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  • El equipo de El Diario realizó un recorrido para conocer los testimonios de personas de la tercera edad que reciben el subsidio estatal, el cual es de 130 bolívares o 3,5 dólares mensuales

María Sandoval*, de 84 años de edad, hace la fila para pedir un helado en una esquina de La Candelaria, en Caracas. Luego de unos minutos, se aparta de la cola para solicitar una colaboración a las personas que esperaban retirar una barquilla. 

−¿Me pudiera apoyar con alguito o para un helado?, expresó la mujer mientras intentaba acomodarse su tapaboca. 

Una persona accedió y le compró dos barquillas. La mujer, operada del corazón, confesó tratando de bajar la voz, que no tiene dinero. Explicó que en la mañana del 13 de junio se acercó al banco para saber la fecha del próximo depósito de la pensión, pero el personal de la entidad bancaria le informó que no pagarían sino hasta el 21 de dicho mes. 

La situación le apena porque dice que le gustaría tener una pensión digna que le permitiera comprar lo que quisiera. También relató que sus nueve nietos emigraron a España y Chile, y aunque cuenta con su hijo actualmente en el país, indicó que los gastos son muchos, lo que la lleva depender de la pensión y el bono de “Guerra Económica”.

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“No me alcanza el dinero. Pido porque necesito para mis medicinas. Ahorita voy a acercarme al camión que las vende porque es más barato y así me ayudo”, expresó María. 

Foto: José Daniel Ramos

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2023) estimó que los adultos mayores que están pensionados por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) reciben 130 bolívares o 3,5 dólares mensuales y un bono por concepto de “Guerra Económica” de 900 bolívares o 24 dólares. En total, un pensionado puede recibir hasta 28 dólares mensuales.

Sobre el bono de “Guerra Económica”. El subsidio está dirigido al personal del sector público activo o jubilado. La persona debe cumplir ciertos requisitos, como estar inscritos en la plataforma Patria, para poder recibir el beneficio, en caso de que se le haya asignado.

El pago de la pensión en Venezuela se realiza de manera mensual, lo que hace que María se quede sin recursos para costear medicamentos o alimentos de primera necesidad. Así como ella, otras personas viven y padecen la falta de ingresos que le permitan cubrir sus gastos. 

“Yo no espero la pensión”

Foto: José Daniel Ramos

Patricia Rodríguez* vive en la avenida Lecuna del municipio Libertador de Caracas, tiene 62 años de edad y un empleo en el área de Administración. Ella dice que nunca espera la pensión, sino que considera que se trata de un dinero que utiliza para compras mínimas. Además, afirma que tiene el sustento de sus hijos, pero al mismo tiempo, quisiera que el fondo de la pensión fuera suficiente para llevar una vida más tranquila. 

“Yo, de verdad, casi no tomo en cuenta esa pensión. Quisiera que nos la aumentaran porque anteriormente la gente ganaba un sueldo a mi edad y, aparte de eso, tenía la pensión. Pero ahora ya nada de eso es así. Lo que me depositan (de pensión) lo gasto en chucherías o en tomarme un jugo, pero de resto no me alcanza para más nada”, expresó la mujer. 

La mujer expresa que, como empleada de la Administración pública, recibe aproximadamente 100 dólares mensuales. Este ingreso resulta insuficiente para cubrir sus necesidades básicas. Por eso reconoce que, sin el apoyo de sus hijos, estaría en una situación más complicada. 

“La pensión alcanza para comprar tres canillas”

Foto: José Daniel Ramos

Yudith Ramos* contó que con su pensión de 130 bolívares no le alcanza para comprar la caja de pastillas que debe tomar diariamente porque padece de hipertensión. Explicó que, en este caso, acude a los camiones promovidos por el Estado venezolano que venden medicamentos más económicos. 

Añadió que, a veces, aunque utiliza el dinero para alimentación, lo que puede comprar son tres canillas por 45 bolívares, que es una oferta recurrente de las panaderías de Caracas y eso solo representa un gasto de un día.

Por eso, con 76 años de edad y luego de haber trabajado por más de 50 años como secretaria, lamenta que la pensión solo le alcance para pequeños gastos, como el pasaje. A pesar de los años de experiencia y sacrificio, relató que en algunas oportunidades solo ha podido comprar un cuarto de kilo de queso en la bodega. La situación admite que la entristece, ya que esperaba un retiro más cómodo después de tantos años de servicio.

Ella considera que los pensionados en Venezuela no pueden programarse ni planificarse con un pago de 130 bolívares. Además, advirtió que la incapacidad de enfrentar los gastos diarios puede provocar ansiedad y estrés en las personas afectadas.

“Los pensionados no tenemos libertad de decidir cómo ni cuándo gastar. Cuando depositan es ir, compraste lo que necesitabas y lo que te alcance en ese momento y ya”, concluyó. 

“Cuando cobro solo puedo comprar carne y queso”

Foto: José Daniel Ramos

Zaida Velásquez* es enfermera jubilada de un centro de salud en Caracas. Luego de 39 años de servicio, su pensión solo le alcanza para comprar medio kilo de carne y otro de queso. 

Además, precisó que su pago de jubilación es de aproximadamente mil bolívares. El monto a cambio de la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) es equivalente a 27 dólares para el 14 de junio de 2024.

“Así como yo, muchas personas están en la misma situación. Les llega el abono y lo gastan en dos o tres cositas porque no alcanza para más nada”, detalló la mujer.

Zaida dijo que lamenta que, después de muchos años de servicio, lo que le otorga el Estado no sea suficiente para pagar las medicinas y vitaminas que necesita en ese momento. Reconoció la ironía de la situación, dado su compromiso y dedicación durante tantos años al gremio de la salud. Lo considera injusto porque, después de tanto esfuerzo, actualmente no puede disfrutar de una atención médica adecuada.

“Con la pensión una persona de la tercera edad no vive”

Foto: José Daniel Ramos

Teresa Hernández* sostiene que la pensión no le ayuda en nada. Explicó que tiene a sus hijos y familiares que le permiten sobrevivir, por lo que califica como una “fortuna” que su salud no se ha deteriorado porque es consciente de los gastos que esto implica para las personas de la tercera edad en Venezuela. 

Ella valora su buena salud como un regalo y hace todo lo posible por mantenerse bien para no ser una carga para su familia. 

“Gracias a Dios la salud de uno todavía está bastante bien. Pero otra persona que esté enferma, que tenga que estar realizándose, qué sé yo, un cáncer, una broma, ¿cómo puede vivir? ¿cómo puede sobrevivir esa pensión? eso en este país no se puede”, dijo la mujer. 

Teresa no quiso identificarse por temor a perder los beneficios sociales que otorga el gobierno venezolano. Piensa que si opina referente al bajo monto de la pensión, los representantes de la junta de condominio de su comunidad pudieran ejecutar represalias contra ella. 

La decisión fue igual en todas las fuentes consultadas durante el recorrido realizado por El Diario. La preocupación por posibles consecuencias los llevó a guardar silencio sobre su situación. Aunque pudiera interpretarse como un conformismo, la mayoría de los encuestados coincidió en que la crisis económica les hizo resguardar cualquier ingreso, así sea poco. 

*Los nombres fueron modificados para no revelar la identidad de personas encuestadas por respeto a su dignidad y por solicitud de las fuentes

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