abandonado. Mi hermano pareciera que fuera mi fan número uno, siempre me escribe, me llama y mis sobrinos igual”, expresó entre risas.

La motivación para no renunciar

La pesista Yusleidy Figueroa
Foto: Víctor Salazar

Durante su preparación para Tokio 2020, Figueroa  estuvo siete meses en República Dominicana lejos de su familia, de sus amigos; pero siempre con el sueño de llegar a los Juegos Olímpicos, aunque la pandemia del covid-19 representó un miedo de que esa meta se esfumara.

Tres semanas previas a los Juegos Olímpicos, Yusleidy sufrió una lesión que no le permitió entrenar de la manera correcta y que ponía en peligro su participación en la competencia. Su mamá la llamó y le dijo que no quería que sufriera y que podía dejarlo así; pero esas palabras motivaron a la deportista para no rendirse estando tan cerca de llegar a la meta

Escuchar esas palabras fueron la motivación para continuar porque para mi mamá ya era una campeona, pero para mí no: yo no quería rendirme. Saber que ella estaba allí, a pesar de la distancia y del dolor, me motivó y le dije ‘no voy a llorar más y me voy a entrenar’. Este bien o esté mal, ellos siempre me apoyan”, relató la pesista.

La atleta venezolana detalló que con el rendimiento que tuvo en el Campeonato Panamericano en República Dominicana podía aspirar a conseguir una medalla en Tokio 2020, pero con la lesión todo se complicó. Figueroa explicó que tuvo que bajar sus cargas de entrenamientos. Aún cuando llegó a la Villa Olímpica no se sintió al 100%, pero asegura que hizo todo lo posible en el escenario de competencia.

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“Ya estábamos allá, no podíamos decaer. Habíamos logrado lo principal que era clasificar y teníamos que dar el resto. Y a pesar que durante la competencias sentí dolor e incomodidad, traté de no pensar en eso y se logró el diploma, que no es tan fácil quedar entre las ocho mejores del mundo. Aunque quedó ese sabor amargo de que, si no hubiera pasado la lesión, la realidad hubiera sido otra. Pero Dios sabe porqué hace las cosas”, dijo Yusleidy.

La deportista afirmó que mantiene sus ganas de continuar y clasificar para los Juegos Olímpicos de París 2024. En esa cita buscará mejorar lo ocurrido en Tokio 2020.

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Otro de los sueños de la atleta venezolana es poder estudiar Fisioterapia que está ligado a la Medicina, una de sus pasiones. También está ligado al deporte por lo que puede ser de ayuda a los atletas en un futuro.

Motivar a las siguientes generaciones

Yusleidy Figueroa
Foto: Víctor Salazar

Luego de la mejor participación de Venezuela en la historia de los Juegos Olímpicos con una medalla de oro y tres preseas de plata, muchos niños y niñas se han acercado a Yusleidy para decirle que quieren ser como ella o practicar algún deporte. Esto la motiva para también incentivar a las futuras generaciones de atletas para que practiquen deporte.

Figueroa aseguró que a ella le gustaría contar su experiencia, lo que vivió en todo el ciclo olímpico y motivar a las personas de que con constancia y esfuerzo se puede lograr, y que aunque no es un camino fácil, con trabajo pueden hacer los sueños realidad.

Para Yusleidy si es posible sobreponerse a las adversidades y a las dificultades que se presentan para todos los atletas y deportistas, la clave, según comenta, está en no rendirse en la búsqueda de sus sueños, y así como ella una niña de Antímano, Caracas, que llegó y ganó un diploma olímpico en los Juegos Olímpicos.

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