• La garrapata de la estrella solitaria puede provocar una reacción alérgica a la carne roja en las personas que pica. Actualmente el territorio de este arácnido se está extendiendo

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota The Tick That Causes a Meat Allergy Is on the Move, original de The New York Times 

Una noche de 2008, Deborah Fleshman se despertó en su cama y descubrió que sus piernas se habían puesto de color rojo como una remolacha. A lo largo del torso le habían aparecido ronchas, algunas de más de 30 centímetros de ancho.

La señora Fleshman, que era enfermera en ese entonces, había organizado una comida al aire libre en su casa en Greenwood, Delaware, una ciudad de aproximadamente 1.000 personas a 40 kilómetros al sur de Dover. Bebió un par de cervezas y se comió una hamburguesa con queso.

Horas más tarde, le dijo a su padre, quien estaba preocupado: “Siento que me estoy muriendo”.

Fleshman, quien ahora tiene 60 años de edad, se encuentra entre los miles de estadounidenses diagnosticados con el síndrome de alfa-gal, una reacción alérgica a las carnes de mamíferos como el cerdo, la ternera y el cordero, y que la creciente evidencia muestra que puede ser provocada por una picadura de garrapata.

“Se siente como si estuvieras en llamas y luego parece como si te hubieras acostado con un cactus”, dijo. “La picazón es insoportable”, agregó.

Los investigadores han rastreado el síndrome hasta la garrapata de la estrella solitaria, llamada así por la característica mancha blanca, o “estrella solitaria” ubicada en la espalda de las hembras. Históricamente se encuentran en el sur de Estados Unidos, pero cada día estos arácnidos se ven en partes del medio oeste y el noreste.

El territorio de la garrapata se está expandiendo en parte gracias al calentamiento global, dicen los científicos. Con más días calurosos cada año, las garrapatas, que prosperan en condiciones cálidas y húmedas, tienen más tiempo para alimentarse de sus anfitriones y reproducirse. Al mismo tiempo, los diagnósticos con alfa-gal parecen estar aumentando.

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“Lo que estamos viendo ahora es una puerta abierta de par en par para que las garrapatas continúen expandiendo su rango más hacia el norte; trayendo a más personas al redil de las enfermedades transmitidas por artrópodos”, aseguró Michael Raupp, profesor emérito de entomología en la Universidad de Maryland.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) estiman que, entre 2004 y 2019, la cantidad total de enfermedades transmitidas por garrapatas en Estados Unidos se duplicó. Mientras tanto, otras plagas devastadoras que anteriormente se vieron limitadas por temperaturas más frías, como el mosquito tigre -portador del virus del dengue- o el insecto arlequín que come repollo, también han avanzado más allá de sus rangos históricos.

“Nos estamos aventurando en aguas desconocidas en tantas dimensiones debido al cambio climático”, aseguró el doctor Raupp.

Por naturaleza, las garrapatas son viajeras; se adhieren a los anfitriones para chuparles la sangre. Los científicos dicen que una explosión en la población de venados de cola blanca, su huésped principal, también las ha ayudado a propagarse.

Según algunos mapas, la garrapata de la estrella solitaria ha avanzado al oeste hasta partes de Nebraska y hacia el noreste en Maine. Las condiciones climáticas también son adecuadas para que las garrapatas establezcan poblaciones a lo largo de la costa de Washington, Oregón y California, según indican otros modelos.

Los científicos comenzaron a notar una reacción alérgica a alfa-gal en 2006, pero no fue sino varios años después que entendieron que probablemente era causada por la picadura de la garrapata de la estrella solitaria. Para 2012, ya se había encontrado en 39 estados, según un estudio.

La distribución espacial de la especie definitivamente ha aumentado al menos entre un 30 y un 50 % en el último medio siglou0022, explicó Ram Raghavan, profesor asistente de epidemiología y ecología de enfermedades en la Universidad de Missouri, quien cartografió la propagación de la garrapata de la estrella solitaria. Según su investigación, se espera que las garrapatas continúen cambiando y expandiendo su rango; tanto al norte como al oeste.

