• La oposición francesa frenó la discusión de una ley para aprobar el pasaporte de vacunación luego de las declaraciones del mandatario. Desde la extrema izquierda a la extrema derecha, aprovecharon para atizar contra el presidente a pocos meses de las elecciones presidenciales que se realizarán en abril. Foto principal: EFE

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, abrió fuego contra las personas no vacunadas en ese país. Para combatir la pandemia del covid-19, dijo, su estrategia será “fastidiarle” o “joderle” –como se traduce la palabra emmerder– la vida a los que siguen resistiéndose a ponerse las dosis para protegerse y cuidar a los demás. Las declaraciones al diario Le Parisien fueron una auténtica revolución para su gobierno: la sesión parlamentaria que discutía de emergencia la ley para aprobar el pasaporte de vacunación fue suspendida una vez más y, en el año de elecciones presidenciales, los candidatos aprovecharon para atizar contra Macron.

“Yo no estoy a favor de joder (emmerder) a los franceses. Me quejo todo el día cuando la Administración lo hace. Pero bueno, a los no vacunados sí que tengo muchas ganas de joderlos. Y vamos a seguir haciéndolo hasta el final. Esa es la estrategia. No voy a meterlos en prisión, y no los voy a vacunar por la fuerza. Pero hay que decirles: a partir del 15 de enero, ya no podréis ir a un restaurante, no podréis tomar una copa ni ir al teatro, no podréis ir al cine…”, explicó el mandatario.

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Macron se refirió de esa forma al proyecto de ley que está en discusión en el Parlamento de Francia. La intención es que, a mediados de enero, el actual pasaporte del covid-19, que permite el acceso a lugares públicos cerrados mostrando la vacunación completa o un test negativo, pase a ser un pasaporte de vacunación. De esta forma, los franceses mayores de 12 años de edad sin vacunar no podrían ir a esos espacios a pesar de tener un resultado negativo.

Los no vacunados, según Macron, “son una minoría muy pequeña que se resiste”. De acuerdo con datos del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, un 73.3 % de los franceses han recibido la pauta completa de vacunación. Eso quiere decir que al menos unos cinco millones de personas siguen negándose a la vacunación contra el covid-19. “¿Cómo los reducimos? Los reducimos, y lamento decirlo así, fastidiándolos aún más”, insistió el presidente.

Las declaraciones del mandatario francés, además, llegan en medio de un pico de contagios en el país, con más de 270.000 casos en 24 horas.

Frenan la votación

Foto referencial del Congreso en Versalles | EFE

La controversia ocasionó la suspensión de la sesión poco después de la medianoche del martes 4 de enero. El conservador Marc Le Fur (Los Republicanos) anunció el levantamiento de la sesión al considerar que no se daban las condiciones “para un trabajo sereno”.

Los diputados argumentan que deben revisar un texto de ley que busca “fastidiar” a parte de los franceses. “Un presidente no puede realizar el tipo de declaraciones que ha realizado”, dijo Christian Jaboc, presidente del grupo parlamentario conservador de Los Republicanos. “No puedo respaldar un texto que busca fastidiar a los franceses”, agregó. El diputado y candidato presidencial comunista, Fabien Roussel, fue en la misma línea: “Queremos saber si estamos aquí para enmendar un texto de ley que busca joder a los no vacunados”.

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La sesión debería retomarse el miércoles 5 de enero, aunque las declaraciones de Macron plantean una nueva brecha que pudiera tener cálculos políticos y electorales. El retraso de la discusión en el Parlamento pone en peligro la agenda del gobierno, que aspiraba a empezar a aplicar las nuevas normas el 15 de enero.

Aprovechan el traspié

Las intenciones de “fastidiar” o de “joder” de Macron a los no vacunados desataron una ola de críticas de la oposición, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, que puso al emmerder como centro del debate político francés, en un año en el que están previstas las elecciones presidenciales. Macron, vale destacar, es el gran candidato a vencer, no solo por ocupar la Presidencia, sino porque todas las encuestas lo sitúan en el primer lugar, con un 26 % de las preferencias, muy lejos del 16 % de Marine Le Pen (ultraderecha) y de Valérie Pécresse (conservadora), sus competidoras más cercanas, de acuerdo con el sondeo Les Echos.

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“Un presidente no debería decir eso”, tuiteó Le Pen. “El presidente es el garante de la cohesión nacional. Hoy es el promotor de la división nacional (…). Es una falta política y una falta moral grave en un país que él ha continuado fracturando”, declaró después desde la Asamblea Nacional, donde como diputada asistía a los debates sobre el pasaporte vacunal.

Eric Zemmour, también candidato ultraderechista, atizó contra Macron y aseguró que no permitirá que “joda” a los ciudadanos. “Presidente, yo dejaré de joder a los franceses. El presidente saliente habla abiertamente de joder a una categoría de franceses”, tuiteó.

Pero las críticas fueron de todo el espectro político. Desde el entorno de Pécresse según la cadena BFMTV, creen que el presidente “divide cuando el país nunca ha estado tan fracturado”; la socialista Anne Hidalgo apeló a la ironía y contrastó las declaraciones del presidente con su promesa de “Reunir a Francia”; mientras que el ultraizquierdista Jean-Luc Mélenchon dijo “mientras que la OMS aboga por ‘convencer más que obligar”, para Macron se trata de “fastidiar ante todo. Desolador”, lamentó. Este último también se opuso abiertamente al pasaporte sanitario, al considerarlo “un castigo colectivo contra la libertad individual”.

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