• En vista de la invasión rusa a Ucrania, y temiendo ser un potencial objetivo militar, el gobierno moldavo anunció su acercamiento a Occidente para garantizar la protección de su pueblo. Una medida similar a la tomada por Georgia, país con el que comparte no solo un pasado soviético, sino también la alerta en sus regiones separatistas prorrusas

Moldavia presentó el jueves 3 de marzo de 2022 su candidatura para ingresar formalmente a la Unión Europea (UE). La presidenta de ese país, Maia Sandu, firmó la solicitud durante una ceremonia televisada en la capital, Chisinau. Esto ocurre un día después de la visita del alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, quien se reunió con Sandu para acordar un mayor apoyo europeo a los refugiados que huyen de la invasión rusa a Ucrania.

“Queremos vivir en paz, democracia y prosperidad, siendo parte del mundo libre”, declaró la presidenta. De acuerdo con la agencia EFE, la solicitud está dirigida al presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien ejerce la presidencia del Consejo de la UE. Indicó que tomó esa decisión teniendo en cuenta los cambios geopolíticos actuales, además de proteger a su pueblo ante la amenaza bélica que se cierne sobre Europa del Este. “Es una oportunidad para asegurar una vida más segura y mejor a las generaciones futuras”, dijo.

La candidatura de Moldavia también ocurre un día después de que Georgia, otro Estado cercano a Rusia, presentara su solicitud de incorporación a la UE. Por su parte, el Parlamento Europeo recientemente dio luz verde para acelerar la candidatura de Ucrania, también por petición de su presidente, Volodímir Zelenski. Los tres países en su momento formaron parte de la antigua Unión Soviética (URSS); sin embargo, actualmente buscan acercarse a Occidente ante el creciente intervencionismo militar ruso.

¿Qué se requiere para ingresar a la UE?

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Foto: Cortesía

El 28 de febrero de 2022, Zelenski solicitó formalmente la adhesión de Ucrania a la UE. “Estamos agradecidos a los socios por apoyarnos. Pero nuestro objetivo es estar con todos los europeos y ser iguales a ellos”, dijo. Aunque varios funcionarios han prometido evaluar mecanismos para acelerar su ingreso, dado el estado de emergencia en que se encuentra, la verdad es que integrarse al bloque europeo no es nada sencillo.

El primer paso es hacer la solicitud oficial al Consejo de la UE. Sin embargo, para ser considerado por la comisión encargada, el país aspirante debe cumplir una serie de requisitos, denominados “Criterios de Copenhague”. Estos se pueden resumir en una organización política que contemple una economía de mercado, así como una democracia estable y el cumplimiento del Estado de derecho. También se deben suscribir varios acuerdos y tratados internacionales en materia económica, legal y de derechos humanos. De cumplir estas condiciones, la comisión puede aprobar la solicitud e iniciar la fase de negociaciones.

La propia página web de la UE reconoce que es imposible realizar el proceso de un día para otro. En primer lugar, por las reformas que el Estado debe hacer para cumplir con los criterios de Copenhague; y en segundo, porque una vez inicie el mandato de negociación, el país deberá adaptar todas sus leyes a los estándares europeos. Esto va desde la incorporación de múltiples normas y reglamentos, hasta políticas de integración económica, como la decisión de adoptar o no al euro como moneda oficial. Estas negociaciones se realizan capítulo por capítulo, por lo que puede llevar incluso años su consolidación. Durante este período de preadhesión, la UE puede brindar asistencia financiera, técnica y administrativa para facilitar la transición.

El último país en incorporarse oficialmente a la UE fue Croacia, que completó su proceso en 2013. Actualmente hay cinco Estados que son candidatos oficiales y están en trámites para adaptarse a las legislaciones europeas. Estos son: Turquía (desde 2004), Macedonia del Norte (2005), Montenegro (2010), Serbia (2010) y Albania (2014). Otros territorios como Kosovo y Bosnia y Herzegovina también aplicaron la solicitud, pero por el momento no cumplen todos los criterios exigidos, así que se consideran candidatos potenciales.

