• La falta de personal médico y la carencia de dotación de insumos son algunas de las causas que han generado el deterioro de los centros de atención primaria en las comunidades alejadas de Puerto Ayacucho. Una situación que ha vulnerado el derecho a la salud de los pueblos indígenas que habitan estas zonas. Foto: Madelen Simó

Con más de 20 años de servicio en el sector salud, el enfermero Lino Ruiz se encarga de mantener en pie el ambulatorio de Caño Grulla, comunidad del pueblo uwottüja, ubicada en el municipio Autana del estado Amazonas. 

La infraestructura se observa en buen estado, debido a que no ha sufrido el desmantelamiento como otros ambulatorios. Y eso resulta imposible para una comunidad como Caño Grulla, a la cual se puede acceder por vía fluvial navegando río arriba por el Orinoco, por más de cuatro horas en bongo, partiendo desde el puerto de Morganito. Pero esa misma complejidad que mantiene a esta comunidad alejada de la delincuencia, también es la que mantiene a este ambulatorio carente de insumos médicos para atender emergencias. La falta de combustible es la causa común que argumentan los gobernantes y algunos pobladores para justificar la deficiencia en la que se encuentran muchos de los centros de atención primaria en las comunidades indígenas. 

En el estado Amazonas confluyen 20 pueblos indígenas. De allí que gran parte de los centros de atención primaria de sus siete municipios atienden a esta población. Además, a seis de los siete municipios únicamente se puede acceder por la vía fluvial y aérea. El equipo de El Diario solo pudo llegar al municipio Autana, uno de los más cercanos al de Atures, donde se ubica Puerto Ayacucho capital del estado. En este municipio se pudo conocer la realidad del ambulatorio de Caño Grulla y de Isla del Carmen de Ratón, capital del municipio de Autana. Ambos son clasificados como centros de atención tipo II, es decir que deben incluir personal médico y enfermero, pero esto no ocurre, además no cuentan con medicamentos y en el caso de Caño Grulla, ni siquiera tiene electricidad para la atención ni una planta eléctrica que funcione para ello.  

Abandono y necesidad se reflejan en los ambulatorios de Amazonas
Sin medicinas están la mayoría de los centros de atención primaria en las comunidades | Foto: Madelen Simó

Ahora bien, en el municipio Atures existen un total de “45 consultorios de las Redes de Atención Primaria de Salud, entre los tipos I y II”, distribuidos entre el casco central de Puerto Ayacucho y los ejes carretero norte, sur y sureste, según precisó el doctor José Colmenares, jefe de la oficina de Redes y Servicios de la Dirección Regional de Salud. No obstante, no todos estos ambulatorios están operativos en su totalidad por diversas razones, que el propio doctor Colmenares explicó para El Diario.  

Es notorio el déficit de profesionales que tenemos y lo otro es la carencia de los servicios, en el sentido que desde Puerto Ayacucho hasta Samariapo cobran 15 mil o 20 mil pesos (colombianos). Ese profesional cobra en bolívares, le queda difícil por el transporte, el tema permanencia, alimentación en la comunidad”, detalló.

Colmenares insistió que desde la Dirección Regional de Salud Amazonas se esfuerzan por atender a las comunidades alejadas de la zona urbana, pero la logística es complicada. “Realizamos jornadas programadas, pero no se llevan a cabalidad con operativos cada 15 días, un mes o dos meses, lo hacemos cuando disponemos del recurso. Tenemos el personal humano, pero hay que llevar odontología, medicina general, inmunizaciones. A veces por el tema de combustible o de insumos, se nos alargan los periodos de entrada a las comunidades”, señaló.

