• Una nueva investigación muestra que es posible que las mujeres no sean conscientes de que sus síntomas tengan que ver con problemas cardíacos y que los proveedores de atención médica tampoco se den cuenta. Ilustración principal: Charlotte Fu

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota Why Heart Disease in Women Is So Often Missed or Dismissed, original de The New York Times.

Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre hombres y mujeres en Estados Unidos, con un saldo de casi 700.000 personas al año. Sin embargo, los estudios han demostrado, durante mucho tiempo, que las mujeres son más propensas que los hombres a ignorar las señales de advertencia de un ataque cardíaco y que a veces esperan horas para llamar al 911 o ir al hospital.

Ahora los investigadores están tratando de averiguar por qué. Se descubrió que las mujeres a menudo dudan en buscar ayuda porque tienden a tener síntomas de ataques cardíacos más sutiles que los hombres. Incluso, cuando van al hospital, es más probable que los proveedores de atención médica resten importancia a sus síntomas o retrasen el tratamiento. Las autoridades de salud dicen que las enfermedades cardíacas en las mujeres siguen estando ampliamente subdiagnosticadas y poco tratadas, y que estos factores contribuyen a peores resultados entre las mujeres y a mayores tasas de mortalidad por la enfermedad.

La mayoría de los estudios sugieren que una de las principales razones por las que las mujeres retrasan la búsqueda de atención médica, y a menudo son mal diagnosticadas, es por los síntomas que desarrollan. Si bien el dolor o la incomodidad en el pecho es el signo más común de un ataque al corazón en ambos sexos, las mujeres que tienen un ataque al corazón tienen muchas menos probabilidades que los hombres de tener dolor en el pecho. En cambio, a menudo tienen síntomas que pueden ser más difíciles de asociar con problemas cardíacos, como dificultad para respirar, sudoración fría, malestar general, fatiga, así como dolor de mandíbula y de espalda. Un informe de la American Heart Association reveló que los ataques cardíacos son más letales en mujeres que no presentan dolor en el pecho, en parte porque significa que tanto ellas como los médicos tardan más en identificar el problema.

Pero cuando las mujeres sospechan que están teniendo un ataque al corazón, aún les resulta más difícil recibir tratamiento que los hombres. Los estudios muestran que es más probable que les digan que sus síntomas no están relacionados con el sistema cardiovascular. Los médicos les dicen a muchas mujeres que todos sus síntomas están en su cabeza. Un estudio encontró que las mujeres que se quejaban de síntomas consistentes con una enfermedad cardíaca, incluido el dolor de pecho, tenían el doble de probabilidades de ser diagnosticadas con una enfermedad mental en comparación a los hombres que se quejaban de los mismos síntomas.

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Las mujeres enfrentan esperas más largas y diagnósticos más lentos

En un estudio publicado este mes por el Journal of the American Heart Association, los investigadores analizaron datos de millones de visitas a la sala de emergencias antes de la pandemia de covid-19 y descubrieron que las mujeres -y especialmente las afrodescendientes- que se quejaban de un dolor en el pecho tenían que esperar en promedio 11 minutos más para ver a un médico o enfermera que los hombres que se quejaron de síntomas similares. Las mujeres tenían menos probabilidades de ser admitidas en el hospital, recibían evaluaciones menos exhaustivas y era menos probable que se les administraran pruebas como un electrocardiograma (o ECG), que puede detectar problemas cardíacos.

La doctora Alexandra Lansky, cardióloga del Hospital Yale-New Haven, recordó a una paciente que había ido a varios médicos quejándose de dolor en la mandíbula, pero solo fue remitida a un dentista, quien le extrajo dos molares. Cuando el dolor de mandíbula no desapareció, la mujer fue a ver a Lansky, quien descubrió que el problema estaba relacionado con el corazón. “Terminó con una cirugía de derivación porque el dolor de mandíbula era una enfermedad cardíaca”, dijo la doctora, quien dirige el Centro de Investigación Cardiovascular de Yale.

A lo largo de los años, las autoridades sanitarias han tratado de abordar la brecha de género en la atención cardiovascular a través de una variedad de campañas de servicio público. El gobierno federal y la American Heart Association lanzaron campañas para concientizar sobre las enfermedades cardíacas y sus síntomas en las mujeres, al igual que la Women’s Heart Alliance, que el año pasado comenzó a publicar anuncios en Facebook, Instagram y miles de emisoras de radio y de televisión. Con música de Lady Gaga, los anuncios del grupo instan a las mujeres a “conocer las señales” de un ataque al corazón, y advierte que pueden ser tan ambiguos como sudoración, mareos o una fatiga inusual.

En enero, un grupo de científicos publicó un estudio que ahondaba en los factores que llevan a las mujeres a retrasar la búsqueda de atención para sus problemas cardíacos. Descubrieron que la ausencia de dolor o malestar en el pecho era una de las principales razones. El estudio, publicado en la revista Therapeutics and Clinical Risk Management, analizó a 218 hombres y mujeres que recibieron tratamiento por ataques cardíacos en cuatro hospitales diferentes de Nueva York antes de la pandemia. Encontró que el 62 % de las mujeres no tenía ningún dolor o molestia en el pecho, en comparación con solo el 36 % de los hombres. Muchas mujeres informaron dificultad para respirar y síntomas gastrointestinales como náuseas e indigestión. Alrededor de una cuarta parte de los hombres también informaron tener dificultad para respirar o malestar gastrointestinal.

