• Más de 454 tortugas gigantes fueron analizadas en un estudio que realizó un grupo de expertos integrados por científicos de varias partes del mundo

La Fundación Charles Darwin (FCD) informó sobre el descubrimiento de cuatro nuevos virus en las tortugas terrestres del archipiélago ecuatoriano Galápagos. El estudio demuestra que varias especies de tortugas gigantes que habitan en las diferentes islas de la zona portan dos tipos de herpesvirus y dos de adenovirus.

Estas dos familias virales son conocidas por causar enfermedad y mortalidad en tortugas y reptiles alrededor del mundo. Los resultados fueron verificados a través de la recolección de hisopados de los ojos, la boca y la cloaca para luego analizarlos mediante técnicas moleculares de PCR.

Galápagos Patrimonio Natural. La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró en 1978 Patrimonio Natural de la Humanidad al archipiélago, que está ubicado al oeste de las costas continentales de Ecuador. Por su rica biodiversidad es considerado un laboratorio natural que permitió al científico inglés Charles Darwin desarrollar su teoría sobre la evolución y selección natural de las especies.

En la investigación participaron científicos y científicas de la Fundación Charles Darwin, del Instituto de Medicina de la Conservación del Zoológico de Saint Louis (ICM, por sus siglas en inglés), del Centro de Investigación en Sanidad Animal (INIA-CISA), de la Universidad Complutense (UCM) y de la Universidad Europea de Madrid, en conjunto con la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG).

«Las enfermedades infecciosas son una causa de mortalidad en tortugas terrestres y marinas a nivel mundial, pero hasta la fecha no se había realizado ningún estudio para buscar estos agentes en las tortugas gigantes de Galápagos», explicó Nieto Claudín, autora principal de la investigación, estudiante de doctorado e investigadora de ICM y FCD.

Relación de las bacterias en las tortugas con la presencia de humanos en las islas

Fueron analizadas muestras de 454 tortugas gigantes. Los especialistas buscaron cuatro agentes infecciosos: herpesvirus, adenovirus, micoplasmosis y ranavirus. Estas enfermedades son las que tienen más presencia en la salud de diferentes especies de tortugas. 

Imagen referencial de una tortuga gigante en Galápagos

Los agentes herpesvirus y adenovirus fueron los que mostraron resultados positivos en las tortugas. Sin embargo, no todas las especies de tortuga que fueron analizadas dieron positivo.

En la pequeña y deshabitada isla de Española, por ejemplo, no se detectó la presencia de ningún virus, mientras que en Santa Cruz, la isla con mayor población humana del archipiélago, se encontraron tanto herpes como adenovirus.

Las tortugas gigantes actúan como especies centinelas de la salud de los ecosistemas y este descubrimiento pone en evidencia la necesidad de realizar estudios exhaustivos para describir los agentes infecciosos que están presentes en la fauna de Galápagos», indicó Claudín.

En otro estudio previo que realizó el mismo equipo de especialistas, se describió cómo las actividades humanas favorecen la presencia de bacterias resistentes a los antibióticos en las tortugas de Galápagos. 

Sharon L. Deem, Directora del ICM y supervisora de este estudio señaló que: «En la era del covid-19 es más evidente que nunca la importancia de realizar estudios» relacionados con la salud de la fauna silvestre en diferentes partes de mundo para detectar a tiempo enfermedades nuevas o emergentes que puedan comprometer la salud humana y animal. 

Más del 70% de las enfermedades que afectan a los seres humanos son compartidas con los animales domésticos y silvestres, de manera que al atender la salud animal e investigar posibles nuevas enfermedades, estamos también atendiendo potenciales amenazas para la salud de las personas», agregó Fernando Esperón, cosupervisor del proyecto y profesor de la Universidad Europea de Madrid.
Imagen referencial de una tortuga gigante en Galápagos

Un plan de vigilancia epidemiológica 

La Fundación Charles Darwin aclaró que, al contrario de lo que podría pensarse, descubrir nuevos virus no es algo negativo. La institución aseguró que estos virus han evolucionado con sus hospedadores (las tortugas) a lo largo del tiempo.

“Los virus endémicos que han evolucionado con una especie en particular no suelen causar enfermedad en esos animales, a no ser que el virus se transmita a otra especie diferente o que los animales portadores experimenten algún tipo de situación estresante que pueda afectar a su sistema inmunológico”, explica la doctora Deem.

Por ello los especialistas apuestan a continuar analizando la presencia de estos virus en otras especies de tortuga gigante para determinar con precisión el impacto que puede tener en el bienestar de estas especies y en su supervivencia. Las investigaciones también pueden establecer si algunas tortugas podrían estar “libres” de estos virus o ser más susceptibles a un posible contagio. 

La FCD argumentó que la información arrojada por el estudio va a permitir que los científicos puedan realizar recomendaciones a las diferentes instituciones encargadas del manejo y reintroducción de las especies. El objetivo es crear planes de vigilancia epidemiológica que eviten la movilización de virus entre las distintas islas y poblaciones de reptiles.

Imagen referencial de una tortuga gigante en Galápagos

Más de la mitad de las especies de tortugas en el mundo están en peligro de extinción

Un grupo de 51 expertos mundiales en tortugas publicó a finales de 2020, un artículo en Current Biology sobre los riesgos de extinción a los que se enfrentan las diferentes especies de tortugas. 

Entre las amenazas están el comercio de mascotas, el consumo excesivo de tortugas como alimento y medicina, la pérdida de hábitat, la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático.

De las 360 especies de tortugas conocidas actualmente, 187 están amenazadas, de acuerdo con los criterios de la Lista Roja de la International Union for the Conservation of Nature (IUCN) reseñados en el artículo. De esas, 127 están en peligro o en peligro crítico. Muchas de ellas podrían extinguirse este siglo.

Las personas también tienen un papel importante a la hora de garantizar la supervivencia de las tortugas en todo el mundo. Por ello, los especialistas recomiendan en el artículo publicado que hay que ser conscientes de los riesgos que conlleva el comercio de mascotas, para comida y para medicinas. Además advierten que hay que mantener a los perros vigilados en los hábitats importantes para las tortugas y no introducir vehículos todoterreno en playas delicadas y zonas de desierto donde las tortugas circulan y anidan.

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