Amenaza a la vista

Moldavia solicita incorporarse a la Unión Europea ante la amenaza de Rusia sobre la región
Jóvenes de Transnistria con uniformes y la bandera de la URSS. Foto: Hanna Jazabek/ Revista XL Semanal

Con 2,6 millones de habitantes, y ubicada frente al Mar Negro, entre Rumanía y Ucrania, Moldavia puede verse reflejada en el conflicto de su vecino. Se encuentran en una situación similar que los hace vulnerables a ser los próximos en la lista. A lo largo de su historia ha pertenecido a diferentes potencias como el Imperio ruso, la Gran Rumanía y la URSS. Apenas desde 1991 goza de una independencia plena, luego de que la antigua República Socialista Soviética de Moldavia se separara del bloque soviético y se refundara como una democracia parlamentaria.

No obstante, aún no se ha podido desligar del todo de la influencia rusa. Ya en 1989 había crecido el malestar en el país luego de que el Kremlin bloqueó la posibilidad de una reunificación de Moldavia y Rumanía, que comparten lazos históricos, étnicos y de idioma. Luego de su independencia, sectores que rechazaban la separación de la URSS proclamaron la independencia de la región de Transnistria y solicitaron su anexión a Rusia. La situación se agravó tras la llegada de colonos rusos a asentarse allí, enviados por Moscú, y que actualmente constituyen el 4 % de la población del país. 

Moldavia solicita incorporarse a la Unión Europea ante la amenaza de Rusia sobre la región
Fuerzas de pacificación rusas durante la guerra entre Moldavia y Transnitria, en 1992. Foto: Vladimir Svartsevich/TASS

Actualmente, aunque Rusia reconoce la soberanía de Moldavia sobre Transnistria, mantiene en esa zona un contingente de 1.700 soldados con el respaldo de las autoridades separatistas. El Kremlin alega que su presencia simplemente tiene como fin proteger a la población rusa y resguardar el gran arsenal militar que quedó almacenado allí desde la era soviética. Esta región abarca la mayor parte de la frontera entre Moldavia y Ucrania, por lo que también tiene un gran interés estratégico para las fuerzas rusas.

La situación de Moldavia y Transnistria se asemeja a la de Ucrania con las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk, recientemente reconocidas como repúblicas independientes por Rusia. También a la que vive Georgia con Abjasia y Osetia del Sur, y que llevaron a una intervención militar rusa en 2008. Por estas razones, el presidente Macron advirtió esta semana que precisamente Moldavia y Georgia podrían ser los próximos objetivos del gobierno de Vladimir Putin.

Acercamiento a Occidente

Moldavia solicita incorporarse a la Unión Europea ante la amenaza de Rusia sobre la región
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (izquierda) y la presidenta de Moldavia, Maia Sandu (derecha). Foto: Cortesía

En los últimos años, Moldavia ha intentado alejarse de su pasado soviético y estrechar sus lazos con la UE. Actualmente suscribe el Acuerdo de Asociación para la cooperación bilateral, a través de la Política Europea de Vecindad (PEV). Esta le permite un intercambio comercial y apoyo económico privilegiados, así como el desarrollo de programas conjuntos en materia educativa, medioambiental, industrial y de infraestructuras.

De igual modo, Moldavia también pertenece a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el Consejo de Europa y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Incluso desde 2005 compite en el Festival de la Canción de Eurovisión. Aunque forma parte de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), que integra a la mayoría de las repúblicas ex soviéticas y es liderada por Rusia, también compone junto a Georgia, Ucrania y Azerbaiyán el grupo GUAM (por las iniciales de cada país). Este tiene como fin contrarrestar la influencia de Moscú en la región y buscar una mayor cooperación de sus territorios con Occidente.

En medio de las tensiones por la invasión rusa a Ucrania, el gobierno moldavo se declaró en estado de emergencia por 60 días. Hasta el momento las autoridades han centrado sus esfuerzos en la atención de refugiados, reportando para el 3 de marzo alrededor de 97.827 ucranianos desplazados en su territorio. La presidenta Sandu también ha tomado medidas como cerrar su espacio aéreo y solicitar a la UE mayores sanciones contra Rusia.

La Constitución de Moldavia prohíbe la alineación con cualquier bloque militar; sin embargo, cuentan con el apoyo de Rumanía, que es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En los últimos meses, Estados Unidos movilizó alrededor de 1.900 soldados a territorio rumano. Esto como parte de su despliegue preventivo para apoyar a sus aliados de Europa Oriental. En esta aparente reedición de la antigua “cortina de hierro” que separaba a Occidente de la URSS, tanto Moldavia como Ucrania y Georgia no tienen intenciones de volver a quedar aisladas. Para ellos, la UE puede significar una salida de emergencia ante los vientos de guerra provenientes de Moscú.

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