• El presidente brasileño Lula Da Silva propuso la creación de una moneda común, a la que llamó Sur. Aunque dejó abierta la posibilidad de que otros países latinoamericanos se sumen al proyecto, por el momento solo se usará como unidad de transacciones internacionales y no estará en circulación.

Los gobiernos de Argentina y Brasil anunciaron que trabajarán en el desarrollo de una moneda común para el comercio entre ambos países. La propuesta, aunque ya había sido adelantada por el presidente brasileño Luis Inacio Lula Da Silva, se oficializó el 23 de enero durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se celebra en Buenos Aires.

“Tenemos la intención de superar las barreras a nuestros intercambios, simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales. También decidimos avanzar en las discusiones sobre una moneda suramericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y reduciendo nuestra vulnerabilidad externa”, indicaron en un comunicado conjunto.

Aunque no dieron mayores detalles, durante su campaña electoral Lula Da Silva dijo que deseaba retomar la antigua idea de una moneda común para la región, a la que llamó Sur. Indicó que, si bien iniciará para el comercio binacional entre Argentina y Brasil, estará abierta para su adopción por parte de otros países de Suramérica.

Solo a lo interno

¿En qué consiste el proyecto de moneda única que proponen Argentina y Brasil?
De izquierda a derecha: Lula Da silva, Alberto Fernández y el canciller argentino Santiago Cafiero durante la cumbre de la Celac. Foto: EFE/Matías Martín Campaya

A diferencia de iniciativas parecidas como el euro de la Unión Europea, por el momento no será una moneda de uso corriente para la ciudadanía. Solo se aplicará para transacciones como importaciones, exportaciones y proyectos conjuntos. Es decir, que el Sur no reemplazará al real brasileño ni al peso argentino, sino que solo tendrá como propósito unificar valores en sus operaciones comerciales.

En diciembre de 2022, el ministro de Economía argentino, Sergio Massa, viajó a Brasil para evaluar las políticas de integración bilateral con el nuevo gobierno de Lula Da Silva, entre ellas la creación del Sur. “No quiero crear falsas expectativas, es el primer paso de un largo camino que América Latina debe recorrer”, declaró en una entrevista a The Financial Times.

Massa acotó que todavía los equipos económicos de ambos países estudian todos los parámetros necesarios para unificar sus políticas monetarias. Agregó que esto pasa por comparar el tamaño de sus economías, endeudamiento o sus topes de déficit fiscal. También habría que medir el papel que jugarían los bancos centrales y su impacto sobre las empresas privadas.

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Por su parte, el ministro brasileño de Hacienda, Fernando Haddad, afirmó en una rueda de prensa que la idea es ayudar a incentivar el intercambio de mercancía entre ambos países. Sobre todo por parte de Argentina, cuya inflación ha afectado su capacidad de compra de productos brasileños en los últimos años. “El comercio es realmente malo y el problema es precisamente la divisa. Así que estamos buscando una solución, algo en común que pueda hacer que el comercio crezca”, dijo.

Antecedentes

¿En qué consiste el proyecto de moneda única que proponen Argentina y Brasil?
El presidente de Argentina, Mauricio Macri (izquierda) y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (derecha). Foto: Cortesía

La idea de una moneda común en Latinoamérica no es para nada nueva. Desde 1987 Argentina y Brasil han buscado acuerdos para converger en sus economías, sobre todo tras la creación de bloques como Mercosur en 1991. Sin embargo, las diferencias en sus políticas macroeconómicas imposibilitaron su avance, a pesar de tener momentos de sintonía ideológica.

De hecho, fue precisamente en 2007 cuando Hugo Chávez propuso la creación de una moneda común latinoamericana. Para ese momento, la mayoría de los gobiernos de la región estaban alineados con la izquierda y las ideas de Chávez, por lo que en 2008 se creó el Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre). Este inicialmente se usó entre los países miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), además de Ecuador y Uruguay. La idea era que de este sistema surgiera también el sucre como unidad de cuenta común, para sustituir al dólar como divisa en el comercio internacional. 

