• Tres hombres recuperaron la movilidad en la parte inferior de sus cuerpos luego de someterse a un procedimiento quirúrgico experimental en Suiza. Les implantaron una serie de electrodos que estimula la médula espinal e imita los impulsos nerviosos del cerebro, permitiendo tener nuevamente control de esos músculos. Foto: Cortesía EPFL

Para Michel Rocatti, la expectativa de una vida sumida a una cama o silla de ruedas quedó en el pasado. Un accidente de motocicleta lo dejó parapléjico tras sufrir una grave lesión en su médula espinal; sin embargo, desde finales de 2021, pudo ser visto caminando nuevamente con apoyo de una andadera. Es uno de los tres pacientes que recuperaron la movilidad de la parte inferior de su cuerpo, gracias a una intervención quirúrgica experimental desarrollada en Suiza.

“Un día después de empezar a practicar vi que mis piernas se movían otra vez; fue una emoción muy intensa”, declaró en una rueda de prensa, recogida por el diario español El País.

Esto es el resultado de una investigación de tres décadas consolidada por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). El equipo liderado por el neurocientífico Grégoire Courtine y la neurocirujana Jocelyne Bloch. Ya en 2014 habían hecho las primeras pruebas en ratones y luego en simios. En 2018, David Mzee, de 20 años de edad, se convirtió en la primera persona en volver a caminar bajo la técnica de Courtine y Bloch.

¿Cómo funciona?

Recientemente se publicó en la revista Nature Medicine el artículo “La neuromodulación de la médula espinal restaura rápidamente las funciones motoras del tronco y las piernas después de una parálisis completa”, con el resultado de las investigaciones del equipo científico. La técnica desarrollada es la Estimulación Eléctrica Epidural (EES, por sus siglas en inglés), la cual consiste en recrear los pulsos eléctricos enviados desde el cerebro a los músculos para dar la orden de movimiento.

Con una lesión traumática en la médula espinal, no solo se pierden las capacidades motoras, sino también la fuerza y sensibilidad de las extremidades al cortarse la comunicación entre el sistema nervioso periférico y el cerebro. A través de la EES se establece un puente para esos impulsos eléctricos a través de una serie de 16 electródos y cables implantados en la región lumbosacra de la columna.

Estos electrodos a su vez están conectados a una computadora con un sistema de inteligencia artificial que se encarga de producir la frecuencia precisa para enviar una orden a los nervios de los músculos. “Estimulamos la médula espinal con patrones que reproducen la forma natural que tiene el cerebro de activarla. Para ello, disponemos de una minicomputadora que el paciente puede llevar consigo y que entrega la estimulación, la ajusta y sincroniza con el movimiento en curso”, explicó Courtine en un video de la EPFL.

Capacidad inmediata

Jocelyne Bloch y Gregóine Courtine.Foto: Cortesía EPFL

Para insertar los implantes fue necesaria una intervención quirúrgica de más de cuatro horas en el Hospital Universitario de Lausana. Aun así, el proceso no presenta complicaciones y el resultado es instantáneo. “Esta tecnología es tan precisa que inmediatamente después de la cirugía puede caminar y estar de pie. Pero para usarlo al aire libre necesita venir con nosotros, entrenar y llevará más tiempo”, señaló Bloch.

Los tres pacientes de este experimento practicaron durante meses en el laboratorio, donde recibieron una terapia de rehabilitación para recuperar sus condiciones físicas. Una vez en el exterior, demostraron tener capacidad para diferentes actividades como caminar, andar en triciclo e incluso remar en una piragua. En el caso de Rocatti, tras cinco meses ya es capaz de ir por la calle sin problemas con su andadera, donde tiene el panel del computador.

“Todos los días camino alrededor de dos horas. Mi entrenamiento es mejorar la calidad de los pasos. Por ahora puedo caminar 500 metros y mi objetivo es llegar a un kilómetro para el verano. Caminar es muy importante, pero ponerse de pie puede resolver muchos problemas en una vida normal, como simplemente darme una ducha”, comenta.

Avanzando hacia el progreso

Foto: Cortesía EPFL

Hasta el momento nueve pacientes han sido operados por el equipo de Bloch y Courtine. Ambos aclaran que el tratamiento aún es experimental, pero han logrado importantes avances desde su creación. Por ejemplo, en 2018 utilizaron electrodos que estaban diseñados originalmente para tratar el dolor. Ahora, cuentan con implantes especialmente adaptados para los casos particulares de cada lesión.

“Diseñar por primera vez una tecnología específica para este nuevo uso nos permite sincronizar mejor la estimulación con el momento del movimiento, imitando las señales reales que envía el cerebro al andar”, resalta Courtine.

Además de los científicos en Suiza, otros ensayos con la EES se han realizado en pacientes con parálisis. En septiembre de 2018, Jered Chinnock, de Estados Unidos, logró caminar poco más de 100 metros sin asistencia desde su silla de ruedas, tras 25 sesiones de terapia. También recibió un implante en el espacio epidural de su columna para recibir estimulación eléctrica continua mediante electrodos. El proyecto fue desarrollado por la investigadora Kristin Zhao, en la Clínica Mayo de Minnesota. Simultáneamente, en la Universidad de Louisville, en Kentucky (Estados Unidos), la neurocirujana Susan Harkema también vio caminar a su paciente tras 85 semanas de estimulación eléctrica continua.

En la medida que logren perfeccionar su técnica para su aplicación en otros centros de salud, además de desarrollar una versión más simple y comercial del dispositivo que controla los electrodos. Su investigación, y la de muchos otros científicos en el mismo campo, es que las lesiones en la espina dorsal dejen de ser permanentes, y que miles de personas en todo el mundo puedan volver a caminar.

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