• El equipo de El Diario conversó con dos especialistas para conocer las implicaciones de que los jóvenes tengan acceso a contenido sexual y cómo los padres o cuidadores pueden abordar el tema con sus hijos

El Internet y las nuevas tecnologías han abierto una ventana de acceso rápido a todo tipo de contenido. En los últimos años, se han multiplicado las páginas y aplicaciones que contienen una amplia variedad de libros y diferentes tipos de texto, en los que también se incluyen aquellos que contienen contenido sexual explícito.

Aunque las novelas eróticas pueden estar dirigidas a mayores de edad, al encontrarse en aplicaciones que permiten el acceso a adolescentes desde los 13 años de edad, estos están expuestos a la lectura de este tipo de contenido, lo que puede distorsionar su visión de la sexualidad.

Jannia Orta, psicóloga del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), explicó para El Diario que la adolescencia es una etapa de cambios hormonales, físicos y emocionales, en la que también experimentan nuevos intereses, donde buscan relacionarse más con amigos y priorizan socializar para sentirse que pertenecen a un grupo social.

“Al estar inmersos en una generación con mucha disponibilidad de información a través de redes sociales, el adolescente va despertando curiosidades e interés diferentes al de los jóvenes del pasado”, indicó.

La especialista sostuvo que entre esos intereses se incluye todo el contenido sexual que pueden presentarse en las novelas eróticas y están disponibles a un clic de distancia.

Los adolescentes y la lectura erótica: ¿qué efectos tiene este contenido en su percepción de la sexualidad?
Foto: Shutterstock

Lecturas eróticas muestran una visión errónea de la realidad 

Orta mencionó que desde hace poco se creó una nueva categoría en cuanto a la lectura de la población adulto-joven, donde las novelas y series eróticas se caracterizan por tener adolescentes como protagonistas (personajes entre los 16 y 25 años de edad), lo que hace que los jóvenes se puedan identificar con estos.

“Estas novelas eróticas suelen tener una visión errónea y despegada de la realidad sobre lo que es realmente una relación sexual, muchas veces se caracteriza por ser una relación entre dos personas en donde una tiene superioridad”, señaló.

En este sentido, describió que los textos comúnmente muestran a la chica con un perfil sumiso y que se deja dominar por otra persona del género masculino que representa conductas de dominación y superioridad, e incluso se presentan actos violentos en el ámbito sexual.

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A su juicio, las novelas eróticas pueden naturalizar comportamientos violentos y relaciones sexuales que se caracterizan por agresiones, lo que considera que es un factor de preocupación porque los adolescentes tienen una visión distorsionada del sexo.

“Incluso cuando empiezan a iniciarse sexualmente no es algo que ven en la realidad, por lo que hay un choque importante de información de lo que leyeron y la vida real. Este es uno de los vacíos más importantes y a lo que se debe hacer énfasis en la educación sexual”, precisó.

Orta puntualizó que el adolescente al consumir este tipo de contenido erótico, sumado a los cambios hormonales, puede reafirmar el revuelo de hormonas y la curiosidad puede llegar al punto de que quieran probar cosas anticipadamente, antes de incluso estar listo para experiencias sexuales.

La curiosidad en la adolescencia 

La psicóloga destacó que hay un hecho que sin discusión va a pasar en la adolescencia y es la curiosidad, debido a que en esta etapa tienen todo el revuelo interno característico del desarrollo. 

“Si además consumen contenido que sigue despertando más curiosidad, incluso de una forma utópica, va a pasar que el joven quiera tener algunas de esas experiencias”, agregó.

Isbelia Segnini, psicóloga clínica y sexóloga, coincide en que los adolescentes pueden tener un concepto inadecuado de la sexualidad y empezar a querer a tener relaciones sexuales sin control o conciencia, debido a que este contenido sexual puede aumentar su deseo, lo que puede acarrear un embarazo precoz o enfermedades de transmisión sexual (ETS). 

“Los que se inician muy jóvenes, empiezan a tener sexo separándolo del amor, tienden a hacer sexo y no hacer el amor, quieren probar lo que han visto o leído en material para adultos. Como el cerebro no diferencia entre lo imaginario y lo real, esa imaginación de algunos contenidos van a querer hacerlo real”, indicó en exclusiva para El Diario.

Comentó que incluso en lugar de iniciar la aproximación a la sexualidad desde el autoconocimiento y autoexploración, para poco a poco irse conectando con el deseo sexual, este viene de inmediato con material pornográfico, lectura, videos o imágenes.

