- Desde alquilar una habitación hasta optar por una vivienda completa se puede tornar un trámite complejo, que acarrea una inversión que no se ajusta a la realidad económica del país. Foto: José Daniel Ramos @danielj2511
El sueño de muchos venezolanos de alquilar una vivienda representa un signo de independencia y crecimiento personal. Sin embargo, las exigencias de muchos propietarios dejan a los interesados en una posición complicada, porque sus ingresos no se ajustan al perfil que desean los arrendadores en su intento por aminorar los riesgos que implica alquilar en el país.
Andrés Tovar* de 30 años de edad, quien se desempeña como programador, inició su camino para buscar alquiler en julio de 2022, con la finalidad de tener un espacio independiente en el cual desarrollarse.
El mayor inconveniente que tuvo fueron los distintos tipos de adelantos que exigen los propietarios para finiquitar la negociación, que oscilan entre los 6, 9 meses o incluso un año, entre comisiones, depósito y pagos administrativos.
Pocas opciones reales
Explicó que otro de los problemas que surgen a la hora de alquilar es que no hay muchas opciones para personas naturales, debido al sistema legal en materia de arrendamiento existente en Venezuela.
Tovar contó que al evaluar sus posibilidades optó por buscar el alquiler de una habitación, considerando que la negociación era más sencilla.
Tenía derecho a un cuarto privado, posibilidad de cocinar (solo en un horario definido), y acceso a un baño semiprivado.
Entre las ventajas del lugar estaba que era una zona privilegiada de la ciudad, con acceso fácil a través de las estaciones del Metro de Caracas, varios supermercados, y acceso a otras actividades recreativas.
Pese a ello, las restricciones del espacio y la incomodidad al no poder compartir habitación con su pareja llevó a Tovar a buscar nuevamente una opción de alquiler de un apartamento completo fuera de Caracas, específicamente en Los Valles del Tuy, estado Miranda.
Posibilidades en las ciudades dormitorio
A diferencia de Caracas, en Los Valles del Tuy el costo del alquiler se redujo incluso entre un 30 a 50 % dependiendo de la zona, detalló Tovar.
En una localidad de mediano a alto poder adquisitivo de Valles del Tuy, conocida como Vista Linda, el alquiler de un apartamento puede oscilar entre los 150 y los 200 dólares al mes.
A través de esa vía, Tovar alquiló un apartamento completo en diciembre de 2022. Para efectos de la negociación, se le pidieron tres meses de depósito, a 180 dólares cada mes para un total de 540 dólares. Además, se acordó un contrato privado para llevar un control de las condiciones.
El apartamento cuenta con dos habitaciones, semiamoblado, con cocina, camas, lavadora y aire acondicionado.
Trámites burocráticos a la hora de arrendar
El marco legal de alquileres en Venezuela está regido por tres leyes. La primera es la Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda, que aplica para la parte residencial. Después, está la Ley de Arrendamiento para Uso Comercial, que aplica a locales. La tercera es la Ley de Arrendamientos Inmobiliarios que aplica a galpones, oficinas y depósitos.
Detalló que los instrumentos que aplican a la parte no residencial, grosso modo, mantiene una estructura similar a la del año 1999, que beneficia tanto al propietario como al inquilino. Uno de ellos es la prórroga legal.
Este consiste en el periodo de gracia que se le otorga al inquilino para entregar el inmueble una vez culmina el contrato. Esa figura representa una regla clara para ambas partes en cuanto al momento de entregar la propiedad. Sin embargo, Orta indicó que eso fue eliminado del estatuto legal que rige a los bienes de uso residencial.
Orta destacó también otros instrumentos sancionatorios asociados como la Ley Contra el Desalojo y la Desocupación Arbitraria de Vivienda, la Ley de Protección al Deudor Hipotecario y la Ley contra la Estafa Inmobiliaria.
Sin embargo, en la parte no residencial las dos leyes vigentes, a juicio de Orta, son “equilibradas” y fomentan el arrendamiento, lo que ha permitido que ese segmento del mercado se mueva con relativa naturalidad.
Caída del arrendamiento
En contraposición, las leyes de alquiler de viviendas residenciales se han convertido en una fuente de “inseguridad jurídica” y temor por parte de los propietarios a la hora de alquilar un apartamento o una casa.
Temor a la hora de alquilar
La actual ley de arrendamiento prohíbe tácitamente las transacciones en dólares y, además, impone un mecanismo de cálculo de los cánones de arrendamiento que no recibe ajustes desde el año 2012.
Los cálculos más conservadores de la institución, sugieren que en el país hay al menos 2 millones de inmuebles que no se integran al mercado por la inseguridad jurídica.
Manifestó que la expectativa que se tiene desde la Cámara es la modificación del procedimiento administrativo.
Distorsiones legales
Según la ley de arrendamiento, para galpones, oficinas y depósitos se permiten hasta cuatro meses de “garantía”, mientras en el caso de las viviendas se eliminó esa protección.
Pese a ello, en la práctica los propietarios siguen exigiendo una cantidad de meses a pagar de manera adelantada para firmar un contrato de arrendamiento.
Venezuela es un caso único, y de acuerdo con Orta es parte de una distorsión que surge gracias al andamiaje legal vigente.
Para el representante de la Cámara Inmobiliaria, es necesario rescatar la figura del depósito, pero de forma legal sin recurrir a cobrar altas sumas y justificarlas como una garantía, cuando en realidad representan meses de arriendo por adelantado.
Consideró que el sector inmobiliario necesita una actualización del marco jurídico, pues las leyes vigentes no ofrecen una protección y están desfasadas con la realidad económica actual.
(*) El nombre fue modificado por solicitud del entrevistado