Sin salud para los indígenas 

Un trabajo presentado por Provea en julio de 2021 aseguró que “ni la Misión Guaicapuro, que presuntamente se propuso dignificar a los pueblos indígenas, ni la Misión Barrio Tricolor, que llevaría la salud a los más vulnerables, han logrado producir mejoras en la atención de salud de los 20 pueblos indígenas que habitan en el estado Amazonas”. De acuerdo a esta afirmación, pareciera que los objetivos de esas misiones quedaron solo en promesas, a las que ya los pueblos indígenas no creen porque su realidad es otra: deterioro constante en sus condiciones de vida y dificultad para acceder a una atención de su salud.  

El país atraviesa por una crisis en el sector salud y los gobernantes atribuyen esta grave situación al bloqueo y las sanciones que tiene Venezuela. Mientras eso ocurre, en las regiones la precariedad de los servicios médicos es mayor, como es el caso de Amazonas y las comunidades indígenas presentes en esta zona.

Si un indígena de alguna comunidad del eje carretero sur, como Coromoto o Rueda, presenta una situación de salud que amerita una atención inmediata, es poco probable que pueda tenerla y corre el riesgo de que su situación empeore. En este sentido, muchos han recurrido a la medicina tradicional, otros buscan la forma de trasladarse hasta Puerto Ayacucho para recibir atención en el Hospital José Gregorio Hernández, que pudiera tener algunos servicios funcionando y a veces cuenta con medicinas, bien sea del área de salud o de la red de apoyo Médicos Sin Fronteras.

 

Pero en realidad, en el estado Amazonas no existe un centro de salud bien equipado, público o privado, que cuente con médicos especialistas en diversas áreas. Esto sumado a que no todos los ambulatorios están operativos, deja un panorama bastante sombrío para las comunidades indígenas del sur del país. 

El artículo 122 de la Constitución Bolivariana de Venezuela establece: “los pueblos indígenas tienen derecho a una salud integral que considere sus prácticas y cultura”. Sin embargo, este derecho está siendo violentado, así como otros derechos humanos que afectan directamente al indígena. 

Abandono y necesidad se reflejan en los ambulatorios de Amazonas
Sala de parto del ambulatorio Caño Grulla | Foto: Madelen Simó 

La red ambulatoria de Amazonas tiene años presentando deficiencias, como la falta de medicamentos y la falla logística de combustible, lanchas y motores fuera de borda. Así como un presupuesto ordenado para el funcionamiento de programas fundamentales como el control y seguimiento de la malaria. 

El propio jefe de la cartera de salud regional, doctor José Ramón Moreno, reconoció en el año 2019 el mal estado del sistema de salud en Amazonas, según declaraciones que ofreció en aquel entonces a medios de comunicación de la entidad. 

La crisis económica provocó el desmantelamiento del sistema de salud, ya que quienes atendían los ambulatorios en las comunidades y en el interior del estado, optaron por irse a otros países como Colombia, a trabajar por un mejor salario”, explicó.

Por ello, Moreno propuso como solución que el personal que atienda los ambulatorios sea de las propias comunidades. 

La realidad 

El jefe de la oficina de Redes y Servicios de la Dirección Regional de Salud indicó que muchas de las fallas en los ambulatorios responden a temas de infraestructura, debido a que algunos han sido desmantelados y “no disponen del mobiliario para dotarlo nuevamente. Hay otros donde hay infraestructura, pero no tenemos personal”, destacó. 

Sin poder precisar cuántos ambulatorios están operativos, Colmenares se atrevió a afirmar que por el eje carretero norte están habilitados casi el 100 %. “Tenemos médicos en Albarical, Puente Parueña, Agua Linda, El Gigante, Palmar de Galipero. Próximamente vamos a tener habilitado Gambú Lucera, y en Pavoni y Limón de Parueña tenemos enfermeros”, indicó. 

