• La autora venezolana, radicada en Miami, publicó su primera novela, Casa Ananda. El libro, inspirado de su experiencia recorriendo el camino de Santiago de Compostela, parte de la ficción para narrar diferentes historias de vida recogidas por la autora

Para Mary Vivas, la felicidad es un camino, más específicamente, el Camino de Santiago de Compostela, que recorre todo el norte de España hasta la catedral dedicada Santiago el Mayor en Galicia. Aquella ruta de peregrinación cristiana atrae desde la Edad Media a cientos de caminantes, y actualmente se ha convertido tanto en destino turístico de aventura, como en viaje espiritual para devotos de diversas religiones.

En su libro Casa Ananda, Vivas hace una oda al Camino de Santiago y las historias que recoge en su transitar. La escritora venezolana-estadounidense debutó con su primera novela luego de publicar en 2018 Mis gordas memorias gordas, una serie anécdotas personales en las que narra su lucha contra la obesidad y su proceso de transición hacia una vida sana.

Al igual que en su libro anterior, la autora recurrió a la autoedición para publicar, con una primera edición de Massiel Álvarez y edición completa por Joaquín Pereira. Actualmente está a la venta en Caracas en las librerías El Buscón, Kalathos y Sopa de Letras. También está disponible en Amazon en formato digital, y próximamente como audiolibro.

La magia de la ruta

Mary Vivas nació en Miami, Florida, en 1960, aunque pasó su infancia y juventud en Venezuela. Entre las playas de Caraballeda, en el estado Vargas, y una Caracas para entonces moderna y cosmopolita. En 1985, tras graduarse de Publicidad, volvió a Estados Unidos, donde reside en la actualidad. En entrevista para El Diario, cuenta que la llegada no fue sencilla, por lo que tuvo que retrasar sus planes de ser escritora. “Como todo migrante, tuve que hacer de todo: trabajé en bancos, tuve a mis hijos y tuve que dividir mi vida de madre, ama de casa y trabajadora”, indica. 

En 2016 realizó el Camino de Santiago y fue como una revelación para ella. Afirma que en la medida que avanzaba por sus linderos y se encontraba con otros peregrinos, hacía el ejercicio de imaginar sus historias. Dependiendo de sus caras, les inventaba un trasfondo y sus motivaciones para hacer el camino, lo que luego se convirtió en el borrador de sus futuros personajes. “Cuando tuve esas historias en un boceto, fue cuando disfruté entrando por el portón azul de Casa Ananda, me reuní con cada una de ellas. Las fui entrelazando y abrí esta posada imaginaria donde cada uno iba a contarlas”, reseña.

Explica que en su vida hubo un antes y después de hacer la peregrinación. De la conexión que dice haber tenido con el camino, sintió la inspiración de dejar un testimonio de esa experiencia, de compartirla con todas las personas que aún no viajan hasta allá.  Por ese motivo, al regresar a su hogar comenzó a escribir Casa Ananda.

Es una fuerza espiritual a la que cedes en cada paso que das. Te envuelves en una magia tan especial que llegas a tener una conexión muy particular contigo misma. Vives experiencias que, por lo menos en mi caso, me ensañaron a vivir más sencillo. Con poco uno puede vivir feliz. El Camino de Santiago es como la vida misma: cuando crees que tienes todo controlado, te consigues con algo inesperado, un trecho que tienes que bajar con cuidado, o una montaña inmensa y dudas si debes continuar”, relata.

La posada de las historias

Foto: Cortesía

Casa Ananda trata de la historia de Jossie, una mujer que tras la muerte de su abuelo, hereda una posada en el Camino de Santiago. A pesar de que al principio solo va con la intención de venderla, pronto se topa con diferentes personajes que, a través de sus historias de vida, le hacen pensar que existe una magia dentro de la casa, a la vez que ella misma encuentra su lugar y propósito.

Aunque resalta que hay una gran cantidad de posadas de ensueño a lo largo de la ruta, Vivas aclara que Casa Ananda no está basada en ningún local en específico. Igualmente, la protagonista es un reflejo de la misma autora, además de un collage de rasgos tanto propios como de seres cercanos. Por ejemplo, el nombre de Jossie corresponde a su nieta mayor, mientras que otros personajes también comparten el nombre de varios de sus familiares. No obstante, gran parte de su personalidad recae en lo que Vivas percibe de su entorno.

“Cada uno de los personajes tiene algo mío, o por lo menos tiene algo que puedo haber leído o sentido, porque aunque son historias ficticias, muchas tienen realidades”, acota.

Conexión espiritual

Los viajes hacia la tumba del apóstol Santiago en Compostela empezaron de forma espontánea en el siglo IX. Desde entonces, los peregrinos siguen esa ruta, a pesar de las modificaciones que ha tenido a lo largo de los siglos, como un instinto primario, el llamado de una fuerza superior que los atrae.