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Esta moneda nunca llegó a entrar en circulación, existiendo solo de forma virtual en las transacciones del Banco del Alba, el cual operaba como una suerte de banco central al que cada país destinó fondos. No obstante, con el tiempo el Sucre no logró consolidarse como una unidad popular en Latinoamérica, cayendo rápidamente en el olvido. Incluso el sistema fue objeto de investigaciones posteriores por parte de la Asamblea Nacional del Ecuador por irregularidades y desvío de dinero del Banco del Alba.

Pero la idea de la moneda común no ha sido solo de la izquierda. En junio de 2019, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se reunió con el argentino Mauricio Macri para discutir la creación del peso real, un plan parecido al que ahora propone Lula Da Silva con el sur. Aunque el Banco Central de Brasil desmintió que trabajara en la creación de una moneda binacional, el anuncio tuvo el visto bueno desde Buenos Aires. No obstante, ese mismo año Alberto Fernández ganó en las elecciones presidenciales argentinas, por lo que el proyecto se estancó.

Ventajas y desventajas

¿En qué consiste el proyecto de moneda única que proponen Argentina y Brasil?
Foto: Cortesía

Argentina y Brasil son las dos economías más importantes del Mercosur, que integra además a Uruguay, Paraguay y Venezuela (actualmente suspendida). Dentro de esto, también han tenido una estrecha relación comercial. De acuerdo con la Cámara Argentina de Comercio, Argentina es el tercer país que más importa productos brasileños, después de Estados Unidos y China. De la misma manera, Brasil también es el tercero en la lista de compradores del país austral. 

Por eso muchos economistas creen que desde hace tiempo es necesaria una mayor integración entre ambos países. El exministro de Producción y Trabajo de Argentina, Dante Sica, declaró en una entrevista a la cadena DW que la adopción de una moneda común dentro de Mercosur favorecería la fluidez del comercio, además de reducir la dependencia de otras divisas como el dólar. 

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Sin embargo, existen muchos factores por los cuales cree que todavía falta mucho camino para ser una realidad. En primer lugar, mencionó el fuerte desequilibrio económico que hay entre Brasil y Argentina. Mientras la inflación brasileña es de apenas 5,9 % con tendencia a bajar, la argentina es de 94,8 %, una de las más altas del mundo y la segunda de la región después de Venezuela. Explicó que para poder concretar la creación del sur, los países de Mercosur deben comprometerse en lograr indicadores económicos similares que le den fuerza a la moneda.

Otro punto importante es la coordinación. Puso como ejemplo la transición al euro, para el cual los países de la Unión Europea debieron unificar sus políticas macroeconómicas para estar en sintonía. Esto pasó por regulaciones muy rigurosas que cada miembro debió acatar en cuanto a límites de emisión de dinero, déficit fiscal. También la disposición de renunciar a su soberanía monetaria en virtud de delegarla a una autoridad regional que dicte las directrices en la materia.

Aunque Sica consideró que con una moneda común habría preferencia por el consumo de productos dentro de la misma región, también afectaría a los países menos competitivos, que podrían ver afectados sus mercados. Si bien en la Unión Europea ocurrió lo mismo, acotó que esto se compensó con fondos comunitarios que ayudaron a nivelar la diferencia de productividad. 

Sobre este punto, muchos analistas son escépticos sobre la capacidad de Mercosur para levantar economías como la argentina. Más cuando el régimen de Nicolás Maduro también ha mostrado su interés en incorporarse al Sur en el futuro. Ya en el plano regional, se cuestionan la disciplina que requerirían los gobiernos latinoamericanos para mantener una política fiscal moderada y articulada. Por eso temen que nuevamente sea otro proyecto de integración que quedará en la nada.

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