• El proyecto consiste en sembrar arbustos en lugar de árboles en zonas muy afectadas por el fuego. La idea es enriquecer el suelo para que las especies que se siembren en un futuro puedan sobrevivir en los próximos años

Un grupo de excursionistas de Guatire, estado Miranda, se plantearon la idea de empezar a sembrar árboles con el objetivo de que pudieran sobrevivir con el tiempo, sobre todo, durante las temporadas de sequía en el parque nacional de El Ávila. 

Años atrás lo intentaron con algunas especies de árboles que no eran compatibles con el terreno. Crecían con normalidad, pero con el tiempo la tasa de efectividad era muy baja y los que sí crecieron fueron arrasados por los incendios forestales. 

En 2021 conocieron una especie capaz de sobrevivir bajo ciertas condiciones y que tenía buenos resultados en la recuperación de suelo. Así, poco a poco, así comenzó un proyecto modelo para recuperar y proteger grandes extensiones de vegetación en El Ávila. 

La iniciativa de recuperación vegetal es llevada a cabo por el equipo de Centro Excursionista “Manuel Angel González” (Cemag). Cada semana organizan excursiones de senderismo y fue allí donde coincidieron con un grupo de biólogos, especialistas en ecología y recuperación de suelo, quienes le explicaron el por qué el suelo no estaba preparado para cierto tipo de especies de árboles.

Luis Lara, coordinador de la sección de excursionismo, explicó para El Diario que están intentando recuperar una zona que se convirtió en una sabana de montañas y que está ubicada entre los 600 y 700 metros sobre el nivel del mar. En ese sitio, a pesar de los esfuerzos de la organización, los procesos de reforestación de árboles siempre fracasaron. “Se subieron hasta 40 árboles y hoy no queda ninguno de ellos”, dijo.

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La tierra quedaba infértil por el impacto de los incendios forestales en esa zona, pues muchos de ellos eran consecutivos. El suelo finalmente no tiene las condiciones necesarias para que las especies de árboles pudieran mantener su crecimiento por años. Y es que, de acuerdo con las evidencias, la recuperación vegetal debe ser progresiva y comenzar con pequeños árboles que puedan generar condiciones de microclimas para, a largo plazo, exista una tierra fértil que permita el crecimiento de árboles en la zona. 

Siembra del arbusto | Foto: Cemag

A partir de esta información, los excursionistas consideraron que la especie que podía introducir los requerimientos que estaban buscando es la Matarratón o Gliricida sepium. Este arbusto de mediano porte crece mediante estacas y una de sus principales características es que puede florecer en suelos con escasos nutrientes. También era una especie idónea para el proyecto porque, al crecer con estacas, permite que su traslado hasta la zona de reforestación sea sencillo y poco trabajoso.

Foto: Cemag

Día del Árbol en Venezuela

Cada último domingo de mayo se celebra en Venezuela el Día Nacional del Árbol.

Originalmente, esta efemérides se conmemoraba el 29 de mayo, pues ese mismo día en el año 1948 fue declarado el Araguaney como Árbol Nacional de Venezuela.

Sin embargo, por medio de una resolución del Ministerio de Educación del 19 de mayo de 1951, se dispuso celebrarlo el último domingo de mayo.

¿Por qué sembrar esta especie de arbusto? 

Luis Lara menciona que otro de los beneficios que contribuye a la siembra del Matarratón es que naturalmente este arbusto genera muchos follaje (conjunto de ramas y de los tallos) que se afianzan en el suelo reteniendo humedad y beneficiando a otras especies que pudieran ser sembradas en ese sitio. También disminuye el crecimiento de hierba a su alrededor y puede crecer sin mucha exigencia de agua. 

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Foto: Cemag

Ahora, en cuanto al tiempo para empezar a ver cambios significativos en la zona, los especialistas estiman que los primeros resultados se verán dentro de 5 años cuando el arbusto comience a brotar semillas. “Es un proyecto a largo plazo y está comprobado que el Matarratón, luego de un tiempo determinado, se empieza a reproducir por semillas lo que nos va a ayudar a medir, a partir de su evolución, qué otra especie pudiéramos introducir en esta zona”, comentó Lara. 

En el proyecto está previsto sembrar 400 estacas de Matarratón. La meta que se plantearon fue sembrarlas en los próximos cuatro y cinco meses considerando el periodo de lluvias en el país. En promedio, cada semana están sembrando 20 estacas cuando la ayuda de voluntarios que se ofrecen a participar en esta iniciativa para reforestar la zona. 

“Queremos que mucha gente se sume a este proyecto y organizar cuadrillas que pudieran aumentar la siembra en este sector. Cada persona puede cargar entre 4 y 5 estacas de este arbusto. Aunque es un proyecto a largo plazo, estamos trabajando para ver resultados significativos a mediados de 5 años”, afirmó el experto. 

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Luis Lara aclara que competir con la sequía es una tarea que exige atención constante y de sacrificios por el recurso ausente del agua, pero la victoria, afirma, es reconfortante. Actualmente han sembrado más de 50 Matarratón en dicho sector, por lo que solo les queda seguir contribuyendo y trabajando por el éxito del proyecto ecológico.

Hoy el proyecto de recuperación vegetal se mantiene gracias a la idea de atacar un problema de raíz. A pesar de los periodos prolongados de sequía, todos los días se adaptan a ella. Asimismo, el proyecto se ha dado a conocer gracias a la receptividad de las personas que desean multiplicar la reforestación en zonas devastadas por los incendios en El Ávila. Para Luis, el proyecto servirá para multiplicar el ecosistema de árboles de la zona, pero también para ofrecer opciones ecológicas al Estado.

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