• Empezó con su carrera futbolística en la ciudad de San Cristóbal, Táchira, y ahora es parte de uno de los clubes de fútbol más importantes del país andino. Foto principal: Barcelona Sporting Club

No hay prisa en sus palabras, la velocidad de Jhojandry Monsalve está en sus jugadas dentro de la cancha. Aunque desde hace cinco años vive en el país de la mitad del mundo, en su hablar permanece intacto el acento de San Cristóbal, Táchira, su ciudad natal. Desde aquel lugar comenzó a practicar tiros y goles sin pensar que llegaría a las filas del Barcelona Sporting Club femenino y que sería reconocida como una de las jugadoras más destacadas del equipo.

Actualmente tiene 26 años de edad y, mientras sonríe, recuerda que su padre fue quien le inculcó el deporte del balón pie desde que era pequeña. Como también lo comenta, él siempre quiso que ella jugara, de manera que este deporte se fue convirtiendo en una de sus actividades diarias.  

“Por él empecé a jugar, a amar el balón. Desde pequeñita le insistía para que me llevara a la cancha, entonces él todas las tardes después de llegar del trabajo me llevaba y por ahí creo que nació todo”, relata la joven en entrevista para El Diario.

Al principio comenzó practicando fútbol sala, luego pasó al campo y participó en equipos de segunda división del estado Táchira. Sin embargo, aunque este deporte cada vez le gustaba más, solo lo veía como un hobby, porque reconoce que en aquel momento el fútbol femenino era más cerrado y menos remunerado.

Nunca pensé en llegar tan lejos, en ser una jugadora profesional de fútbol femenino”, añade.

En ese sentido, cuando cumplió la mayoría de edad decidió formarse como policía en la ciudad de Michelena, estado Táchira. No obstante, pocos años después pidió la baja, pues comenzaría un nuevo partido de vida en Ecuador, país al que llegó en agosto de 2017.

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El preámbulo de un sueño

Monsalve explica que sus planes no eran quedarse a vivir allí. Solo iría durante unos meses para jugar en el equipo J. Tsáchila de Santo Domingo. No obstante, explica que su madre le aconsejó quedarse en Ecuador ante la situación que se vivía en Venezuela.

“Empecé a buscar empleos acá aparte del fútbol, porque no era que ganaba mucho dinero, me pagaban por partidos. Entonces fue bastante complicado buscar empleo y más siendo migrante”, relata.

Ante ese nuevo comienzo, Monsalve tuvo distintos trabajos para poder mantenerse. Vendió parrilladas, así como las tradicionales arepas y empanadas venezolanas. También trabajó en autolavados. Asegura que para ella no era importante la actividad que realizara, “realmente lo que me interesaba en ese momento era poder tener un empleo, poder mandarle dinero a mi mamá que estaba en Venezuela”.

Más adelante, en 2019 se inauguró la Superliga Ecuatoriana de Fútbol Femenino y aunque algunas amigas de Johandry se lo habían comentado, para ella era muy lejano el sueño de participar allí. No obstante, otra de sus compañeras le dijo que el equipo femenino de Barcelona estaba realizando pruebas de ingreso.

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“Hice todo lo posible, me vine un fin de semana para probarme y gracias a Dios quedé”.

La materialización de sus metas

Desde ese entonces Jhojandry llegó al cuadro guayaquileño, es conocida como “la zurda” y ahora juega en la posición delantera. Durante estos cuatro años, dice que el integrar este equipo ha sido como tener otra familia. Además, se ha convertido en una de sus máximas goleadoras, pero eso no ha sido todo porque cuenta en su haber con dos goles olímpicos para Barcelona.

Anteriormente, ya había marcado un gol olímpico en el estado Táchira de Venezuela, pero igual recuerda con emoción el primero que marcó con la camiseta de Barcelona. Ocurrió en 2020, en el reconocido partido Clásico del Astillero, también conocido como “el partido inmortal”. Se trata de un juego entre los equipos más emblemáticos de Guayaquil: el Barcelona Sporting Club y el Club Sport Emelec.

Creo que el fútbol lo hace a uno bastante feliz. Te rompe el corazón, te hace feliz, te hace llorar, pero tú lo amas tanto que todavía sigues allí. Son experiencias bien bonitas que he tenido en Barcelona, son cuatro años ya en el equipo, estoy muy contenta, no se ha dado ganar el título que queremos pero igual estoy muy feliz”, agrega.

La hinchada del Barcelona también reconoce su trabajo en la cancha. En sus redes sociales no faltan los mensajes de apoyo. Y aunque reconoce que se trata de una fanaticada bastante exigente, para ella han sido satisfactorias las experiencias que ha podido vivir a través de este deporte.

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Sus jugadas no son al azar. Afirma que la disciplina debe ser una constante al jugar, así como “siempre leer el partido que estás jugando y saber cuál es el espacio que está dejando tu rival para poder hacer unos buenos lanzamientos”.

Su esperanza ante el futuro

Monsalve admira a Cristiano Ronaldo y también aplaude el trabajo de jugadores barcelonistas como Damián Díaz, Matías Oyola y el exintegrante Byron Castillo. Con la misma seguridad que la acompaña, dice que entre sus más grandes anhelos está el poder llegar a una selección. También añade que sueña con llegar algún día a un club de Europa.

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Además, considera que es necesario darle más visibilidad al fútbol femenino en Latinoamérica para que tenga la importancia que merece y así este pueda seguir creciendo.

“La gente pregunta mucho ‘dónde puedo ver un partido de fútbol femenino’. En cambio, en Europa le dan mucha cobertura a las mujeres”, agrega.

Además de futbolista, Jhojandry también es madre. Su hija tiene 6 años de edad y aunque en algún momento la llevó a practicar fútbol, comenta que no fue del agrado de la menor. Sin embargo, no le resulta una preocupación que su hija no siga sus pasos en la cancha. Como lo expresa: “Hay que dejar que ellos mismos busquen su futuro y apoyarlos”.

Aunque su madre y hermana la acompañan en Ecuador, asegura que lo más extraña es volverse a sentir en su tierra. Pese a que ahora no vista los colores de un equipo de su país, a través de su trabajo también busca realzar su gentilicio, de la misma forma que lo hace el comerciante, cocinero, repartidor o cualquier otro venezolano que se despidió de su país ante el anhelo de una nueva oportunidad.

“Si salen del país, dejen a Venezuela en lo más alto. Vengan a mostrar lo bonito del venezolano, lo amable y lo respetuoso que es el venezolano. Cuando eres migrante tienes que luchar, vienes a luchar”, concluye.

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