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  • Dos personas describieron cómo es su experiencia viviendo con una persona que tiene el hábito de fumar  

El tabaco no solo afecta la salud de quienes fuman cigarrillos sino también la de quienes se exponen al humo. Para Yelitza García, el olor del cigarro se convirtió en algo habitual desde que se casó con su pareja cuando tenía 20 años de edad y él 33 años de edad.

“Cuando lo conocí, él tenía un par de años fumando. En ese entonces, como yo era joven no le di mucha importancia, pero con el tiempo me empecé a preocupar por su salud. En su familia, casi todos fumaban, tanto sus padres, tíos y hermanos”, indicó en entrevista para El Diario

García resaltó que aunque estar expuesta al humo del cigarrillo no le ha afectado directamente, el tabaco sí ha causado algunas afecciones a sus cuatro hijas.

Dolores de cabeza y algunas quemaduras 

Yelitza García contó que su esposo, Nicolás, ha intentado dejar de fumar en varias oportunidades, sin embargo, continúa recayendo tras días o semanas de haber bajado su consumo de cigarrillos.

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Por ello, el cigarrillo siempre ha estado presente en la vida de sus hijas. La mayor, siempre presentaba enrojecimiento en la nariz por alergia al cigarrillo, mientras que la segunda de sus hijas le daban dolores de cabeza y se le enrojecían los ojos cuando se exponía al humo de cerca.

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Con el nacimiento de las dos hijas de la pareja, morochas, García destacó que la obstetra y pediatra indicaron que las bebés no podían estar en áreas donde hubiera fumadores, por lo que su esposo se vio en la obligación de no fumar en casa.

“Ellas a pesar de estar bien de salud, tenían bajo peso, por lo que era importante que no estuvieran expuestas a ningún tipo de humo. Mi esposo fue muy responsable en ese sentido, y no fumaba en casa y se bañaba al llegar para no tener el olor a nicotina”, precisó.

García comentó que cuando crecieron, y debido a que hay otros familiares que también fuman, se volvió a tener presencia del cigarrillo en la casa. Agregó que aunque sus hijas menores se alejan cuando hay personas fumando, el humo que se esparce igual les provoca estornudos e irritación en los ojos.

“Mi segunda hija es muy apegada a su papá y sin querer se ha quemado con el cigarro en dos oportunidades. Una vez mi esposo estaba en el balcón de la casa, ella se acercó sin percatarse de que él tenía el cigarrillo y le agarró la mano que lo sostenía. Aunque se quitó rápido, el cigarrillo ya la había quemado”, relató.

Siguiendo patrones

Yelitza García precisó que cuando tenía varios años de casada, y porque que casi todo el entorno familiar de su esposo fuma, empezó a consumir tabaco en las reuniones.

“La familia de él ofrecía cigarrillos como si fueran caramelos y caí. Entiendo que son patrones que se han repetido por generaciones. Para mí nunca fue un hábito constante, gracias a Dios, y lo dejé de hacer cuando me di cuenta que estaba dañando mi salud y la de mis hijas”, agregó.

Contó que no puede juzgar a su esposo, debido a que fue un hábito que adquirió a los 28 años de edad tras ver a su mamá, tíos y primos fumar, mientras que ella nunca vio en casa cigarros porque sus padres, abuelos y tíos cercanos no fumaban.

“El papá de mi esposo y varios tíos de él dejaron el cigarro porque sufrieron problemas de salud fuertes que requirieron hospitalización. Estimo que fumaban unas dos cajas al día, era mucho”, precisó.

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“El olor del cigarro se impregna en todo”

Yelitza García se describe como una “obsesionada por la limpieza” y detalló que por el tabaquismo y el trabajo de su esposo, que sube varias veces al día a la casa, tiene que estar constantemente limpiando el piso y la madera de los muebles.

“Es increíble, pero el olor del cigarro se impregna en todo. Uno no se percata al principio, pero las casas de los fumadores tienen un olor particular, la madera como que absorbe la nicotina y queda con un olor distinto”, aseguró.

Por ende, García señaló que es constante con las limpieza para evitar que se perciba el olor a cigarro en la casa, utilizando productos para limpiar la madera y ambientadores, lo que le ha resultado. 

Además, indicó que son pocas las personas fumadoras que van a su casa. Sostuvo que algunos familiares se han ido de viaje y otros, los más adultos, han fallecido por diferentes problemas de salud. 

Su esposo, a pesar de que fuma menos que antes, no ha podido dejar el hábito. “Mis hijas y yo seguimos aconsejando que trate de dejarlo por su salud y la de todos en la casa”, añadió.

