• Después de las denuncias por el mal estado de un lugar emblemático para el turismo de Amazonas, el gobierno local se animó a recuperar este espacio que sirve de sustento para las comunidades indígenas cercanas. Foto: cortesía de Josefa Herrera 

Josefa Herrera, una turista que llegó a mediados de enero de 2022 al estado Amazonas después de haberlo conocido tres años antes, quedó asombrada por el abandono de los lugares emblemáticos de esta región del país. Unos que la hacen única en medio de la precariedad en la que se vive en la frontera sur de Venezuela. 

Como “hermoso y mágico” recordaba Josefa al Tobogán de la Selva, pero lo que se encontró en esta oportunidad fue un lugar descuidado, con las palmas caídas, los bancos de cemento rotos y con mucho monte a su alrededor. Para nada era el lugar “bonito” que había visitado tiempo atrás. 

El Tobogán de la Selva está situado al extremo sur de Puerto Ayacucho, municipio Atures, específicamente por la ruta hacia Samariapo del estado Amazonas. Es una creación de la naturaleza, una gran roca formó el tobogán de manera natural, además de piscinas de agua dulce y cascadas.  

Churuatas con techos rotos fue el resultado de años de abandono. Foto: cortesía de Josefa Herrera 

Para los indígenas el Tobogán de la Selva “es de mucha limpieza espiritual”, describió a El Diario Arelis Dacosta, una mujer originaria del pueblo baré. “Para muchos es el atractivo turístico (de Amazonas), pero para nosotros tiene un sentido sagrado. Hemos aprendido a compartir esas dos visiones”.

Los habitantes de Puerto Ayacucho comentan que el lugar estuvo abandonado por tres años, hasta que a finales de enero el gobierno local comenzó los últimos trabajos de rehabilitación, con miras a que en la temporada de Carnaval esté en condiciones de recibir a los turistas. 

Falta de mantenimiento, pocos visitantes debido a las fallas en la distribución de gasolina, cierre por la pandemia y desgano de la comunidad aledaña son algunas de las razones que hicieron que el Tobogán de la Selva llegara a ese nivel de descuido.

Para las familias locales 

Arelis Dacosta es una señora de 50 años de edad y contó que desde niña acostumbraba a ir al Tobogán de la Selva cada fin de semana que podía. “Lo hacíamos para divertirnos en familia”. Pero con lo descuidado que estaba dejaron de ir.

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“Los techos de las cabañas se estaban cayendo de lo viejos que estaban, otros los habían desvalijado y todo alrededor estaba enmontado. Así es muy peligroso porque cualquier culebra o alacrán lo podía picar a uno. También hubo un tiempo en que había un sistema de transporte regional que llevaba a la gente hasta allá, pero eso ya no está y con la falta de gasolina sale muy caro ir”, precisó la mujer originaria del pueblo baré. 

Pero quienes más se beneficiaban de este espacio ancestral era la comunidad cercana de Coromoto, compuesta por indígenas jivi. Aparte de que el Tobogán de la Selva es la fuente de agua que alimenta a la comunidad, los turistas que visitaban el lugar compraban artesanía y alimentos autóctonos como mañoco (harina de yuca), casabe, catara y frutas de temporada. Es decir, este sitio turístico era una fuente productiva para la comunidad indígena con la cual podían autosustentarse. 

Áreas desvalijadas opacaron la belleza del Tobogán de la Selva. Foto: cortesía de Josefa Herrera 

Ahora que lo están arreglando, los habitantes jivi esperan que la reactivación permita un movimiento constante los fines de semana. Además, confían en que las personas de Puerto Ayacucho puedan ir con su familia y que los turistas de otras partes de Venezuela puedan volver a visitarlo. 

“Todos aquellos amigos que vienen con familiares nuestros del centro (del país) vienen al tobogán. Ellos dicen: ‘Si vas a Puerto Ayacucho y no visitas el Tobogán, es como si no hubieses ido’”, sostuvo Dacosta para El Diario. 

Hito turístico 

Deslizarse por esa laja de piedra inmensa que forma un tobogán es toda una aventura. La adrenalina llega al máximo para descender rápidamente y caer en la refrescante piscina natural. 

Este monumento amazónico cuenta con churuatas, mesas, asaderos, rutas o senderos para comunicarse con las diferentes zonas del lugar. 