En el sureste, Colmenares aseguró que existen médicos en Las Pavas y en La Reforma. Mientras que en Gavilán y en Alto Cataniapo hay enfermeros. “Por el sur, hay médicos asignados en Samariapo, y en Platanillal había un médico que es de la comunidad, en Coromoto tenemos dos médicos, en Paria Grande tenemos enfermero, en Agua Blanca tenemos una microcopista y un técnico, en Rueda un enfermero y en Sabanita de Cataniapo, que es saliendo de Puerto Ayacucho, tenemos un médico, un odontólogo y su enfermero”. 

Cuestión de política

En cuanto a la infraestructura, la mayoría de los ambulatorios presentan fallas en el techo, la cerca perimetral y el servicio de agua. Pero este no es el caso del Centro de Atención Primaria de Platanillal, que quedó como una “tacita de plata” luego de las reparaciones que se hicieron a través de una ONG de ayuda humanitaria. 

Infraestructura renovada del ambulatorio de Platanillal | Foto: Madelen Simó

Y es precisamente esa intervención lo que pareciera molestar a los entes de poder, según refieren algunos pobladores de la comunidad de Platanillal, quienes no se explican por qué continúan las fallas en el suministro de insumos médicos si no es una localidad ubicada tan lejos de Puerto Ayacucho. Además, cuenta con un médico que vive en la propia comunidad. Por lo que tendría todo para estar operativo al 100 %, pero ocurre todo lo contrario. 

El promotor del pueblo jivi, Andry Sarmiento, habitante de la comunidad de Platanillal, dijo en un reporte de Provea que “las autoridades no se han preocupado por garantizar a la población originaria el derecho a la salud, tampoco dejan que organizaciones no gubernamentales doten, reparen o construyan ambulatorios, se oponen a ello”.  

Ante la adversidad 

El 10 de diciembre de 2012 se remodeló el ambulatorio de Caño Grulla. Lo que era una escuela se convirtió en un nuevo centro de atención para la comunidad uwottüja. Tiene un mobiliario para medicina general, pediatría, y una sala de parto, pero lamentablemente desde el año 2014 no cuenta con médicos, solo está el enfermero Lino, quien está cerca de la jubilación. 

Este hombre llegó hace 30 años desde la localidad de Pendare, también del municipio Autana, hasta Caño Grulla. En el año 2000 partió hacia Puerto Ayacucho para realizar sus estudios de enfermería. Después de 10 años de atender solo en el ambulatorio, en 2010 llegaron los primeros médicos integrales, quienes en gran parte venían de Colombia a realizar sus estudios en Venezuela, según contó Lino Ruiz a El Diario. 

Pero desde hace siete años no cuentan con médicos en el centro de atención clasificado como tipo II. Sin embargo, Lino resiste y esperará el tiempo necesario para que alguien lo supla en el servicio que presta. Está consciente de que no puede dejar a la comunidad sin la atención de algún personal médico. Por ello, reveló que la comunidad envió un informe al centro de formación en Puerto Ayacucho, para que dos jóvenes de esta localidad puedan realizar estudios de medicina simplificada, lo cual dura un año. 

Abandono y necesidad se reflejan en los ambulatorios de Amazonas
Enfermero Lino Ruiz | Foto: Madelen Simó

Durante sus años de servicio, Lino aprendió a atender pacientes con quemaduras sencillas, cortadas que requieren sutura, fracturas que necesitan yeso; también sabe identificar los cuadros de diarrea y posible amebiasis, así como también aprendió a manejar un microscopio para las pruebas de paludismo. Lo delicado es que para muchas de estas emergencias no tiene los medicamentos para tratarlos y los pobladores buscan de qué manera hacerlo con medicina tradicional. Por ejemplo, en el caso del paludismo (malaria), para la última semana de octubre, no contaba con el tratamiento médico ni con las pruebas rápidas. Además, el bombillo del microscopio se dañó y desde la Dirección Regional de Salud le informaron que no podían enviar un repuesto para ponerlo operativo.  

A pesar de estas adversidades, Lino cree que puede brindar sus conocimientos y atenciones a los miembros de su pueblo indígena, a quienes tanta falta les hace. 

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