Dentro de los emprendimientos siempre estamos pensando en los objetivos de ventas y productividad, pero muchas veces nos olvidamos del cliente interno, los colaboradores y de tener una estructura clara sobre propósitos conjuntos.

La cultura empresarial es la posibilidad de estar al mismo nivel con muchas personas que tienen habilidades complementarias en donde obviamente estamos todos alineados pero firmes sobre los valores de la empresa, enfocando hacia donde nos dirigiremos los próximos 10 años. 

Hoy la cultura de trabajo es contenernos y no controlarnos. Es poder complementarnos y apoyarnos en el término de cómo se necesita al otro, cómo hago yo para acompañarlo, para que cumpla o supere sus objetivos, en un espacio en el que cada uno tiene objetivos. 

La cultura organizacional o empresarial implica un órgano vivo lleno de energía, que potencia a los seres que conforman una empresa, los hace crecer y les otorga una compensación.

Si bien no es un concepto estático, en general la cultura empresarial contiene estos elementos:

Propósito:

La experiencia me ha enseñado a no confiar en proyectos que no tienen un propósito claro y que vaya con mis propios propósitos y principios.

El propósito es una de las grandes claves de la cultura empresarial que construyamos. Es muy probable que los clientes elijan y recuerden empresas con propósito.

ValoresCo:

Nuestros valores, nuestra forma de tratar a la audiencia, la consideración o no que tengamos con ellos, habla de nuestros Valores.

Personalmente creo que estamos viviendo un gran cambio de paradigma empresarial y se impone la creación y desarrollo de un ecosistema emprendedor, que involucre a todos los actores empresariales con la finalidad de COlaborar, COmpartir, COnectar, COmplementar entre todos.

Equipo de trabajo:

Son los encargados de colaborar con nosotros en nuestro proyecto, parte fundamental de la creación de la cultura empresarial.

Por esto, es importante a la hora de elegir nuestro equipo conocernos y saber que todos estamos comprometidos en el crecimiento.

Estructura:

Dar una estructura a nuestra empresa, proyección, utilización de métricas, para poder transitar el camino sobre bases sólidas que nos acompañen.

Si bien existen muchos más elementos que se pueden incluir dentro de los elementos de la cultura empresarial, considero que estos cuatro son los principales y los que no deben omitirse a la hora de pensar en nuestra cultura empresarial.

Si tienes en tu empresa una cultura empresarial positiva, te felicito porque es algo importantísimo para progresar día a día con tu equipo. Estos son algunos de los beneficios de tener una cultura empresarial positiva:

Reclutamiento: Una cultura empresarial sólida es una de las mejores formas de atraer empleados potenciales ya que le da a la empresa una ventaja competitiva. Las personas quieren trabajar para empresas con una buena reputación de empleados anteriores y actuales. Una empresa con una cultura positiva atraerá el tipo de talento

Fidelización de empleados: También ayudará a retener a los mejores talentos porque fomenta el sentido de lealtad de los empleados. Es mucho más probable que los empleados se queden con su empleador actual cuando sienten que los tratan bien, se sienten bien y disfrutan de ir a trabajar todos los días.

Colaboración: Una cultura positiva facilita la interacción social, el trabajo en equipo y la comunicación abierta. Esta colaboración da lugar a resultados sorprendentes donde todo el equipo se articula en pos de un objetivo mayor.

Desempeño laboral: Las culturas empresariales sólidas se relacionan con tasas más altas de productividad. Se debe principalmente a que los empleados tienden a estar más motivados y dedicados a los empleadores que invierten en su bienestar y felicidad.

¡Abrazo emprendedor!

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