Los riesgos de estar expuestos al humo del cigarro

A pesar de los riesgos que el hábito representa, se estima que existen al menos 1.3 millardos de personas fumadoras en el mundo. Por el consumo de tabaco, se estima que mueren al año unas 7 millones de personas que son fumadores activos y más de 1 millón de fumadores pasivos.

Oscar Noguera, médico internista, destacó que para ser un fumador pasivo solo basta con inhalar el humo exhalado por un fumador dentro de un ambiente cerrado. Además, indicó que el humo exhalado por el consumo de cigarrillos contiene mayor concentración de sustancias tóxicas.

“Los niveles de nicotina, alquitrán, monóxido de carbono y sustancias reconocidas como agentes cancerígenos son significativamente más altos en el humo exhalado”, resaltó en una entrevista previa para El Diario.

Por su parte, la doctora Nacary Goncalves precisó que aunque se puedan abrir puertas y ventanas, la exposición a monóxido de carbono y nicotina queda en el ambiente. En este sentido, puntualizó que una de las recomendaciones es conversar con familiares y amigos fumadores para que eviten fumar en espacios que compartan con otros miembros de la familia.

Vivir alquilado con una persona fumadora

Jose Daniel Ramos es oriundo de Acarigua, estado Portuguesa. Por temas laborales se mudó a Caracas desde el año 2018 y actualmente vive alquilado en un apartamento que comparte con la dueña y otros inquilinos. 

“Cuando hicimos la entrevista para ver si me alquilaba la habitación, empezamos la conversación en la cocina. Ella prendió su cigarro pero no le di mucha importancia, para ese momento no sabía que me iba a afectar”, contó en entrevista para El Diario

Ramos relató que la primera noche viviendo en el apartamento pudo percibir el olor fuerte a cigarrillo. Detalló que la señora estaba fumando en mayor cantidad porque estaba pasando por el duelo de la muerte de su hermana. 

“En ese momento pensé en qué me había metido. Al poco tiempo, enero de 2020, la señora viajó a Colombia y por la pandemia del covid-19 tuvo que quedarse casi un año por allá. Fue un alivio para mí porque no estuve expuesto al humo del cigarro, se notó el cambio. Pero cuando volvió la pesadilla comenzó de nuevo”, detalló.

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“La alergia era por el cigarro”

Después de la pandemia, Ramos visitó un otorrinolaringólogo ya que había empezado a tener alergias con síntomas como estornudos e irritación en los ojos. Al principio, pensaba que era por la contaminación porque vive cerca de la autopista, pero el médico le indicó que la razón principal era el cigarrillo.

El especialista me confirmó que la alergia era por el cigarro. Desde ese momento, empecé a ponerle un trapo húmedo a la puerta de mi habitación, ventilaba el cuarto y el apartamento cuando podía. Vi mejoras, pero igual el olor pega”, resaltó.

Ramos precisó que empezar a convivir con una fumadora le ha afectado su calidad de vida, porque puede estar bien unos días y otros tener la alergia fuerte por el cigarro. Comentó que no ha podido mudarse por los altos costos que representa alquilar de nuevo.

A pesar de que le informó a la dueña sobre su alergia al tabaco, su consumo ha sido el mismo. “Nosotros nos las llevamos muy bien, ella me llama para hablar en la sala y cuando nos sentamos de una vez saca el cigarro. Creo que no le da mucha importancia a que a otra persona le cause molestias”, destacó.

Ramos puntualizó que aunque la dueña continúa viajando con frecuencia, la tía de la señora –que también fuma– se queda en el apartamento. Sin embargo, indicó que ella es un poco más consciente y trata de mantener ventilado el apartamento. 

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“No soporto el olor”

Jose Daniel Ramos resaltó que no logra comprender cómo los fumadores pueden vivir constantemente con el olor del cigarro. “El olor de la nicotina se queda impregnado en la ropa después de que me siento a hablar con la señora. No soporto ese olor”, agregó. 

Ramos nunca tuvo un contacto directo con personas fumadoras porque que nadie fumaba en su entorno familiar, exceptuando a una tía abuela que sí consumía tabaco pero que no frecuentaba su casa y con el tiempo lo dejó. 

Aunque una de las inquilinas sufre de asma, Ramos no la ha visto preocuparse por su afección a pesar de que tiene la tos fuerte. Por su parte, ha pensado en hacerse exámenes en los pulmones por el temor a tener consecuencias por estar expuesto al cigarro. 

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