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En última instancia, el 72 % de las mujeres que sufrieron un ataque cardíaco esperaron más de 90 minutos para ir al hospital o llamar al 911, en comparación con el 54 % de los hombres. Un poco más de la mitad de las mujeres llamaron a un familiar o a un amigo antes de marcar al 911 o ir al hospital, en comparación con el 36 % de los hombres.

Las enfermedades cardíacas están aumentando en mujeres jóvenes

“Hay poco conocimiento, tanto en hombres como en mujeres, de que un ataque al corazón no tiene por qué causar dolor en el pecho o esos increíbles síntomas similares a los de una película”, afirmó la doctora Jacqueline Tamis-Holland, autora del estudio publicado en enero y cardióloga del Mount Sinaí Morningside en Nueva York.

Tamis-Holland expresó que hubo otras razones para los retrasos. Una de ellas es que las mujeres no se consideran tan vulnerables a las enfermedades cardíacas como los hombres. Estudios anteriores han demostrado que es más probable que descarten sus síntomas como estrés o ansiedad. También tienden a desarrollar enfermedades del corazón a edades más avanzadas que los hombres. En el estudio, las mujeres que sufrieron ataques cardíacos tenían, en promedio, 69 años de edad, mientras que la edad promedio de los hombres era de 61 años de edad.

Pero las mujeres más jóvenes no son inmunes a las enfermedades del corazón. De hecho, estudios recientes han encontrado que los ataques cardíacos y las muertes por enfermedades cardíacas han aumentado entre las mujeres de 35 a 54 años de edad, en parte debido a un aumento en los factores de riesgo cardiometabólicos como la presión arterial alta y la obesidad.

“Considero que muchas mujeres jóvenes no pueden creer que tienen una enfermedad cardíaca porque nunca se ha etiquetado como una enfermedad de mujeres jóvenes”, dijo la doctora Lansky del Hospital Yale-New Haven. “En segundo lugar, los síntomas en las mujeres más jóvenes son aún menos típicos: hay menos sensación de un elefante en el pecho (presión) y más indigestión, dificultad para respirar, malestar general, fatiga y náuseas, cosas que no son muy específicas. Eso les dificulta identificarlo como un problema”, agregó.

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Los expertos dicen que se necesita más divulgación y educación para ayudar a hombres y mujeres a reconocer las señales y los factores de riesgo de las enfermedades del corazón. Pero Lansky mencionó que también quiere empoderar a las personas para que se conviertan en defensores de sí mismos. Si sospechas que algo anda mal con tu salud, no permitas que un proveedor de atención médica te rechace hasta que tengas respuesta, dijo.

“Si no te sientes bien y crees que dentro del abanico de posibilidades hay un problema con tu corazón, entonces debes explicarlo”, dijo. “Di: ‘Me preocupa que pueda estar teniendo un ataque al corazón y quiero un electrocardiograma solo para estar seguro’. Nadie en el departamento de emergencias va a decir que no puede hacérselo. Pero a veces simplemente no piensan en eso, por lo que es bueno señalarlo”.

Lansky recomendó que las personas sean lo más detalladas posible al describir sus síntomas, lo que puede conducir a mejores diagnósticos. También señaló que las representaciones de Hollywood de personas agarrándose el pecho durante un ataque cardíaco pueden ser engañosas: a menudo, las personas experimentan presión u opresión en el pecho debido a una enfermedad cardíaca, en lugar de dolor. También pueden sentirse inusualmente fatigados o sin aliento en respuesta a un esfuerzo leve. “Si solías subir y bajar los escalones y ahora tienes que parar para recuperar el aliento, eso debería levantar una bandera roja”, dijo.

Lansky instó a las mujeres a participar en ensayos clínicos centrados en la medicina cardiovascular. Señaló que gran parte de lo que se sabe sobre las enfermedades cardiacas proviene de estudios en los que participaron hombres. Las mujeres representan solo del 20 al 25 % de los participantes en ensayos clínicos relacionados con ataques cardíacos y tratamientos intervencionistas, acotó. Una de las razones es que, durante muchos años, las autoridades sanitarias excluyeron a las mujeres por temor a que, si quedaban embarazadas o experimentaban fluctuaciones hormonales, pudiera incidir en los resultados de los ensayos.

“En muchos casos, nuestras recomendaciones se basan en evidencias derivadas de pacientes masculinos”, detalló Lansky. “En medicina cardiovascular, es un desafío incluir a más mujeres. Hay un millón de obstáculos, pero es muy importante alentar la inscripción en estudios clínicos. Si quieres hacer algo por la humanidad, ese es un punto importante”.

Anahad O’Connor es una reportera que cubre temas de salud, ciencia, nutrición y otros. También es autora de bestsellers como “Nunca te bañes en una tormenta eléctrica” ​​y “Las 10 cosas que necesitas comer”.

Traducido por José Silva.

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