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Esta es la disposición que recordaba Josefa Herrera cuando fue de visita por primera vez a Puerto Ayacucho. “El tobogán significa para mí un hito turístico en Amazonas, uno no puede venir para acá sin pasar por el Tobogán de la Selva”, indicó la turista. 

Con maquinaria debieron remover ramas y lodo para volver las aguas a la piscina natural. Foto: Cortesía

Siendo fiel a esta afirmación, Herrera decidió ir en enero al Tobogán. Aunque el lugar no estaba en condiciones para visitarlo, una familia de Puerto Ayacucho la invitó y fueron a pasar el día a pesar de que había personal trabajando en las mejoras del lugar. 

Consideró los arreglos como una iniciativa positiva. “Cuando fui estaban trabajando y vi a la gente muy entusiasmada en dejar bonito el tobogán, estaban trabajando junto con una comunidad piaroa para arreglar el espacio”, indicó.

Herrera, como otros turistas, confía en que el lugar quede “tan mágico” como era. Su recomendación para las personas cuando terminen los arreglos es que “colaboren con la limpieza, que cuiden el espacio, que dejen la basura en su lugar, que lo mantengan para disfrutar todos de este lindo espacio”. 

Ciudadanos maltratados  

Adriana González, exalcaldesa del municipio Atures en Amazonas, profesora y operadora turística, estimó que el Tobogán de la Selva “es uno de los mágicos espacios turísticos del estado”. Por ello lamenta que el lugar haya permanecido tanto tiempo en el olvido. 

Debieron fortalecerse las barandas que comunican una parte del parque con la otra. Foto: Cortesía

González atribuyó su descuido a la “ausencia de gobierno, que dejó que se destruyera por años, que no conservó lo que se venía haciendo en gestiones anteriores”. Adicional a eso, el fenómeno en la distribución de gasolina en Puerto Ayacucho que, aún con las mejoras en otras zonas del país, en el estado solo se puede aspirar a tener 40 litros de gasolina para un carro y lo mismo ocurre para los prestadores de servicio turístico.

Acá la gasolina es ‘bachaqueada’ a precio colombiano de 5.000 pesos, que viene siendo como 1,30 dólar por litro de gasolina. Es un negocio que se ha hecho una forma de vida para muchas personas en Puerto Ayacucho (…) Somos ciudadanos muy maltratados en la frontera”, detalló. 

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Esa falta de gasolina también ha contribuido a que menos personas vayan al Tobogán de la Selva y mientras menos gente va, más se descuida el lugar. Incluso, el transporte habitual para la comunidad de Coromoto también se ha vuelto muy costoso y ellos mismos se han sentido abandonados por las autoridades. 

La recuperación 

La información que ha ofrecido el gobierno de Amazonas, a través de su oficina de comunicación, deja ver los trabajos que han adelantado para cumplir una de las últimas promesas que hizo el gobernador en su campaña electoral. 

“Los trabajos de restauración del Parque de Recreación Tobogán de la Selva están bastante avanzados para recibir a los temporadistas en Carnaval, así como su nuevo concepto turístico más allá del balneario, como los senderos de información sobre el ecosistema del lugar”, aseguró el gobernador Miguel Rodríguez. 

Un letrero ya le da la bienvenida al público. Foto: Cortesía 

Añadió que el Tobogán tendrá normas y horarios. Hizo un llamado a colaborar para evitar la contaminación y mantener la limpieza e informó que la parte de arriba del Tobogán aún no estará habilitada para Carnaval.

Los amazonenses están emocionados con esta rehabilitación, pero todavía se preguntan cómo podrán ir hasta este lugar que queda a unos 30 kilómetros de Puerto Ayacucho, porque lo que aún no se ha informado es si habrá un servicio de transporte hasta el Tobogán de la Selva.

Además, para los turistas que viajan desde otras partes del país también es complejo, porque un viaje desde el centro del país por vía terrestre toma al menos 14 horas de viaje, y para asegurarlo las personas deben contar con combustible extra, porque un viaje de ese tiempo en carro puede llevarse cerca de 100 litros de gasolina. La posibilidad aérea para Puerto Ayacucho sigue siendo nula, desde hace tres años está inoperativa, incluso antes de la pandemia. 

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