Goudarz Molaei, director de un programa estatal de vigilancia de garrapatas y patógenos en Connecticut, dijo que la garrapata de la estrella solitaria se ha establecido firmemente en al menos dos condados del estado. “Por el cambio climático, lo que aterriza en nuestra región, se queda”, añadió.

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La picadura de la garrapata estrella solitaria puede provocar muchas otras enfermedades, incluida la del virus Heartland y la enfermedad del virus Bourbon (ambas recientemente identificadas), que pueden provocar fiebre, fatiga y, en algunos casos, hospitalización e incluso la muerte. A diferencia de la garrapata de patas negras, esta no puede transmitir la enfermedad de Lyme. Sin embargo, un estudio indica que la garrapata de patas negras también puede estar implicada en la propagación de alfa-gal.

El síndrome alfa-gal es provocado por un azúcar complejo llamado galactosa-alfa-1, 3-galactosa (o alfa-gal, de forma abreviada). El azúcar se encuentra en la mayoría de los mamíferos, pero no en los humanos ni en otros animales como peces, reptiles o pájaros. Cuando la garrapata de la estrella solitaria se alimenta, el alfa-gal se propaga a través de su saliva, exponiendo el sistema inmunológico del huésped al azúcar. Para algunas personas, esto desencadena una respuesta inmunitaria hiperactiva.

Más de 34,000 personas en Estados Unidos han dado positivo por el síndrome alfa-gal, según un artículo de 2021. Un mapa generado públicamente por personas que dicen que padecen la afección indica que el síndrome puede haberse extendido hasta Washington y Hawái, aunque esto no significa que las víctimas hayan sido picadas por garrapatas en esos estados.

Aunque algunas personas presentan condiciones leves, otras sufren urticaria, hinchazón, sibilancias, diarrea e incluso una anafilaxia, que puede ser fatal. A diferencia de muchas otras condiciones alérgicas, los síntomas pueden tardar varias horas en aparecer después de consumir productos cárnicos, lo que dificulta el diagnóstico del síndrome.

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“Nunca es predecible”,detalló Jennifer Platt, profesora adjunta de salud pública en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y cofundadora de la organización sin fines de lucro Tick-Borne Conditions United. “Conozco personas que pasan la noche en el estacionamiento de la sala de emergencias, esperando que les dé una reacción”, dijo, y agregó: “Pienso en el síndrome alfa-gal como Lyme 2.0”.

“Hay tantos paralelismos en cuanto a que los proveedores (de atención médica) les dicen a los pacientes que todo es mental”, expuso Platt.

Incluso después del tratamiento, algunos síntomas de la enfermedad de Lyme, incluidos el dolor y la fatiga, pueden persistir durante meses, según los CDC. Pero algunos expertos médicos se muestran escépticos ante esta versión crónica de la enfermedad, discrepando sobre su presentación, diagnóstico y tratamiento.

Algunas personas que padecen alfa-gal, especialmente en estados donde se pensaba que las garrapatas eran menos comunes, describieron lo frustrante de buscar un diagnóstico y encontrarse con la incredulidad de los profesionales médicos.

En el caso de la señora Fleshman, tomó más de siete años y alrededor de una docena de viajes a la sala de emergencias antes de que finalmente descubriera qué tenía un problema. En un momento, un médico de enfermedades infecciosas le dijo que no podía tener el síndrome alfa-gal porque no había garrapatas de la estrella solitarias en el estado de Delaware.

Livia Albeck-Ripka es reportera de The New York Times, actualmente radicada en California. Anteriormente fue reportera de la oficina de The Times en Australia. @livia_ar

Una versión de este artículo aparece impresa el 15 de mayo de 2022, Sección A, página 28 de la edición de Nueva York con el titular: La garrapata cuya picadura puede provocar una alergia a la carne se está extendiendo en EE UU.

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