“A los siete días Dios se sentó a descansar en el camino de Santiago. Es una magia lo que envuelve”, destaca Vivas. Sin embargo, enfatiza que la senda no solo es realizada por creyentes del cristianismo, sino también por gurús y personas de fuerte espiritualidad de otras religiones. Incluso por personas que, sin ser devotos, buscan en sus pasos un cambio en sus vidas.

Aunque al principio confiesa que tuvo miedo de no sentir la conexión que todos los viajeros aseguran que existe, una vez en la vía pudo experimentarlo. Declara que esa energía se manifestó en ella como un mensaje. La revelación de girar el timón hacia su vocación como escritora. “Todo lo que recibí del camino fueron mensajes, y creo que uno fue escribir sobre el camino. Para que las personas que no han podido ir lo disfruten y tengan la esencia, que fue lo que hice con Casa Ananda. Transmitir con letras la energía que tiene”, apunta.

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—La espiritualidad está muy presente en su libro, no solo abordada desde la perspectiva cristiana, sino también muy vívida en personajes que buscan su propia felicidad bajo diferentes dogmas. Bajo esa línea, ¿cree que existe más de una manera de conectarse con esa consciencia superior?

—Todos tenemos esa conexión, pero considero que en el camino nos dispersamos y vamos buscando lógicas a cosas que no la tienen, como los sentimientos o las energías. Hay una energía que no la puedes palpar, pero sí la sientes. Hay muchísimas maneras de conectarte con tu consciencia y con un ser superior, y por lo menos en mi caso yo siento que el orar es hablar con ese ser que tengamos cada uno de nosotros. Sé que existe, porque lo que vivimos cada día es algo milagroso, es una bendición ver salir de un gusano una mariposa o un amanecer. Yo creo que sí hay un ser superior que ha hecho todo eso por nosotros, lo que pasa es que el ser humano se dispersa, pero cada quien en la medida que pasan los años va cayendo en cuenta de que tenemos que ubicarnos y tener presente que hay algo más allá que nos hace vivir, buscar la esperanza de ser felices sobre todo. 

Camino de perseverancia

Foto: Cortesía

Desde joven, Vivas fue marcada por obras como La casa de los espíritus de Isabel Allende, o el realismo mágico de Gabriel García Márquez. De ser una ávida lectora, se propuso el sueño de algún día unirse a sus ídolos en el oficio de escritor. Por ese motivo, aunque siguió con su vida y logró puestos importantes como administradora y agente inmobiliaria, nunca dejó de escribir ni de anotar sus ideas para futuros libros.

“Yo no tenía las técnicas para escribir, yo pensé que uno escribía como hablaba y no es así. Conseguí una persona que editaba libros y me pareció que eso era otro mundo diferente. Pensaba que tenía que contactar con una editorial, que no lo podía hacer de forma independiente, y para mí fue todo nuevo”, cuenta.

Tras tener la revelación en el Camino de Santiago y conocer a su editor en 2018, se animó a publicar Mis gordas memorias gordas, al ser un libro que ya tenía escrito desde hace 17 años. Ahora, a sus 61 años de edad, siente que su única responsabilidad ahora es la literatura. Todas las mañanas se sienta en su estudio, que es un autobús escolar remodelado en el patio de casa, y se dedica por completo a escribir. Casa Ananda fue un segundo paso, y para 2022 tiene previsto publicar su tercer libro, El retorno de Adonalís, una novela romántica ambientada “en un país que se cae a pedazos”.

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—Muchos jóvenes suelen frustrarse al no conseguir publicar a cierta edad, creyendo que ya se les pasó el tren. ¿Qué mensaje tiene para ellos?

—Que nunca es tarde. Yo soñé toda mi vida con ser escritora y ahora toda mi familia y amigos me dicen ‘lo lograste’. Todavía no soy una profesional, porque tengo entendido que cuando vives de esto es porque ya eres consagrado, pero me considero satisfecha. Estoy feliz porque lo he logrado. No deben nunca abandonar sus sueños, quizás no se den en el momento que uno quiere, pero ocurren en el momento perfecto. Si dejas la esperanza es porque realmente no lo sientes, no lo crees; y si de verdad lo crees, lo ves. Yo me idealizaba con mis libros y firmándolos. Qué iba a pensar yo que de verdad los presentaría en Colombia o que estarán en los estantes de mi amada Venezuela.

También resalta que es importante la disciplina y la constante formación. Vivas asegura que siempre realiza talleres de narrativa, e incluso de poesía, aunque no se dedique a ese género. Para ella, lo importante es tener visualizado el camino, y seguir andando hasta llegar al horizonte. 

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