Segnini añadió que aunque la exploración sexual puede iniciar en el desarrollo, una cosa es tener sensaciones y querer lograr estimularse, y otra es que el estímulo venga a través de contenido erótico.

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La actuación de los padres es importante

La psicóloga Jannia Orta detalló que en este punto es clave la actuación de padres o cuidadores, a pesar de que sea un contenido o tema que quizás sea complicado abordar para algunos representantes.

Sostuvo que se debe apoyar a los adolescentes, porque si el padre o cuidador no es esa fuente de información primaria, donde se quiere el bien para ellos y se busca que tengan información real; entonces ellos van a satisfacer su curiosidad en otro lado, en novelas eróticas o hasta con amistades, quienes pueden rellenar esos huecos de información con datos erróneos.

Los padres deben garantizar tener ese espacio de comunicación con los hijos donde ellos puedan, independientemente del tema que quieran conversar, consultar y tener intercambios de información y que no tengan miedo a regaños o castigos por mencionar ciertos temas, sino que más bien el papá o mamá esté abierto a poder hablar”, explicó.

En caso de que los padres no se sientan capaces de abordar ciertos temas, resaltó que estos pueden acudir a un especialista para que apoye y guíe tanto al adolescente como al padre o madre.

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Prohibir puede hacer del contenido más tentador 

Orta agregó que muchas veces prohibir este tipo de contenido hace que se vuelva más tentador para los adolescentes, por lo que se debe entender que es un tema de curiosidad ver este tipo de información, sin embargo, los padres deben estar ahí para monitorearlos.

En este sentido, pueden abordar el tema de forma en que el adolescente se incluya en los debates sobre lo que se esté viendo o leyendo 

“Preguntándole si le parece que es una edad apropiada de que el protagonista esté cometiendo tal acción o que si la forma de tratar de un personaje a otro es la más adecuada. Allí se empieza a generar en el adolescente esa reflexión que se necesita que tengan, porque como padres es difícil saber lo que pasa por la mente del hijo”, añadió.

A su juicio, los adolescentes suelen ensimismarse mucho y alejarse de sus padres en esa etapa, por lo que se debe escuchar en vez de prohibir o cerrar puertas.

¿Cómo detectar que el adolescente está consumiendo material erótico?

La psicóloga Isbelia Segnini destacó que para conocer si el hijo o hija está leyendo este tipo de contenido se debe observar su comportamiento, ver si busca encerrarse en su cuarto o dura mucho tiempo en el año, si realiza preguntas que no van acorde con su edad, si tratan de ver el desnudo de alguien, entre otras cosas.

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Aunque actualmente la juventud tienen bastante conocimiento de las nuevas tecnologías y pueden borrar el historial de Internet y utilizar otras opciones para eliminar las actividades que realiza en el teléfono o computador, la especialista recomienda que en lugar de reprimirlos o regañarlos producto de algún contenido que encontraron, los padres deben conversar y hablarles del sexo sano, de lo que es el amor, la pareja, el respeto y la familia.

Se debe entender que los temas no se tocan desde la adolescencia, sino desde mucho antes. Desde niños se va hablando sobre todos los temas con el lenguaje para su edad. Se puede hablar de la orientación sexual, los comportamientos típicos de los varones y niñas, el respeto de los genitales, entre otras cosas”, destacó.
Los adolescentes y la lectura erótica: ¿qué efectos tiene este contenido en su percepción de la sexualidad?

Programas de educación sexual para el buen aprendizaje

La psicóloga y sexóloga, Isbelia Segnini, subrayó que desde hace varias décadas se ha tratado de que existan programas de educación sobre el tema sexual, debido a que educar no es solamente hablar sobre el coito o los órganos sexuales, sino que va mucho más allá.

Para la especialista, la educación sexual es hablar del respeto, el trato con la otra personas, la identidad de género y de cómo las personas pueden tener una imagen corporal sana o adecuada.

Relató que en las charlas que solía dar en instituciones educativas, les decía a los jóvenes  que así como los adultos tienen responsabilidades y tarea que le correspondan por su edad, de igual forma hay contenido dirigido solo para ellos. 

Por su parte, Orta añadió que la educación sexual comienza desde que la persona aprende a identificar cuál es el aparato reproductor, cómo es el órgano reproductivo y que lo diferencia del otro género. 

Segnini concluyó que ponerles límites a los adolescentes no es vigilarlos constantemente o bloquearle el acceso a Internet, sino tomar acción desde la educación y la toma de conciencia de que hay contenido de que no es para ellos.

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